Dante Bobadilla

Dante Bobadilla

Posando por un sueño

La educación de los niños no está para experimentos sociales

Posando por un sueño
Dante Bobadilla
02 de marzo del 2017

La educación de los niños no está para experimentos sociales

Deberían empezar la ampliación de Piedras Gordas para incluir un pabellón presidencial. Como van las cosas, creo que ni PPK se salva. Y esto no es culpa de un sistema ni modelo. Apuntar en esa dirección solo revela facilismo mental y cliché político, fruto del consabido deseo de pose intelectual que a algunos les encanta. Si hay un sistema que ha fracasado es la democracia. Si algo tienen que cambiar es el sistema que permite que cualquier saltimbanqui salido de la nada monte su partido de trepadores y sea candidato presidencial. Pero eso no les conviene y no lo harán. Prefieren apostar por salvajadas jurídicas como la imprescriptibilidad. Castigar a los corruptos suena lindo, pero es muy difícil en este país, y aun cuando se logre siempre será demasiado tarde e irremediable.

Francamente esperaba mucho más de PPK. ¿Qué está cambiando? ¡Nada! Es una marioneta de la caviarada. En este gobierno hay más caviares que en el anterior. En vez de eliminar ministerios, siguen en la creación de mamarrachos burocráticos. A este paso llegaremos, como Maduro, a crear el Viceministerio de la Suprema Felicidad del Pueblo. No nos falta nada pues vamos en ese rumbo. Ya empezamos con el nuevo currículo escolar que pretende garantizar nada menos que la “igualdad de oportunidades” a base de adoctrinamiento de género. Hasta parece un chiste.

Si una idea suena bonita será aceptada sin importar lo estúpida que realmente sea. Es un principio cognitivo, y es el que predomina en el ambiente progresista. ¿Quién puede oponerse a la igualdad? La respuesta es bien simple: alguien que tenga sesos y conocimientos sobre la realidad social. Todavía no estamos seguros en qué medida las conductas humanas responden a los genes, a la programación cognitiva derivada del entramado sociocultural, al modelado social y a la herencia antropológica de nuestra especie, entre otros factores. Es decir, hay varios elementos en juego que ayudan a entender los diversos comportamientos humanos, como el acoso o la agresividad de pareja, y que aun la ciencia está tratando de desentrañar. Pero resulta que nuestros grandes genios del progresismo ya determinaron que basta la propaganda igualitaria en la escuela para lograr la felicidad social y para que los géneros tengan “igualdad de oportunidades”. Todo esto no es más que estupidez.

¿En qué se basan para razonar así? En sus buenas intenciones. Y es que el mundo progresista está hecho solo de buenas intenciones, pero edificado sobre la más absoluta ignorancia. Es por eso que siempre fracasan. Hay pruebas documentadas sobre el fracaso de diversos intentos de inducir a los estudiantes hacia conductas futuras. Por ejemplo, educándolos en finanzas para buscar conductas económicas responsables que incentiven el ahorro. Nunca nos dio resultados. ¿Con qué base científica el Ministerio de Educación pretende inducir conductas igualitarias a nuestros niños? No las tiene. El floro, la pose y las buenas intenciones no son razones. Y he escuchado las más disparatadas y ridículas ideas sobre su supuesta bondad.

Las mujeres bonitas siempre tendrán más oportunidades, y no solo en campos donde este factor es relevante. Hay carreras que siempre tendrán predominancia de mujeres o de hombres. Por ejemplo, en psicología las mujeres tienen hasta un 70% más de oportunidades laborales que los hombres. Hay funciones de la policía femenina que no podrían cumplir los hombres. Y las cosas son así porque hay una realidad en este mundo que está por encima de las ideologías, gustos y creencias de los iluminados, que piensan que basta con posar como santones cacareando igualdad. Denles una carita feliz y mándenlos a su casa. La educación de los niños no está para experimentos sociales. Ya basta de tonterías igualitarias y de poses mediáticas.

Los ilusos que viven pregonando igualdad en diversos formatos, (económica, social, laboral, genital y otras) ya deberían ser catalogados como desquiciados, pues sus ideas siempre han fracasado al estrellarse con la realidad, y han ocasionado serios estragos. El Congreso debería hacer cuestión de Estado y censurar a esa ministra si insiste en la majadería de implementar el diseño social igualitarista desde la escuela.

 

Dante Bobadilla

 

Dante Bobadilla
02 de marzo del 2017

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