Víctor Andrés Ponce

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Otro pico en la polarización

Se viene la interpelación a Basombrío

Otro pico en la polarización
Víctor Andrés Ponce
12 de junio del 2017

Se viene la interpelación a Basombrío

Se acaba de aprobar la interpelación al ministro del Interior, Carlos Basombrío, y desde el lado del extremismo antifujimorista se empieza a escuchar ciertas reminiscencias previas a la censura del ex titular de Educación, Jaime Saavedra. Algunos le aconsejan al gobierno que ha llegado la hora de las definiciones y que la administración pepekausa debe echarse al fujimorismo o plantear la disolución del Congreso. Otros hablan de un Legislativo prepotente, mientras los consejos radicales y apocalípticos se acumulan una detrás de otro.

Si las reglas de la política se organizaran como las de la guerra y los fundamentos de la lucha de clases marxista quizá los estresados consejeros tendrían razón. La disyuntiva de la administración pepekausa sería capitular o hacer la guerra. Sin embargo, la política moderna es la energía que moviliza a las instituciones de las democracias avanzadas por una sola razón: porque, más allá de las polarizaciones electorales, permite que todos ganen y que ningún vencido sea excluido del proceso.

El gran problema de la polarización actual —que tiene en la interpelación a Basombrío otro pico en su desarrollo— es que a los dos lados de la mesa, de una u otra manera, los sectores extremistas comienzan a ganar. Cuando eso sucede todos los observadores principian a subrayar los aspectos que favorecen la polarización antes que la convergencia. Ha sucedido y sucederá siempre en cualquier confrontación.

Es evidente que en el fujimorismo hay una reactividad a flor de piel. La interpelación de Basombrío es la respuesta directa al intento de ningunear a Keiko Fujimori, la lideresa de la oposición; también a la voluntad de manosear la carcelería de Alberto Fujimori y a la pretensión de dividir a la mayoría Legislativa. Pero no solo hay reacciones de parte del lado naranja. Después de la primera cumbre PPK - Keiko Fujimori, desde el lado de la Iglesia también hubo voluntad de impulsar una segunda cumbre en la que se aterrizara una agenda de acuerdos. Sin embargo en Palacio se dijo nones y se prefirió escuchar al extremista antifujimorista que merodea en los pasillos.

El gran problema de la interpelación a Basombrío es que resulta extremadamente popular. En el movimiento naranja existirá la tentación de refregar en la cara al gobierno todas las cifras que ha puesto Basombrío sobre la mesa y de enviar un mensaje directo a la coalición mediática antifujimorista que ha salido con toda su artillería a defender al titular del Interior. El fujimorismo parece que apostará por una victoria total en el tema. Es el resultado natural de una polarización que no tiene cuando amainar.

Sin embargo si queremos observar las cosas a favor de una convergencia tendríamos que sostener que la mayoría legislativa dio un voto de confianza casi unánime al Gabinete Zavala, que otorgó facultades legislativas al Ejecutivo en todos los temas solicitados, que hubo una ejemplar aprobación legislativa del presupuesto, que retiró la interpelación de Vizcarra antes de la renuncia de este ministro, y que —en general— parece improbable que el movimiento naranja apueste por el fracaso pepekausa, un fracaso que puede ser su fracaso.

Y a favor de la convergencia también podríamos interpretar que el fujimorismo empieza a pisar el acelerador de la polarización para, de una vez por todas, producir el pacto, el acuerdo, al que se ha negado el pepekausismo por la inocencia del Gabinete Zavala y el consejo del extremista antifujimorista. Y también a favor de la convergencia podríamos señalar que el pepekausismo está arrinconado por voluntad propia y que la tremebunda propuesta de disolver el Legislativo podría ser una perita en dulce para los radicales fujimoristas, que empiezan a soñar con el adelanto de los cronogramas electorales por una sencilla razón: tienen todas las posibilidades de ganar.

Claro que en ese camino nos habríamos derribado el crecimiento y la democracia sería una enorme interrogante. Y habríamos organizado el escenario para el que trabajan todas las propuestas antisistema en el Perú.

 

Víctor Andrés Ponce

Víctor Andrés Ponce
12 de junio del 2017

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