Víctor Andrés Ponce

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Fervor religioso peruano sorprende al mundo

Reflexiones sobre la visita del Papa

Fervor religioso peruano sorprende al mundo
Víctor Andrés Ponce
22 de enero del 2018

 

Es interesante analizar las reacciones de los corresponsales extranjeros acerca del abrumador fervor religioso de los peruanos ante la visita del papa Francisco y las comparaciones que desarrollan con respecto a la visita papal a Chile. En el Perú las aglomeraciones de masas en las misas papales convierten a la iglesia peruana en la locomotora religiosa de América del Sur.

Algunos periodistas extranjeros señalan que los abusos sexuales de algunos ministros de la Iglesia afectaron demasiado al catolicismo en el país del sur, mientras que aquí no tanto. Otros aseveran que la Iglesia Católica peruana demostró un nivel de organización incomparable, mientras que la chilena solo mostró imprevisión y debilidades. Cada texto, pues, tiene su pedacito de verdad. En un artículo muy curioso “El Papa triunfa en su viaje a Perú devastado por el ‘virus de la corrupción’ ” de Carlos E. Cue, en El País, se desarrolla una interpretación muy audaz: en Chile la religiosidad retrocede por la riqueza y el crecimiento alcanzado, mientras que en el Perú el fervor religioso está directamente vinculado a la pobreza, el abandono estatal y la corrupción. Semejante razonamiento revela la ignorancia y la ligereza de los periodistas de hoy (el Perú tiene 20% de población pobre y es una típica sociedad de ingreso medio), pero también los prejuicios de la izquierda mundial; o quizá, simplemente, la mala información que proporcionan los colaboradores peruanos del diario español, todos ellos activistas de izquierda.

En todo caso siempre vale recordar que México y Perú siempre fueron los centros de la Conquista y la Evangelización en todas las Américas. La conquista española se hizo con la espada y la cruz. En el Perú, incluso, el quechua se propagó gracias a la voluntad del sacerdote español de desarrollar una lengua franca para evangelizar. El enraizamiento social del catolicismo no debería entonces sorprender demasiado.

De otro lado el fervor religioso tampoco se explicaría sin la voluntad de la jerarquía eclesial peruana de defender lo que consideran “espacios del cristianismo”. Allí sí hay una notable diferencia con la jerarquía eclesial chilena. Algo más: en el Perú, si bien la izquierda influencia en la mayoría de los medios de comunicación, todavía no logra hacer girar a la sociedad hacia una ruta izquierdista, tal como sucede en Chile —pese al triunfo de Sebastián Piñera— con temas como la Constitución, la educación y el sistema de pensiones. La ofensiva cultural e ideológica de la izquierda mapocha, también viene envuelta en un discurso anticlerical y explotando los abusos y barbaries de algunos sacerdotes, exige que los obispos sancionen con mayor celeridad que el derecho canónico y del derecho penal.

Ahora bien, detrás del razonamiento del mencionado periodista español también pueden subyacer las siguientes verdades acuñadas por la izquierda mundial: sociedad laica es sinónimo de sociedad no religiosa. ¿Dónde ha sucedido algo así? Estados Unidos y el Reino Unido, paradigmas de sociedades laicas, tienen una base cristiana. El laicismo de Occidente sería impensable sin el cristianismo. El experimento anticlerical de la Revolución Francesa terminó en el baño de sangre de la Convención. ¿0 no?

Desde otra aproximación también habría que preguntarse por qué empieza a desatarse una reacción religiosa en las sociedades democráticas y desarrolladas, tal como sucedió con la elección de Trump en Estados Unidos. ¿Qué tiene que ver la pobreza o la riqueza con estos fenómenos?

Quizá es hora de entender que el hombre es un ser estrictamente religioso. Cuando mata a Dios, corona a otros dioses; como la soberanía popular, la clase, la nación, la ecología, el género y otros conceptos con los cuales construye una religiosidad laica. El estalinismo, todos los bolchevismos, el nazismo y Podemos español son hijos directos de este ateísmo antirreligioso. De allí que los (religiosos) ateos solo deben ser capaces de seguir tolerando a los religiosos espirituales para seguir viviendo en democracia. Nada más.

 

Víctor Andrés Ponce
22 de enero del 2018

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