Alejandro Arestegui

Los nuevos gigantes de la defensa

Ucrania y Turquía se alzan como nuevos grandes exportadores de armas

Los nuevos gigantes de la defensa
Alejandro Arestegui
22 de mayo del 2026

 

El mundo se está reconfigurando a distintos niveles; no solamente en el aspecto geopolítico y económico, sino también en el aspecto militar. Los países que antes eran potencias militares están sufriendo declives por falta de innovación tecnológica, problemas económicos, falta de pruebas en combate real, entre otros. Dentro de todo este caos geopolítico existen dos países que están surgiendo como nuevos referentes en la nueva industria militar: Ucrania y Turquía. Expliquemos brevemente por qué estos dos países pueden convertirse en referentes exportadores de armas a nivel mundial.

Luego de la invasión rusa de febrero de 2022, Ucrania tuvo que valerse de distintos fallos para poder resistir la intervención militar de las huestes de Putin. Habiendo transcurrido casi cuatro años desde el inicio de la guerra, este país ha logrado importantes avances en el apartado militar, convirtiéndose este en uno de sus pilares de su economía. Siguiendo el criterio de división del trabajo y especialización, el caso ucraniano se concentró en el desarrollo y producción de drones. Debido a la escasez de armas tradicionales, o en el peor de los casos las limitaciones que sus aliados les imponen en cuanto al uso y alcance de estos, los ucranianos se vieron obligados a desarrollar armas de fabricación propia. Sus métodos en cuanto a la fabricación de drones son completamente innovadores, utilizando sistemas de impresión y materiales de la industria civil. La producción ucraniana ha llegado a niveles industriales a tal punto que el año pasado han fabricado entre 2,5 y 4 millones de drones. Todo un hito para un país que hace 10 años libraba una guerra contra los separatistas prorrusos de Donetsk usando armamento soviético y tácticas de guerra convencionales.

Ahora, tras cuatro años de guerra, los drones ucranianos son los más sofisticados y mortíferos de la industria mundial. No solamente contribuyen a eliminar a muchísimos soldados rusos a diario, sino que también los drones más pesados y de mayor alcance destruyen objetivos a cientos de kilómetros del frente. Lo mejor de todo para los ucranianos es quizás que han logrado la autonomía independencia de suministros. Su próximo gran proyecto es la fabricación en masa del misil crucero “Flamingo”, el cual está siendo utilizado en los últimos meses con gran eficacia para destruir diferentes objetivos estratégicos dentro de territorio ruso. Hasta hace un tiempo muchos analistas militares creían que Rusia tenía una superioridad enorme por el uso de drones suicidas de origen iraní, sumados a los misiles hipersónicos y de crucero lanzados desde barcos y aviones. Para desgracia de los rusos, la Operación Telaraña, la cual también narré en este medio, afectó gravemente su capacidad para lanzar misiles desde aviones. El peligro latente de los drones marítimos ucranianos hace que tampoco sea viable utilizar la flota del rusa Mar Negro para lanzar ataques masivos contra las ciudades ucranianas. 

Los conflictos militares surgidos recientemente, como la escalada de Irán contra los países árabes del golfo están llevando a muchos más países a buscar tecnología ucraniana, no solamente en cuestión de drones sino también en interceptación y destrucción de los drones enemigos. Con el paso de los años Ucrania puede convertirse en el país con mayor desarrollo en industria militar de drones. Así mismo, el gobierno ha facilitado la innovación y las iniciativas privadas, permitiendo así saltarse trabas burocráticas absurdas y conseguir financiamiento de forma más eficaz. No es de extrañarse que para fines de este año Ucrania firme acuerdos con más de 10 países suministrándoles drones y tecnología militar. Este sería un impulso total para el desarrollo tecnológico y fortalecimiento de su economía. Lo mejor de todo es quizás y cuando la guerra termine, muchas de estas compañías privadas puedan transformar su modelo de negocio en usos civiles y pacíficos, aprovechando la tecnología desarrollada y mejorada en el campo de batalla.

El segundo país en cuestión que se está convirtiendo en un auténtico exportador de armas a nivel mundial es Turquía. Debido a que Turquía es un actor central, pero no totalmente integrado a occidente, se ha visto en rencillas políticas y negativas por parte de sus vecinos y aliados a suministrarles mucho armamento que necesita para sostener al que es el ejército más grande de la OTAN, sólo por detrás de Estados Unidos. Es así que a partir de 2018 el gobierno de Erdoğan promovió el desarrollo de una industria militar propia, que le permitiera no solamente desarrollar tecnología militar sino también artículos de punta que puedan llegar a ser valorados en el extranjero y por ende vendidos y exportados.

El primer caso famoso fueron los drones Bayraktar TB-2, los cuales brillaron en la guerra del Qarabag de la mano de Azerbaiyán y posteriormente ayudaron a frenar la invasión rusa en Ucrania. Sin embargo, los éxitos turcos no se quedan aquí. En los últimos 8 años Turquía ha desarrollado una industria propia para la elaboración de drones, misiles, vehículos blindados, buques de guerra e incluso aviones. Debido a que Estados Unidos tiene un suministro limitado, que Europa se encuentra atrasada tecnológicamente y que Rusia es solo una enorme fachada que oculta su incompetencia militar, los países buscan nuevos proveedores. Países europeos como España ya han firmado acuerdos de suministro de armas con Turquía, pronto le van a seguir tratados de cooperación militar con Reino Unido y acuerdos de armas con países árabes del golfo y con naciones africanas. Actualmente Turquía es el undécimo mayor proveedor de armas a nivel mundial. Se cree que para 2040 estará entre los cinco primeros, si las cosas continúan así. Las empresas turcas ya generan unos 7000 millones de dólares, siendo un nuevo ingreso muy considerable para su economía.

Hasta aquí un resumen del potencial de estos dos países. Si bien es cierto la industria militar es moralmente cuestionable debido a los usos destructivos en los que se emplean, terminan siendo el motor de economías como las de Ucrania. Muchas veces el poco entendimiento y actualización en temas geopolíticos nos hacen creer erróneamente que los países se mantienen estáticos y que siempre serán los mismos. Un caso claro es el de Perú al momento de comprar cazabombarderos para actualizar a la FAP; en lugar de ver un abanico de opciones más diverso. Una opción viable a mediano plazo era el caza KAAN turco que, aunque recién ha empezado su producción, ya cuenta con cuatro países de importancia que han hecho pedidos, incluidos Pakistán, Indonesia y España. Es un tema a seguir para todos aquellos que les apasiona la geopolítica y los desarrollos militares.

Alejandro Arestegui
22 de mayo del 2026

NOTICIAS RELACIONADAS >

La batalla no sólo es cultural, también es emocional

Columnas

La batalla no sólo es cultural, también es emocional

  Nuestro país está atravesando una grave crisis, ...

15 de mayo
El Estado peruano y un fraude bicentenario

Columnas

El Estado peruano y un fraude bicentenario

  En estas últimas semanas nuestro país ha estado ...

01 de mayo
El profesor Huerta de Soto en Perú

Columnas

El profesor Huerta de Soto en Perú

  Cuando buscamos la explicación de los fenómenos ...

24 de abril

COMENTARIOS