Giancarlo Peralta

Convulsión social versus desarrollo

Cuando la economía crece la conflictividad disminuye

Convulsión social versus desarrollo
Giancarlo Peralta
11 de enero del 2023


La diferencia fundamental entre quienes enarbolan el pensamiento marxista y aquellos que defienden el capitalismo, es que los primeros promueven la instrumentalización de las personas y emplean a la violencia como una herramienta táctica para lograr sus objetivos. En concordancia con sus ideas, suelen aprovechar cualquier descontento social para “agudizar las contradicciones”. No les interesa ocasionar el mayor número de muertes posible porque acusarán de las pérdidas a las fuerzas del orden con la finalidad de ocasionar el descrédito, el rechazo de la ciudadanía y la inhibición o la prohibición de las autoridades para que se siga conteniendo la agresión a la sociedad y al estado nacional.

En el caso peruano son pocos quienes promueven la libre creatividad y la competencia con la finalidad de desarrollar nuevas propuestas, sea que se trate de invenciones o innovaciones de lo ya existente. Muchos promotores del capitalismo consideran que este será reconocido por la ciudadanía por el hecho de que se registre un mayor crecimiento económico, aunque su velocidad sea reducida. Recordemos que, durante la segunda administración aprista (2006-2011), el PBI creció en promedio 7% anual, lo que permitió que se fortalezca la clase media y disminuya sustancialmente la pobreza y pobreza extrema.

La gran ventaja de las izquierdas sobre los capitalistas es que tienen meridianamente claro su objetivo: la captura del poder. No interesa cual sea el medio a emplear en tanto y en cuanto lo logren. Por eso, formulan su propia ética y su moral. ¿Qué significa esto? Impunidad total. Por eso incendian la pradera, recordemos que en las manifestaciones en contra de la legítima sucesión constitucional a la presidencia por parte de Manuel Merino en 2018, como en su momento fue la designación de Valentín Paniagua en el año 2000, congresistas vinculados al hoy acusado Martín Vizcarra manifestaban que habían 40 estudiantes desaparecidos, información que era absolutamente falsa pero cumplió con el objetivo de difundir un psicosocial para movilizar a la juventud y enardecerlos en “búsqueda de la justicia”. Además, de la consabida transmisión en vivo por casi todos los medios de comunicación en los que se promovía la protesta. Resultado de esta acción inmoral y premeditada de las izquierdas fueron las muertes de Inti y Bryan.

Sin embargo, tras la caída de Merino y la asunción de Francisco Sagasti como presidente del Congreso y luego como encargado de la presidencia de la república, se produjeron cinco muertes en enfrentamientos por protestas similares en el interior del país, pero por supuesto, en ese caso, las víctimas fueron lanzadas al olvido de la historia y el Museo de la Memoria no se dio por enterado de lo sucedido, como en el caso previo. Los izquierdistas le llaman “moral revolucionaria”. 

Quienes promueven el desarrollo económico, que siempre impacta favorablemente a los sectores más vulnerables de la sociedad porque surgen oportunidades, parecen no estar conscientes de su responsabilidad, o prefieren evitar la confrontación ideológica. Las izquierdas trabajan a largo plazo para socavar el sistema de generación de riqueza. Si el Producto Bruto Interno crece y el Estado dispone de mayores recursos económicos para llevar a cabo la distribución de la riqueza, dirán que el sistema es injusto porque ésta no es equitativa. Si la economía se contrae, dirán el sistema no funciona y que está generando pobreza. Cuando son precisamente las izquierdas quienes obstaculizan el desarrollo económico enmascarándolo de protestas sociales, sean o no violentas.

Cuando la economía crece y los índices de corrupción disminuyen, la conflictividad disminuye porque los indicadores de satisfacción social se incrementan. Sin embargo, cuando sucede esto, el objetivo de las izquierdas se posterga y deviene en socialmente inviable. A menor agudización de las contradicciones y fortalecimiento de la cohesión social el país se enrumbará al desarrollo. 

¿Habrán entendido los promotores del desarrollo económico y social que la derrota de las izquierdas terroristas en los años noventa no significó necesariamente la extirpación de sus ideas? La lucha ideológica continua.

Giancarlo Peralta
11 de enero del 2023

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