Iván Arenas
La deriva reaccionaria de la izquierda
El marxismo cultural ha dejado de ser racional y universal

La izquierda, que antaño se arrogaba de ser universalista y racionalista, ahora proyecta engendros políticos reaccionarios, iluministas e identitarios. No hay clase sino identidades.
Y semejante deriva tiene un inicio. Aunque algunos quisieran remitirse a los Cuadernos de la Cárcel de Gramsci, el verdadero comienzo está en ese Mayo francés de 1968, de las veleidades de Eric el Rojo y en la arquitectura filosófica de la French Theory, que agrupa a los más oscuros obreros de la sintaxis en eso llamado posmodernidad.
La izquierda hoy ya no reclama a la clase obrera sino a los grupos identitarios como sujetos revolucionarios; al punto que hoy la mujer solo por ser mujer es ya una clase revolucionaria y se ha inventado al patriarcado como nuevo ogro existencial del capitalismo. Esta izquierda dejó de ser universal, porque universal era el proyecto marxista; y dejó de ser racional porque, a pesar de ser crítico con la ilustración, Marx era un aristotélico y se empeñó en que el proyecto comunista se fundara en la razón, y no en la alegoría o la metafísica. O en la superestructura para ponerlo en términos marxistas, a pesar de que el barbudo de Tréveris, expulsado de cuanto país pisaba, nunca jamás mencionó tal categoría.
De universal, de “proletariados del mundo, uníos”, la izquierda de ahora es la unidad de múltiples banderas tan raras, tan disímiles, que en una reunión de protesta pueden juntarse el colectivo gay junto a los defensores del salafismo musulmán; y por otro lado, los protectores de los mapuches, a pesar que estos últimos siempre votan a la derecha chilena.
Algunos en primera instancia llamamos a todo esto marxismo cultural. Pero, honestamente, ha sido un despropósito intelectual, porque de marxismo y de cultural tienen tanto como del autodeterminismo más extremo, del que sólo los ultraliberales más extremos se ufanan. Por tanto para llegar a estos grupos que aunque se reclamen de izquierda usan y abusan del individualismo más extremo en lo que se llama autodeterminación.
Así, en un mundo confuso por las ideas posmodernas, por el “vaciamiento de lo racional” por lo relativo, por el escepticismo ante la ciencia cómo fundamento de la razón, hoy la izquierda no es más que un bloque reaccionario que desafía a la razón y a la universalidad. En últimas instancias, allí está el capitalismo para ser el adulador de las “identidades y sensibilidades”, sacando provecho siempre y convirtiendo al Che Guevara en un símbolo de playeras que se venden en el gran mercado revolucionario.
En La Internacional, en español castellano, se dice en una parte que “atruena la razón en marcha”. Algo que hoy no se puede reivindicar porque la “ideología alemana”, criticada por Marx, hoy ha ganado. Los sentimientos, el autos explica mejor al ser humano.
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