EL MONTONERO | Primer Portal de opinión del país
El indulto y el Gabinete conversado

Columna del director

El indulto y el Gabinete conversado

26 de Junio del 2017

¿El final del extremismo antifujimorista en el Estado?

La posibilidad de indultar al ex presidente Alberto Fujimori podría significar la clara decisión del presidente Kuczynski de levantar el veto que el extremismo antifujimorista ha desarrollado en el Perú en contra del fujimorismo en los últimos quince años, y que comienza a sumirnos en un grave deterioro institucional y económico.

Particularmente el suscrito siempre ha sostenido que no hay viabilidad para esta democracia —como para ninguna en cualquier parte del planeta—, que avanza hacia su quinta elección nacional sin interrupciones. si es que continúa ese veto en contra de una mayoría legislativa incuestionable. Es una verdad del tamaño de las galaxias.

Pero eso no es todo. El veto del extremismo antifujimorista no solo bloquea la democracia, sino es la gran estratagema de la izquierda antisistema para hacerse del poder en el 2021 o en cualquier circunstancia. Si no, habría que preguntarse cómo una izquierda que ha perdido todas las elecciones —excepto las municipales— se ha dado maña para seguir avanzando en el Estado y para enfrentar a las dos fuerzas de centro derecha que disputaron la última segunda vuelta electoral nacional.

El posible indulto a Alberto Fujimori entonces comienza a desmontar “el orden político” que se organizó en el Perú en base a un incuestionable veto. Demás está volver a los argumentos jurídicos que usó la izquierda para condenar a Fujimori, todos discutibles. Si PPK indulta a Fujimori habrá comenzado a romper su alianza con el extremismo antifujimorista y habrá ganado el respaldo de la mayoría del país.

Si bien es cierto que el indulto es un paso fundamental para organizar la gobernabilidad entre Ejecutivo y Legislativo, entre pepekausas y fujimoristas, no es suficiente. Quizá para intentar entender el problema vale formularse la siguiente pregunta: luego del indulto, ¿aceptará Fuerza Popular que los impulsores de ese veto permanezcan en el gobierno? Es evidente que no.

Una organización popular que se reclama histórica, con voluntad de trascender y permanecer en un sistema político, no puede aceptar vetos. Tiene que luchar contra ellos porque si acepta cualquier forma de veto comenzará su fractura y dispersión. En el siglo XX, el Apra permaneció en el sistema porque peleó contra todos los vetos, ya sea en la confrontación o en la mesa de diálogo con el rival de turno.

¿A qué vienen estas disquisiciones? Todo parece indicar que en una nueva cumbre entre PPK y Keiko Fujimori es improbable que el fujimorismo acepte integrar un Gabinete o proponga nombres vinculados a sus filas. Nadie arriesgaría el liderazgo de la oposición y se echaría en la espalda parte del pasivo pepekausa. Sin embargo, es evidente que Fuerza Popular sí ejercería su capacidad de veto. En otras palabras, sí podría señalar con el dedo a los ministros y funcionarios que militan en el extremismo antifujimorista para el respectivo paso al costado.

Quizá semejante actitud forme parte de las inevitables concesiones para alcanzar gobernabilidad, hasta que el extremismo antifujimorista evolucione a formas de expresiones más tolerantes y democráticas. En las sociedades abiertas, los extremismos que desarrollan vetos se convierten en las clásicas sectas que se mueven al filo de los sistemas. Allí están los extremismos marxistas y troskistas en Occidente, por ejemplo. En el Perú, el extremismo antifujimorista ha prosperado por la maña y experiencia de la izquierda. Al César lo que es del César.

El antifujimorismo se convirtió en el gran detergente nacional. Toledo y Humala se limpiaron con ese material para ganar las elecciones. Cualquiera se cree con derecho a ser candidato o a liderar un partido gracias a ese lavatodo. ¿Alguien cree que existirían Verónika Mendoza, Gregorio Santos y Julio Guzmán sin ese detergente? Bueno, pues, la posibilidad del indulto a Fujimori es una manera de recuperar la cordura y cierta racionalidad.

 

Víctor Andrés Ponce