Guillermo Vidalón
Compromisos para el desarrollo
El trabajo como un medio legítimo de generación de riqueza
El Perú forma parte de la cultura occidental y, por lo tanto, es heredero de la tradición judeocristiana. Cierto es que en el devenir histórico del encuentro con América recoge y valora las culturas locales; pero en lo esencial se mantiene dentro de un proceso de evolución permanente.
Occidente cree en la capacidad creadora de las personas (varones y mujeres), no las relega ni soslaya por su género. En términos económicos, valora el esfuerzo personal y el derecho a disfrutar el fruto del trabajo, por eso reconoce y respeta la propiedad privada que es la manera más eficiente de promover y garantizar los estados democráticos. Solo cuando existen varios actores en competencia se garantiza la pluralidad. En cambio, si el poder está centralizado se inhibe la competencia y los agentes económicos ralentizan su accionar, perjudicando al conjunto de la sociedad.
Occidente también valora las conductas éticas en el trabajo porque incrementan la generación de riqueza y acelera la dinámica ahorro/inversión, teniendo como eje central a la persona. Por esa razón, Jesús cita el Antiguo Testamento y recoge el segundo mandamiento “ama a tu prójimo como a ti mismo”, que implica respeto, a ambas partes de una relación; otorgar un trato digno al otro por el solo hecho de ser prójimo; y, empático con quien requiere apoyo. Asimismo, Occidente reconoce a la mujer como persona humana, con iguales derechos fundamentales que el varón.
En el ámbito político, Occidente adopta la democracia como sistema de representación entre iguales, por esta razón, a cada ciudadano se le reconoce el mismo poder de decisión que cualquier otro. A diferencia de quienes tienen como objetivo refundar la república para conferirle un “diseño pluricultural” en el que la democracia es caricaturizada. Bajo la excusa de lo pluricultural, se quiebra el mecanismo de “un ciudadano un voto” y quien finalmente ejerce el poder conforma colectivos que le son afines a cambio de que le garanticen su permanencia en el poder.
En consecuencia, por sus convicciones morales, Occidente ejerce la democracia y cree en el trabajo como un medio legítimo de generación de riqueza. La acción humana sobre la Creación es un medio de realización que sólo puede ser posible mediante el trabajo. Subsecuentemente, la interacción con la naturaleza es legítima y se adecúa en función al conocimiento que se obtiene de la exploración/investigación.
Si el Perú asume estos compromisos y los sostiene en el largo plazo, su crecimiento y bienestar están garantizados. La dinámica de la geopolítica internacional atrajo al país inversiones por encima de consideraciones culturales. Mientras que países culturalmente más afines se distanciaron. Sin embargo, el reposicionamiento de la principal potencia de occidente en América abrirá nuevas oportunidades frente a las cuales el Perú no puede estar ajeno.
Sea cual fuere el resultado electoral del 12 de abril, los compromisos en favor del desarrollo deben cumplirse, porque confundir afinidad política con realidad representará un riesgo todavía por definirse.
















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