Jorge Varela

Están matando a la izquierda democrática

En Chile el Partido Socialista se mantiene en constante trifulca interna

Están matando a la izquierda democrática
Jorge Varela
11 de agosto del 2026

 

Un periodista policial acostumbrado a reportar desde el sitio del suceso de modo veraz y oportuno, en su carácter de testigo fidedigno de la noticia, al ver lo que ocurre en el espacio público ha informado que “unos jóvenes barbudos, sin corbata, están matando sin misericordia a la izquierda chilena, en una esquina donde confluyen la avenida Refundación Ultra con calle Alevosía”. Lo preocupante –según su relato– es que muchos viejos vecinos socialistas del barrio observan desde las ventanas lo que sucede en dicho sector y permanecen escondidos, no se atreven a intervenir por temor moral; han decidido encubrir a quienes participan en el crimen: hijos, sobrinos, nietos y parientes afines. A este hecho luctuoso y deplorable no han concurrido casualmente habitantes de barrios situados en el sector oriente de la comuna, -adversarios larvados- cuya sola presencia agravaría el desarrollo y contexto del mismo. 

 

La verdad escondida

Mientras la noticia se expande por el área aledaña, los jóvenes victimarios enfrentan con cinismo al profesional informante: “¿dónde está la noticia?, traidor vendido al capitalismo, burgués necio y desclasado”. Los malhechores radicales saben que el hecho es cierto, pero no se muestran arrepentidos de su participación en dicho crimen, e intentan exhibirse como criaturas impolutas. Es posible que sostengan: “nos están acusando injustamente, nos quieren atajar sin causa ni motivo en nuestra marcha popular hacia el poder”. Varios de los barbudos impetuosos y féminas de menor rango etario les gritan a sus mayores de la socialdemocracia y a unos contrarios que deambulan por el sitio del suceso: “¡Somos inocentes!, ¡déjennos tranquilos! No sigan majadereándonos, ábrannos nuevamente los pasillos para volver a La Moneda”. 

Algunos varones y compañeras menos complacientes que les han criado y visto crecer, replican desde el balcón: “¡basta!, pónganse serios alguna vez. Harto nos han perjudicado, torpes inconscientes, arrogantes sin respeto. Han creído saberlo todo, pero igual han fracasado”. El tránsito por la sala-cuna, el liceo y la universidad ha sido –en este caso– un tremendo desperdicio, pues de nada les sirvió. Al igual que expertos tarotistas acostumbrados a mostrar cartas marcadas, son ágiles para imaginar patrañas y cambiar de discurso. Con estos antecedentes ni al rango de profetas malditos de tercer nivel podrían postular.

 

Malos antecedentes de los autores 

Si se revisa los registros identificatorios, extractos de filiación y antecedentes estudiantiles de los sujetos involucrados en este atentado mortal contra la vida de la izquierda democrática chilena se hallará que la mayoría de ellos, comparte junto a condiscípulos del viejo partido comunista, una formación doctrinaria marxista-leninista atávica que les es común. Con algunos de sus maestros y ex-compañeros de estudio coinciden en lineamientos estratégico-rígidos que entorpecen el nacimiento de cualquier acuerdo de naturaleza socialdemócrata que pudiere concretarse en un texto programático inteligente y en la implementación de una auténtica política de alianzas. En su reciente Congreso Ideológico el referente Frente Amplio –artefacto que les sirve de madriguera–, se ha definido como un partido que reivindica de manera explícita la lucha de clases, una categoría explicativa nuclear que pugna con la emergencia de un socialismo humanista renovado, democrático y plural. ¿De qué puede servirle declarar tardíamente que su horizonte estratégico es socialista?

 

Una fórmula de izquierda socialdemócrata imposible

La estructuración y conducción de una izquierda socialdemócrata encabezada por el Partido Socialista junto a entes afines –como el Radical, el Liberal y Por la Democracia–, constituiría un paso trascendente destinado a dar estabilidad social, política y económica a un país que requiere equilibrios democráticos elementales y consensos sólidos para avanzar hacia un futuro común que garantice libertad con justicia, participación, desarrollo, bienestar y paz. Más de alguien dirá: mientras el PS se mantenga en estado crónico de trifulca interna donde existen grupos y facciones combatientes dispuestas a darse duro sin cesar, será imposible acordar una simple fórmula práctica.

 

Esperando el pase de sepultura 

¿Podrán los jerarcas de los partidos y movimientos de izquierda hacer algo para repudiar el crimen que sus adherentes, y ellos con su desidia, están perpetrando? ¿Lograrán actuar oportunamente? ¿No será que determinados militantes, compañeros, camaradas y adictos al sector rojo poniente que los cobija, solo esperan que se constate la defunción de su víctima para iniciar los trámites de sepultación y programar rápidamente las exequias?

Otros más cautos, tienen plena consciencia de los efectos desastrosos que genera un deceso tan traumático como el del relato, pues saben que una muerte fratricida no traerá reconciliación ni paz a la familia. 

Jorge Varela
11 de agosto del 2026

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