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Fuegos cruzados en la coyuntura

Columna del director

Fuegos cruzados en la coyuntura

14 de Agosto del 2017

Coalición mediática sigue enfrentada a mayoría legislativa

De diversas maneras la segunda cumbre entre PPK y Keiko Fujimori parece haber producido algunos resultados. Por ejemplo, con respecto a las relaciones oficialismo y oposición, si bien tienen momentos de alta tensión, es incuestionable que la mayoría de peruanos empieza a percibir que uno de los gobiernos más frágiles de la reciente historia, al menos por ahora, está a buen recaudo.

Durante la huelga magisterial, si bien el fujimorismo buscó distanciarse del Ejecutivo, en ningún momento cruzó la línea que lo hubiese confundido con el Frente Amplio, Marco Arana y la izquierda radical. Más allá de que el apoyo a la huelga podía conseguir adhesiones efímeras (si la huelga continúa se viene la furia de los padres de familia) el fujimorismo se mantuvo sobrio, sin enemistarse con una política estatal que se ha organizado en los últimos tres gobiernos: la búsqueda de la meritocracia docente. Considerando que la huelga docente también es un ensayo general de la izquierda hacia el 2021, y que el relanzamiento de cuatro proyectos mineros por el Ejecutivo puede convertirse en foco de tensiones, ¿por qué no imaginar que el diálogo entre PPK y Keiko también rendirá sus frutos en estas situaciones?

Otro ejemplo que demuestra que las cosas han cambiado luego de la cumbre de ambos líderes es que ya no parecen prosperar las predicciones apocalípticas que planteaban la disyuntiva entre vacancia presidencial o disolución del Legislativo. Cuando la última encuesta de Ipsos sigue registrando la caída de la popularidad de Kuczynski, a nadie se le ocurre pronosticar que lloverá fuego y azufre sobre la democracia peruana. Es evidente que algo ha cambiado.

Sin embargo, lo que no parece haberse modificado es la relación de los medios de comunicación con el fujimorismo. Esta semana La República y El Comercio volvieron a coincidir en sendos editoriales buscando flagelar a la mayoría legislativa. A nuestro entender el tema más delicado, porque revela una falta de cultura política y de una visión de país y de la propia democracia, es el asunto referido a la ley del transfuguismo, a propósito de la audiencia pública sobre el tema en el Tribunal Constitucional (TC).

Como se sabe, la mayoría legislativa impulsó una reforma del reglamento del Congreso que sanciona el transfuguismo de los legisladores con la imposibilidad de integrar otra bancada, las comisiones dictaminadoras y la Mesa Directiva del Legislativo. Semejante reforma no es sino la expresión del consenso que se alcanzó en los últimos quince años —a partir de las propuestas de Transparencia— sobre cómo fortalecer los partidos y las bancadas legislativas.

Pero eso no es todo. Las sanciones al transfuguismo son parte de las prácticas de las democracias más avanzadas. Si bien se pueden reformar las cosas en el sentido de posibilitar y reconocer el derecho a la disidencia en el Congreso, algo muy diferente es la campaña que busca enfrentar al TC con el Legislativo. Además, si se produjese ese enfrentamiento, ¿quién ganaría? ¿Un poder soberano, nacido del sufragio, o un poder delegado?

Si a esto le sumamos que los mismos medios, con grados y énfasis diferentes, pretenden equiparar las supuesta anotaciones sobre Keiko en el caso Odebrecht con el caso macizo que ha terminado encarcelando a Ollanta Humala y Nadine Heredia, es hora de preguntarse, ¿qué sucede entre los señalados medios y el fujimorismo?

La respuesta es necesaria para evitar inventos y guerritas sobre temas cruciales para la democracia, como la llamada ley del transfuguismo u otros. Al respecto diversas versiones señalan que el fujimorismo, de todas maneras, aprobará una ley sobre propiedad cruzada de medios que afectaría a las señaladas redacciones.

Si las cosas fueran así, entonces es hora de presentar la señalada iniciativa para, de una vez por todas, cerrar este juego de máscaras que enfrenta a una coalición mediática con una mayoría legislativa. Finalmente la idea de la propiedad cruzada de medios (imposibilidad de tener propiedades en periódicos y canales de TV, por ejemplo) es parte de las mejores tradiciones de las democracias en Estados Unidos y el Reino Unido. Quizá sincerar el tema le devolvería algo de normalidad a nuestro sistema, y las fuerzas prodemocracia y promercado convergerían en la defensa de la meritocracia docente (en contra del extremismo maoísta) y el impulso de las inversiones en infraestructuras y minería para relanzar el crecimiento. ¿Qué se hace peleando sin sentido?

 

Víctor Andrés Ponce