Alejandro Arestegui
Fútbol y Estado: pésima combinación
Echando un vistazo al nuevo país que atrae estrellas de fútbol con cuantiosos salarios

¿Es legítimo invertir millones de dólares de los fondos públicos para encaminar proyectos ambiciosos que plantean cambiar la reputación y establecer a tu país como centro del deporte? Pues Arabia Saudita lo tiene muy claro y no escatimará en gastos pues, de acuerdo con su plan Camino al 2030, planea ser la sede de al menos treinta eventos deportivos de carácter internacional, incluyendo la copa mundial de fútbol.
“Arabia Saudita cruzó la línea. Están poniendo el mercado patas arriba. Le dan al jugador que ganaba 5 millones en Europa 30 millones. Este sinsentido debe ser detenido inmediatamente. La FIFA necesita intervenir”. Éstas fueron las palabras del reconocido exfutbolista y ahora entrenador inglés Wayne Rooney, respecto al terrible fenómeno que actualmente está amenazando al mercado del fútbol, siendo este un peligro sigiloso que puede afectar gravemente la economía de los clubes de fútbol alrededor del mundo. ¿Y por qué se daría este fenómeno? En esta columna intentaremos explicarlo.
Si bien es cierto que no es la primera vez qué sucede, ya que tenemos ejemplos previos de gobiernos provistos de ingentes cantidades de dinero dispuestas a financiar de forma poco transparente y legítima a sus clubes de fútbol de la liga nacional para poder fichar a jugadores de fútbol reconocidos mundialmente atrayéndolos no con el incentivo de un campeonato competitivo, sino con cuantiosas sumas de dinero en forma de bonos así como unos salarios estratosféricos, imposibles de pagar por cualquier institución deportiva privada. Tal es el caso del gobierno chino el cual no solamente financió, sino que otorgó beneficios tributarios a los clubes de fútbol de la Superliga China, cuyos dueños generalmente son las grandes empresas estatales como lo es el caso de la compañía que gestiona el puerto de Shanghái (ya desaparecido Shanghái SIPG) o el caso de la gran constructora Evergrande (en el caso del Guangzhou Evergrande). A partir del año 2011 clubes chinos comenzaron hacer propuestas a grandes estrellas del fútbol, sin ir muy lejos en 2012 un club de fútbol de Shanghái Shenhua tuvo como dupla delanteros a los recordados Nicolás Anelka y Didier Drogba.
El boom de los clubes chinos y los fichajes de grandes estrellas del fútbol europeo tuvo su alza en el año 2016 y tuvo su declive en el año 2019 tras la quiebra del grupo Evergrande, después de ese año la mayoría de clubes chinos tuvieron que realizar recortes forzados de presupuesto así como reducir sus nóminas lo máximo posible, ya siendo difícil para ellos poder fichar a grandes jugadores del fútbol europeo ofreciéndoles de 5 a 10 veces más su salario que en cualquier otra liga del mundo. Otro ejemplo evidente, pero esta vez mucho más mesurado y controlado es el caso de Qatar; esta petromonarquía del golfo pérsico trajo jugadores buenos, sin embargo su mayor inversión fue la de contratar a grandes entrenadores y personal de fútbol (fisioterapeutas, preparadores de arqueros, preparadores físicos, etc.) con los cuales poder tener equipos de fútbol que puedan ser competitivos en la liga de campeones de Asia así como una selección nacional que estuviera a la altura de la cita mundialista que se iba a llevar a cabo en el año 2022 en su país. Éstos son algunos de los ejemplos en donde el Estado interviene directamente con tal de mejorar el nivel de su liga de fútbol o de su selección nacional a través de incentivos, muchos de los cuales son perversos ya que el contribuyente nacional, sea que le agrade o no el fútbol termina pagando estas nada modestas ayudas que reciben los clubes de fútbol a través del gobierno.
El caso más impactante sin lugar a dudas recién ha llegado en los últimos años, la primera evidencia la podemos constatar en el año 2021, donde el príncipe Real de la corona de Arabia Saudita pudo adquirir a través de sus empresas el accionariado total del Newcastle FC, un club histórico de la Premier League de Inglaterra , tanta es la fortuna del príncipe real que su riqueza equivale aproximadamente a 50 veces la cantidad que tienen los multimillonarios dueños del Chelsea FC, el Liverpool FC o toda la familia Glazer junta (dueña del Manchester United). Las primeras acciones del príncipe armando su nuevo club fue convertirlo en un equipo competitivo que fuera capaz de pelear por el campeonato en la liga más exigente del mundo; y vaya que lo logró, pues en el año 2023 el club del norte de Inglaterra llegó a clasificarse tras casi 20 años a una nueva edición de la UEFA Champions League, un logro inédito para cualquier club que no contara con el presupuesto multimillonario con el que contó a partir del 2021 el club de las “urracas” del Newcastle.
Pero la situación no queda allí, a finales del año 2022 Arabia Saudita sorprendió completamente al mundo del fútbol, el gran impacto y revuelo que causó que uno de los más grandes jugadores de la historia, el portugués Cristiano Ronaldo, fichara por un club saudí, el Al-Nassr FC, siendo para este crack portugués una especie de “jubilación de oro”, pues el delantero luso cobraría nada más y nada menos que la módica cantidad de 200 millones de dólares por cada una de las dos temporadas por las cuales firmó. El mundo del fútbol (sobre todo en Europa), empezó a ver con temor como la familia Real saudí anunció públicamente que iba adquirir todos los clubes de fútbol de su liga, prometiendo millonarias inversiones que no solamente mejoraría la infraestructura de los clubes, sino que además traería a grandes jugadores de Europa a través de contratos multianuales y millonarios salarios, siendo el primero en ser llamado a otro club de Arabia el famoso delantero y balón de oro Karim Benzema, sorprendiendo a todos debido a que el francés todavía estaba bajo contrato con el Real Madrid, a pesar de ello el francés de origen argelino negoció su rescisión y firmó por dos años a razón de 200 millones de dólares por temporada, este mismo equipo (el Al-Ittihad FC), anunciará en los próximos días el fichaje del mediocampista francés campeón del mundo N’Golo Kanté, procedente del Chelsea de Inglaterra y el cual percibirá como honorarios la módica cantidad de 100 millones de dólares al año, casi nada.
Ante esto y surgidas múltiples noticias de rumores de fichajes aludiendo que las superestrellas del fútbol europeo podrían ir a Arabia Saudita recibiendo salarios que son imposibles de pagar en cualquier otro club del mundo es que nos preguntamos si esta movida gubernamental que altera gravemente los mercados y el sistema de precios del fútbol mundial es justa y correcta, es aquí donde tenemos que hacer un juicio de valor y poder pronunciarnos ante esta serie de irregularidades y de decisiones nefastas que pueden alterar gravemente el curso de las competiciones futbolísticas. Obviamente que cada individuo es diferente, por lo que los futbolistas individualmente deben decidir si aceptan o no ir Arabia Saudita a recibir jugosos salarios y competir en una liga poco conocida y de bajo valor, tal es el caso del astro argentino Lionel Messi, que a pesar de haber recibido una oferta de 400 millones de euros anuales por parte del club saudí Al-Hilal (dónde juega nuestro compatriota André Carrillo), el crack 10 de la albiceleste decidió rechazarla y terminó fichando la semana pasada por el Miami FC de la MLS norteamericana. No obstante, los rumores de fichaje siguen, y las próximas víctimas del dinero saudí proveniente de las arcas del gobierno son varios, incluyendo una larga lista que incluye nombres bastante conocidos como Robert Lewandowski, Sergio Busquets, Jordi Alba e incluso el brasileño Neymar.
¿Y por qué deberíamos de preocuparnos por que un país prácticamente invisible en el mundo del fútbol empieza realizar prácticamente desde cero, millonarios esfuerzos por atraer a grandes jugadores? La respuesta es simple, no se puede hablar de un libre mercado de futbolistas cuando este es constantemente interferido por parte de gobiernos, los cuales obviamente tienen muchísimo más presupuesto que cualquier institución privada, esto a su vez causa una alteración artificial del mercado y una modificación de los precios, creando una suerte de burbuja de la cual es difícil salir, porque cuando esta explote producirá una grave crisis financiera que podría ser grave daño a los clubes de fútbol, a los jugadores y por supuesto a la misma FIFA, la cual al parecer no quiere tomar cartas en el asunto ya visto con cierta indiferencia todo este tema presentado a los medios durante los últimos meses.
Queda pues, por parte de los fanáticos a este deporte, poder hacer frente en redes y no legalizar ni tolerar estas conductas impropias de los gobiernos, ya que esta competencia desleal puede afectar gravemente al futuro del fútbol y todos los involucrados pueden salir muy afectados de esta situación, la economía futbolística es algo que debería de remitirse exclusivamente al ámbito privado, ya que todos los ciudadanos son libres de pagar o no por cuestiones relacionadas con el fútbol, sin embargo vemos que muchas veces los gobiernos obligan a través de los impuestos que cobran a individuos y empresas a financiar proyectos futbolísticos megalómanos, que debido a la falta del factor pasión (una cuestión que el dinero jamás podrá comprar) por lo general terminan saliendo mal, tal es el caso de China, que hasta ahora no puede clasificarse a una copa del mundo, o Qatar que quedó última en la fase de grupos de su propio torneo mundialista.
Esperemos que esto también sea una llamada de advertencia al gobierno saudí, ya que todo este exorbitante dinero debería de servir para realizar mejoras a su pueblo y mejorar la calidad de vida de todos los que habitan allí, ya que es cierto que los saudíes tienen un nivel de vida muy alto comparable al de los países nórdicos, sin embargo todo esta bonanza producto de la explotación petrolera debe ser ahorrada e invertida pensando en un futuro a mediano plazo, donde la industria del petróleo va a sufrir una desaceleración y las reservas naturales comenzarán a agotarse, por lo que sería de sabios e inteligentes buscar soluciones a largo plazo para que estos países sigan teniendo un nivel de vida alto y una prosperidad digna de envidiar, pero al parecer la poca visión de la familia real saudí está llevando al despilfarro y al malgasto innecesario de fondos que algún día, pueden hacer mucha falta.
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