Giancarlo Peralta
Maoístas congelados
El comunismo local es incapaz de comprender las enseñanzas de la historia

Durante más de veinte años el maoísmo local estuvo congelado en sus teorías de la toma del poder siguiendo los lineamientos de Mao Zedong, calificado por el Partido Comunista Chino como el Gran Timonel de la Revolución, cuando lo que realmente logró fue la captura del poder y el derrocamiento de la Dinastía Qing en octubre de 1949.
A partir del establecimiento de la República Popular China, el maoísmo gobernó con mano de hierro, asesinando a millones de discrepantes. Pasaron los años y el producto bruto per cápita de cada ciudadano chino era equivalente a un dólar. Un monto insuficiente para hacer realidad la fantasía comunista de un bienestar que se tornaba inalcanzable tras más de veinte años de revolución en la que eran comunes los abusos y la violación de los derechos humanos. Especialmente a partir de la llegada al poder de la llamada Banda de los Cuatro que encabezaba la esposa del líder del partido y presidente de la república Mao Zedong.
Sin embargo, el radicalismo criollo se quedó en la historia de la captura del poder, del relato que el comunismo había desterrado al capitalismo y que proseguiría por ese sendero de terror. Lo cierto es que el ejercicio de la violencia trajo más pobreza, atraso y destrucción al Perú; un país cuyo Producto Bruto Interno era superior al de Corea del Sur en los años sesenta. Pero con constancia y decisión política, este último país ha logrado convertirse, tras más de 50 años, en una de las naciones más desarrolladas del mundo.
Nuestros maoístas olvidaron que fue el Gran Timonel, Mao Zedong, quien cobijó bajo su regazo a Deng Xiaoping; como también que fue Mao quien acepta la visita de Henry Kissinger y que este fue recibido por el primer ministro Zhou Enlai en Pekín el 1 de julio de 1971. El maoísmo local tampoco acepta que Mao se reunió con Richard Nixon, el por entonces presidente de los Estados Unidos en 1972.
Nuestros comunistas maoístas nunca han destinado un minuto de su tiempo para analizar qué significaban estas acciones en el pensamiento de su “Timonel”: pues nada menos que el cambio de rumbo. Cierto es que China tenía divergencias con la por entonces Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (la actual Rusia) y que prefirió jugar al ajedrez en el damero mundial a través de su estrategia geopolítica. La alianza indirecta con los Estados Unidos le permitiría neutralizar el expansionismo ruso, lo que le garantizaba neutralidad ante cualquier aventura bélica del antiguo imperio de los zares.
Por otro lado, los Estados Unidos habían logrado fragmentar aún más la ya existente división en el bloque comunista mundial. Pero a su vez, el gobierno norteamericano ofreció contribuir al fortalecimiento de la economía china mediante la instalación de sus fábricas en el país amarillo.
¿Cuál era el atractivo de China? Su mercado potencial de más de 1,000 millones de habitantes, sus bajos costos para operar y su política de atracción de capitales mediante una carga tributaria inferior a las de otras naciones.
¿Qué logró el gobierno chino? Pronta generación de empleo, dinamización de su economía, transferencia tecnológica (que luego imitaron hasta alcanzar niveles competitivos) y, finalmente, libertad económica para sus ciudadanos (aunque aún no logran la política). Quien sigue consolidado en el poder es el partido Comunista Chino y sus intereses en el mundo solo buscan convertirlo en el nuevo gran poder hegemónico.
El mediocre comunismo local, que se encuentra encaramado en el gobierno peruano, es incapaz de comprender las enseñanzas de la historia. Y ante su fracaso gubernamental solo atina al saqueo de las arcas fiscales mientras se encuentren en el poder.Pareciera que no se percatan de que China está construyendo el puerto de Chancay con la finalidad de convertirlo en su cabecera de playa geoestratégica, en el centro del continente sudamericano del lado del Pacífico Sur, y localizado equidistante de las minas del centro del país para exportar concentrados de mineral hoy y en adelante
Un gobierno ilustrado se percataría de que debe motivar la construcción de infraestructura para añadir valor agregado a la producción minera, negociar la instalación de plantas de baterías y hasta automóviles eléctricos en función al desarrollo de los yacimientos de litio con que cuenta el país en Puno. O plantearse, también, el fortalecimiento de la flota pesquera de capitales nacionales para incrementar la captura de pesca local para que se tribute en el país y compensar en algo la pesca de arrastre de los armadores chinos frente al mar de Chimbote. Pero quizás es mucho pedir para un mediocre que fungió de profesor, luego de dirigente y actualmente de presidente.
COMENTARIOS