Gustavo Rodríguez García
Distribución de la miseria

El viiejo dilema: ¿generar y distribuir riqueza, o solo redistribuir pobreza?
El 1 de julio de este año, Rocío Silva Santisteban publicó una columna en la que abiertamente refiere lo siguiente: “Sostener que es mejor no crecer, que es preferible pensar a largo plazo (…) no les interesa. Para los gurús del mito del crecimiento infinito esta propuesta es descabellada. Sin embargo, es algo en que, a contrapelo de este depredador “sentido común”, es imprescindible tener en consideración para nuestro país…”.
Sí amigo lector, leyó bien. Para Silva Santisteban la receta para el Perú sería “no crecer”. Lo cierto es, sin embargo, que nuestra aspiración (incluso ética) debiera ser que la gente pueda incrementar su bienestar sin perjuicio de la medida en la que lo haga. Y la única forma de incrementar el bienestar de las personas es creciendo. A algunos les quita el sueño la brecha de riqueza entre pobres y ricos, pero tal preocupación es insostenible si constatamos que la gente más pobre logra mejorar su situación gracias a políticas orientadas al crecimiento.
En realidad, lo que la columna revela, a mi juicio, es un equívoco en el foco de atención. A Silva Santisteban parece no importarle mucho que los pobres sean pobres sino que los ricos sean ricos (Dice textualmente: “los grandes empresarios (…) lo que a ellos les interesa es el lucro, por lo tanto, lo que implique menor riesgo, menor inversión y ganancias más altas. Este es el capitalismo”). Pero, ¿no cree el lector que nuestra aspiración debería ser que la mayor cantidad de personas logren salir de la pobreza? Si la respuesta es afirmativa –como estoy convencido que lo es- no es posible argumentar económicamente o éticamente que nuestro país debería dejar de concentrarse tanto en crecer. Al contrario, nuestro foco debería ser impulsar el crecimiento para que más y más personas logren mejorar su situación.
A Silva Santisteban parece no gustarle el capitalismo pero lo que el Perú necesita es más capitalistas. Lo que nuestro país requiere es que los pobres y marginados de hoy se conviertan en los capitalistas del mañana. Y para hacerlo se requieren políticas públicas que generen riqueza. El Perú necesita crecer y para hacerlo debemos dejar de lado cualquier tipo de intento de emplear la regulación o la política pública basada en la revancha.
No me preocupa que un rico sea muy rico o demasiado rico. Me preocupa que los pobres sigan siendo pobres. Si nuestras medidas logran que el rico gane 100 soles más y el pobre gane 10 soles más, me siento contento. Todos estaremos mejor. Si para hacer que el pobre incremente su ganancia de 10 le quitamos al rico el incentivo para producir, no será posible que mejoren ni el rico ni el pobre. Si usted sueña conmigo en un Perú cada vez menos pobre, lo invito a repeler juntos aquellas ideas que solo invitan a distribuir la miseria y que solo nos conducen a ser igualmente pobres.
Por Gustavo Rodríguez García
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