Giancarlo Peralta
López Aliaga versus Castillo
Las elecciones del domingo son más políticas que vecinales

Ante la proximidad de las elecciones municipales y regionales, la ciudadanía debe ser consciente de que estos comicios se constituyen en una oportunidad para convalidar el caos y la profundización de la crisis económica; pero también la oportunidad de decirles no ejerciendo un voto de protesta. Recordemos que el desgobierno es generado por el presidente Castillo y de Perú Libre, pero que ellos cuentan con el apoyo de sectores de Acción Popular, Juntos por el Perú, Podemos, Somos Perú y Alianza Para el Progreso.
Castillo fue admitido como candidato presidencial por el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) presidido por Salas Arenas, a pesar de que la lista de Perú Libre fue la única incompleta, porque carecía de uno sus vicepresidentes, Vladimir Cerrón, fue excluido porque enfrentaba un proceso penal, acusado por corrupción en el Gobierno Regional de Junín. Sin embargo, el JNE convalidó dicha candidatura.
Por otro lado, la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), consciente de que se habían registrado más de 200,000 fallecimientos como consecuencia del COVID-19 y del abandono de los pacientes por parte de la administración de Martín Vizcarra, no se dieron el mínimo trabajo de contrastar y depurar los registros del Sistema Nacional de Defunciones (Sinadef). Es decir, a la fecha, nadie sabe si los 200,000 muertos participaron en las elecciones generales del 2021 o no.
Tampoco ha quedado esclarecido si en las elecciones del próximo domingo 2 de octubre el padrón electoral ha sido debidamente depurado, porque al final las víctimas de la pandemia alcanzan los 240,000 fallecidos. Suficientes “votantes” como para inclinar la balanza a favor o en contra de los candidatos que promociona el Gobierno.
¿A quiénes les conviene que no se investigue por qué no se adquirieron pruebas moleculares y se dio pase a las pruebas rápidas. que incentivaron la propagación de la pandemia? Precisamente al partido de Vizcarra, Somos Perú, organización que postula a la alcaldía de Lima a George Forsyth, quien abandonó la alcaldía de uno de los distritos más populosos de Lima, como es la Victoria. En la anterior elección presidencial, Forsyth fue candidato presidencial por una camiseta política distinta a la actual, lo que demuestra la falta de convicciones políticas y la voluntad de arribar al poder sin importar qué se hace por los vecinos de Lima.
El candidato Daniel Urresti es otro de los candidatos que cuentan con el favor del Gobierno. Su organización política, Podemos, siempre ha boicoteado los intentos de vacancia del profesor Castillo, pese a las innumerables evidencias de corrupción, en la que estaría envuelto él y sus familiares más cercanos. Como su propia hija y cuñada, Jennifer Paredes, sus sobrinos, su ministro prófugo Juan Silva y el colaborador con la justicia y exsecretario de Palacio de Gobierno, Bruno Pacheco.
Por eso es importante analizar las elecciones del próximo domingo 2 como un proceso, más que vecinal, esencialmente político. El único candidato de oposición al Gobierno es Rafael López Aliaga, de Renovación Popular. Él se ha constituido en la única alternativa para impedir que el Perú devenga en otra dictadura al estilo de Cuba, Venezuela o Nicaragua.
El Perú enfrenta un momento crucial en su historia republicana: camina hacia la debacle total o pone un freno a los apetitos al comunismo, que ya maniató al Congreso de la República y que, de lograr sus objetivos políticos el próximo domingo, irá irremediablemente a la captura de la Fiscalía, la Defensoría del Pueblo, el Poder Judicial y las mismas Fuerzas Armadas y Policía nacional.
En ese escenario, el Perú se convertirá en un país donde la democracia será tan solo un remedo para convalidar la dictadura comunista. ¡No lo permitamos!
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