Berit Knudsen
¿Democracia duradera?
La continuidad de las democracias depende del bienestar social

Stein Rokkan (1921 1979) –pionero en el uso de la informática en las ciencias sociales– desarrolló un modelo para conocer qué caracteriza a los países democráticos, respecto a los que no lo son, con patrones de largo plazo. Estos estudios –con nuevas herramientas informáticas– ofrecen hoy información de dos siglos con importantes resultados. Carles Boix encontró que las democracias no aparecen al azar, se desarrollan cuando se dan condiciones de igualdad económica relativa y movilidad social. Adam Przeworski afirma que es más probable que sobreviva una democracia cuando alcanza cierto umbral del PIB per cápita. Entonces, condiciones económicas favorables para la mayor parte de la población, propician una democracia duradera.
Uno de los mayores problemas en Latinoamérica son las dictaduras, sin libertades individuales y pobreza, como constante. En esos países, discursos como los de Hugo Chávez en Venezuela son motivo de preocupación: “Más fácil será que un camello entre por el ojo de una aguja, que un rico entre al Reino de los cielos. Nosotros no queremos ser ricos, ser rico es malo, ser rico está mal”. Hoy vemos que lo que está mal es Venezuela, cuyos índices de pobreza superaronn el 76.6% de la población en 2021.
Las opiniones más recientes de Manuel López Obrador, presidente de México, contienen el mismo ingrediente: “Secuestran al que “tiene”. ¿entonces cómo evitamos el secuestro? Con una sociedad pobre”. Lamentable comentario, con esa errada fijación sobre la pobreza –que hoy representa al 38.5% de la población– en ese discurso que enfrenta a ricos y pobres.
Gustavo Petro, antes de ser elegido presidente de Colombia comentó durante una entrevista que: “Los pobres que dejan de ser pobres ‘tienen’, y entonces se vuelven de derecha. Y ahí viene el problema. Porque si es dejar de ser pobre para vivir como en Miami, y pues se acabó la humanidad”. No entendemos si el objetivo es evitar a la derecha o la pobreza en sí. Vale anotar que el nivel de pobreza en Colombia alcanza el 36.3% de la población.
El modelo de Rokkan nos lleva a concluir que “las condiciones económicas adversas para la mayor parte de la población propician dictaduras duraderas”. Entonces, si la democracia propicia la libertad e igualdad y las dictaduras buscan el poder absoluto para controlar al pueblo; obviamente la pobreza facilita ese control. ¿Será ese el motivo por el cual “la pobreza” se promueve en los discursos políticos de esos países? Basta mirar las dictaduras en Latinoamérica, Cuba, Venezuela y Nicaragua, para encontrar pobreza, presos políticos y ausencia de libertades, preocupantes constantes de un modelo que sigue enquistándose en toda la región.
El otro problema es el PBI que, como promedio matemático, no siempre refleja la realidad de las clases vulnerables. En el Perú, con un crecimiento promedio del PBI de 5.3% entre los años 1993 a 2018, los niveles de pobreza se redujeron de 58% a 20%. Es innegable el avance en la lucha contra la pobreza; pero esta bonanza generó clases medias frágiles e incipientes, hecho evidenciado durante la pandemia. Son justamente las nuevas clases medias vulnerables las que retrocedieron e incrementaron en 10 puntos el indicador de pobreza en 2020 (30%). El incremento del PBI parece beneficiar a ciertas capas de la población más que a otras, lo que nos obliga a cuestionar la desigualdad en el Perú.
Lo que el Perú necesita es una amplia y sólida clase media, con un estado de bienestar; no un país dividido por el discurso de “no más pobres en un país rico”. Pero ante la crisis política, económica y social, la población se impacienta; no entiende que un gobierno que no gobierna genera desconfianza y desencadena más pobreza. ¿Qué busca este desgobierno? Sea lo que fuere, no podemos permitir que los sectores más necesitados sigan peligrando. Esa población indignada es lamentablemente la más vulnerable a la manipulación de este desgobierno que debe terminar.
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