Jorge Varela

La comunidad como evento

La comunidad marxiana según Jean-Luc Nancy

La comunidad como evento
Jorge Varela
25 de mayo del 2020


La comunidad fue pensada como comunión, y dicha comunión tuvo su primer origen y lugar en el seno del cuerpo místico de Cristo. “La comunidad podría ser, por qué no, el pensamiento moderno de la participación del hombre en la vida divina: el pensamiento del hombre penetrando en la inmanencia pura… la verdadera conciencia de la pérdida de la comunidad es cristiana”, expresa Jean-Luc Nancy en su libro
La comunidad inoperante (1983).

La comunidad originaria perdida

Según Jean-Luc Nancy, “el testimonio más importante y el más penoso del mundo moderno... es el testimonio de la disolución, de la dislocación o de la conflagración de la comunidad”. Nancy comienza citando a Sartre, quien sostenía “en no pocos sentidos (políticos, ideológicos, estratégicos) el comunismo es el horizonte insuperable de nuestro tiempo”; para enseguida afirmar que “la palabra ‘comunismo’ emblematiza el deseo de un lugar de la comunidad encontrado o reencontrado, allende las divisiones sociales y la sujeción a una dominación tecno-política, y por eso allende los marchitamientos de la libertad, de la palabra, o de la simple felicidad”. (La comunidad inoperante) 

En el planteamiento de Nancy, “la comunidad no solo es la comunicación íntima de sus miembros entre ellos, sino también la comunión orgánica de sí misma con su propia esencia”. “No solo está constituida por una justa distribución de las tareas y de los bienes, sino que está hecha ante todo con el reparto y con la difusión o la impregnación de una identidad en una pluralidad donde cada miembro, al mismo tiempo, solo se identifica a través de la mediación suplementaria de su identificación con el cuerpo viviente de la comunidad… En la divisa de la República, la comunidad es designada por la fraternidad: el modelo de la familia y del amor”. (obra citada).

La palabra “comunismo” es asimilada por Nancy –en una mirada particular a la comunidad de seres– como “una inmanencia absoluta del hombre al hombre”, “y de la comunidad a la comunidad”. Es el denominado humanismo comunista. Pero, ocurre que actualmente el comunismo ya no es el horizonte insuperable postulado por Sartre: la igualdad, la justicia y la libertad –comprendidas en dicho ideario– han sido traicionadas por el “comunismo real”.

El mismo Nancy argumenta que “todos los intentos de oposición comunitaria al comunismo real están hoy por hoy agotados o abandonados: pero todo sucede como si, más allá de estos intentos, ya ni siquiera se tratara de pensar la comunidad”. ¿Estamos entonces, presenciando la decadencia y el colapso de la comunidad? ¿O solo puede constatarse su ausencia?

La idea comunista de comunidad como articulación

Como la idea comunista se sustenta sobre una concepción materialista del hombre –un hombre falto tanto de inmanencia como de trascendencia, que se alimenta además de otros nutrientes– su fundamentación es muy distinta a la visión espiritualista cristiana.

Lo que Marx entiende por comunidad es “la comunidad en tanto que formada por una articulación de ‘particularidades’” (singularidades), “y no en tanto que fundada en una esencia autónoma que subsistiría por sí misma y que reabsorbería o asumiría en ella a los seres singulares”. “Esto significa que la articulación cuya comunidad se forma y se reparte no es una articulación orgánica” (no es la organización). Para Nancy, por sí misma, “la articulación es apenas la juntura… o más exactamente, el juego de la juntura: lo que tiene lugar allí donde piezas diferentes se tocan sin confundirse, donde se deslizan, giran o vuelcan una sobre otra, una en el límite de la otra –exactamente en su límite–, allí donde estas piezas singulares y distintas pliegan o se enderezan, doblan o se estiran juntas y una a través de la otra, una en la otra misma, sin que este juego mutuo -que sigue siendo, al mismo tiempo, un juego entre ellas- forme la sustancia o el poder superior de un Todo” (La comunidad inoperante).

En síntesis, desde la perspectiva marxiana, “la totalidad o el todo de la comunidad no es un todo orgánico”. A Marx aquello que le importa es “la totalidad de la operación como medio y de la obra como fin”. La comunidad de Marx es pues –siguiendo a Nancy– “una comunidad de la articulación, y no de la organización”. La comunidad “es un ser-en-común que tan solo ocurre, o es lo ocurrido; es más un evento que un ser”.

Jorge Varela
25 de mayo del 2020

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