Giancarlo Peralta
López-Chau debilita al Estado
Pretende apuntalar su candidatura utilizando su cargo de rector de la UNI

Alfonso López-Chau, quien desea convertirse en el candidato presidencial de las variopintas izquierdas desde su posición en el rectorado de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), se ha propuesto para intermediar en las decisiones de los organismos competentes del Estado nacional, como el Ministerio de Energía y Minas. López-Chau pretende utilizar el proceso de desarrollo de un proyecto minero de cobre para apuntalar su candidatura, autoproponiéndose como una especie de mediador no convocado por ningún sector, ni los que están a favor ni los que discrepan con la ejecución del proyecto.
El rector parece olvidar que él representa a una institución del Estado, que la autonomía es académica y que su administración es plausible de ser supervisada por organismos de control internos y, en última instancia, por la Contraloría General de la República. Él no puede cuestionar y menos inmiscuirse en las decisiones de otros órganos del Estado, en una suerte de Estado contra Estado.
Si López-Chau desea postular a la presidencia de la república enarbolando las banderas que estime por conveniente, es libre de hacerlo, como todo ciudadano mayor de 35 años, pero dentro de los mecanismos legales previamente establecidos por las normas electorales. Pero, valerse de su puesto de rector para alcanzar objetivos políticos eso sí es cuestionable.
El ciudadano Alfonso López-Chau debería meditar seriamente su posición de rector, y si desea lanzarse a la arena política es el momento para que deje el cargo que ostenta. Además tiene un pasivo, al haber albergado a parte de la turba que asoló la ciudad de Lima tras el golpe de Estado de Pedro Castillo, quienes querían destruir la precaria democracia. Porque la actual presidente, Dina Boluarte, puede o no gustarnos, pero ocupa constitucionalmente el cargo que ostenta en estricto cumplimiento de la sucesión establecida en la Carta Magna.
López-Chau manifestó ante los medios de comunicación que eran estudiantes universitarios los seguidores de Castillo, pero nunca pudo acreditar imágenes en las que se mostrase la solicitud de carné universitario a los albergados. ¿O es que él también respaldaba las violentas protestas en contra de la democracia y a favor del golpista? Porque además de alojamiento se les proporcionó alimentación (desayuno, almuerzo y cena) para que la turba recupere energías y vuelva con ímpetu a destruir la ciudad. Pero los recursos económicos que le confiere el Estado a la UNI provienen de los impuestos generados por el trabajo de todos los peruanos, sean personas naturales o jurídicas domiciliadas en el país, y se les entrega en administración a las autoridades universitarias para que formen los mejores profesionales que el país necesita.
La UNI es una institución académica de estudios universitarios superiores muy prestigiosa, que destaca a nivel nacional e internacional. Sus egresados dirigen otras instituciones del Estado, como sucede en la actualidad con los titulares del Ministerio de Energía y Minas, quienes en adición cuentan con experiencia por el ejercicio profesional desarrollado tanto en el sector público como en el sector privado.
¿Resulta razonable que alguien que se presenta como académico, pero que busca ejercer un cargo político, ponga la universidad al servicio de sus intereses personales?
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