Víctor Andrés Ponce

LA COLUMNA
DEL DIRECTOR >

¿Aventuras palaciegas?

Si es así, es hora de considerar adelanto electoral

¿Aventuras palaciegas?
Víctor Andrés Ponce
15 de August del 2018

 

Un potente reportaje de Panorama —que establece equilibrios en el periodismo peruano— revela que el JNE se ha convertido en una agencia de empleos de los familiares directos de Pablo Sánchez, ex fiscal de la Nación, y de otros cuatro vocales supremos (ahora queda en evidencia que la crisis judicial es sistémica y no solo de un sector). Ante esta situación, ha trascendido que el presidente Martín Vizcarra estaría considerando seriamente la posibilidad de que el Estado peruano firme un convenio con las Naciones Unidas para que esta entidad se encargue de reorganizar nuestro sistema de justicia. Esta iniciativa sería idea de la nueva luminaria argentina en asesoría política, Maximiliano Aguiar.

Es decir, el jefe de Estado habría llegado a la conclusión de que las instituciones de la democracia peruana son incapaces de tramitar la reforma del sistema de justicia y que, por lo tanto, habría que zurrarse en la Constitución Política de 1993 para implementar los cambios judiciales. Es decir, el sueño de la izquierda y Diego García Sayán, que pretenden tomar el control de las instituciones utilizando el argumento de la lucha contra la corrupción, y no obstante que ese sector ha controlado el Estado en las últimas dos décadas.

Como no hay masas en las calles protestando contra la corrupción y exigiendo el cierre del Congreso —porque las instituciones sancionan y procesan a los implicados en el tráfico de influencias—, un asesor argentino y sin formación democrática (¡finalmente, qué le interesa el Perú!) parece decirle al Presidente: “Olvídese de la reforma judicial, ignore las instituciones y convoque a las Naciones Unidas para resolver el problema. ¡El apoyo popular está asegurado!”. En otras palabras, un nuevo mesías cabalgando sobre el deterioro de las instituciones y apoderándose de la sociedad.

Si el presidente Vizcarra ha considerado esa posibilidad es hora de pensar seriamente en el adelanto de elecciones, porque ningún aventurero o grupo de aventureros pueden poner en peligro la continuidad democrática e institucional que avanza hacia una quinta elección nacional sin interrupciones, no obstante todos los problemas de corrupción, políticos, económicos y sociales acumulados. Si hoy se ha desvelado la misma corrupción que existe desde los inicios de la República solo se explica por la continuidad democrática. Sin una democracia con cuatro elecciones nacionales ininterrumpidas jamás se habría denunciado esa corrupción.

No vaya a creerse que el asunto es pura especulación. El congresista Carlos Bruce, de Peruanos por el Kambio (PPK), ha presentado un proyecto de ley que crea una Comisión de las Naciones Unidas contra la Impunidad, que asumiría las funciones del Consejo Nacional de la Magistratura (CNM) durante tres años: se encargaría de nombrar a los jueces y fiscales. En este caso, a todas la collera de Pablo Sánchez y César San Martín.

Guatemala renunció a su soberanía y convocó a las Naciones Unidas para reformar su sistema de justicia. La izquierda, que controla estas organizaciones internacionales, hizo su garbanzal y la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) “reformó el sistema de justicia”, pero poco a poco colonizó todo el Estado. Se entrometió en las funciones del Congreso, se atribuyó competencias en la reforma electoral, inspeccionó —con el apoyo de otras comisiones de la ONU— diversas bases militares. Hoy el Gobierno de Guatemala está enfrentado a este poder supranacional izquierdista. El Perú es demasiado grande para este absurdo y además, pese a nuestros problemas, cuenta con mayores activos democráticos e institucionales. Los peruanos sí podemos.

El suscrito siempre ha sostenido que, con uñas y dientes, el Perú debe remar hacia las elecciones del 2021 y el presidente Vizcarra debe entregar el poder a su sucesor. Pero la voluntad de respetar los cronogramas electorales solo nace de la convicción democrática de que la continuidad de las instituciones —pese a todos sus problemas— es una de las llaves maestras de la democracia. Si Vizcarra ha decido ser un Fujimori o un Chávez, hacer trizas la Constitución y ningunear la institucionalidad, lo menos costoso para los activos de la democracia y la economía de mercado sería el adelanto electoral. Ningún aventurero puede poner en peligro la democracia que construimos durante dos décadas ni las instituciones que organizamos, pese los gigantescos déficits.

 

Víctor Andrés Ponce
15 de August del 2018

NOTICIAS RELACIONADAS >

¿La derecha en las calles?

Columna del Director

¿La derecha en las calles?

  El presidente Vizcarra continúa apretando el acelerador...

14 de November
La mayoría que lincha a la minoría

Columna del Director

La mayoría que lincha a la minoría

  En las últimas semana, a raíz del proceso en que...

12 de November
Bancada PPK y núcleo marxista de Palacio

Columna del Director

Bancada PPK y núcleo marxista de Palacio

  Hoy resulta incuestionable que en Palacio de Gobierno existe u...

09 de November

COMENTARIOS