Eduardo Zapata

Eduardo Zapata

No es asunto de florcitas

Los papeles y la tinta no deben reemplazar a la realidad

No es asunto de florcitas
Eduardo Zapata
07 de junio del 2018

 

Convengamos en que el Estado es una construcción cultural que implica el establecimiento de una serie de funciones, redes y relaciones políticas y sociales, entendidas como un vehículo de acción colectiva para la solución de problemas públicos. Donde todo deviene en una propuesta simbólica e instructiva para la sociedad.

En un país con una gran diversidad cultural preglobalizada y posglobalizada, hemos pretendido instaurar un Estado surgido de la homogeneidad. Existiendo individuos adscritos a la oralidad y ahora a la electronalidad,  perpetuamos un Estado basado excluyente y totalitariamente en una inoperante cultura seudo escribalizada. Códigos napoleónicos orquestados por ejecutores casi analfabetos. 

Hemos construido Estados de papel, donde los papeles y la tinta reemplazaban a las personas y a la realidad. Deuda histórica, pero sobre todo incapacidad de configurar una propuesta simbólica e instructiva para todos los peruanos.

De modo que las limitaciones primeras, parciales o totales, del ejercicio de la autoridad se encuentran en el seno del propio Estado y en la gestión gubernamental. Estos siguen trazando realidades que solo existen en el papel, dialogadas muchas veces con fantasmas y que con el tiempo devendrán en testimonio de lo incumplido. Ello porque se perpetúa el divorcio entre Estado y realidad cultural, por la incapacidad de traducir en símbolos comprensibles —el primero, la autoridad misma— la expresión de ese Estado.

La reforma real del Estado es, pues, imprescindible. Hoy. No solo es asunto de producción y productividad, sino de seguridad para la convivencia civilizada. Garantía, así, de indispensable estabilidad y seguro eficiente contra la corrupción. Lo demás transitará ingenuamente en los linderos de la subversión.

Como nos lo recuerda Hernando de Soto en El Misterio del Capital, es indispensable que los actores sociales abandonen el mundo de lo que él llama “posesiones defectuosas”. Lo que supone que Estado y Derecho aseguren el mundo de las propiedades. Materiales, sí, pero también y sobre todo simbólicas. Y el impulso hacia esa indispensable reforma del Estado debe provenir de otra idea-fuerza clave en de Soto: “...la cosa no es tanto que los migrantes quebranten la ley, sino que la ley los quebranta a ellos, motivo para salirse del sistema”.

Símbolos sin respaldo. Instituciones, normas, procedimientos, monedas e inflación, palabras empeñadas. Interminables y costosas mesas de la pobreza, y seguro hasta de la riqueza. Del género y seguro también del número. Estériles consultorías y acuerdos. Usurpación de la sociedad civil. Falsas representaciones. Talentos iluminados que fugarían si no se les paga por encima incluso de estándares internacionales. Hasta pretendidos (y pretenciosos) dueños de la moral pública.

Pérdida de fe pública. Autosubversión gubernamental.

¿Nos atreveremos en el campo de la reforma de la justicia, por ejemplo, a institucionalizar la figura del jurado, verdadero antídoto del mercantilismo que hoy signa también el ejercicio del Derecho?

¿Nos atreveremos en nuestras universidades a restituir —y este es el consejo de un viejo profesor universitario— los cursos de Hermenéutica o Interpretación de Textos para estar seguros de que el ejercicio del Derecho ha dejado de estar en manos de seudo escríbales?

¿Nos atreveremos, en fin, a restituir referentes/respaldo a nuestras palabras, o seguiremos alentando la perniciosa inflación lingüística y social? ¿Seguiremos hablando de florcitas?

 

Eduardo Zapata
07 de junio del 2018

NOTICIAS RELACIONADAS >

La indexación de los cerebros

Columnas

La indexación de los cerebros

  “La corrección política es el totalitarism...

21 de junio
A propósito de austeridad

Columnas

A propósito de austeridad

  Es un hecho macizo, cuantitativa y cualitativamente. Se ha rep...

14 de junio
Dime de qué hablas…

Columnas

Dime de qué hablas…

  Como algunos de ustedes saben, soy un viejo profesor universit...

31 de mayo

COMENTARIOS