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El demonio de la informalidad y los culpables

Columna del director

El demonio de la informalidad y los culpables

28 de Junio del 2017

Las explicaciones de una turba mediática    

La tragedia en Las Malvinas y la ola de incendios desatada en Lima, Piura, Chiclayo, Huancayo, Ica, Arequipa y otras ciudades han motivado una justa y comprensible indignación ciudadana. En el caso de Las Malvinas una campaña mediática pretende construir el relato acerca de que la informalidad y los incendios son de entera responsabilidad de la Municipalidad de Lima. El mismo razonamiento también comienza a establecer que informalidad es igual a incendios. Como en el caso de Pura Vida  una turba mediática, sin dar mayores espacios para la reflexión, desarrolla una búsqueda de chivos expiatorios para explicar un problema que no se puede entender. Al final solo quedará el linchamiento y ningún diagnóstico ni explicación.

La campaña mediática, más o menos, comienza a señalar lo siguiente: informalidad es igual a incendios. Nadie puede negar que las edificaciones informales del Perú y del mundo no están acondicionadas como las formales para enfrentar un siniestro. Una verdad incuestionable. Pero sostener que la ola de incendios en el Perú se explica solo por la informalidad es argumentar que la informalidad peruana ha llegado a tal estado que produce fuego. Eso no es verdad. De lo contrario, las dos terceras partes de los negocios informales del planeta ya estarían ardiendo.

Algo está detrás de la ola de incendios en el país, más allá de la informalidad. El hecho de que el fuego se ensañe con negocios y centros comerciales nos debería llevar a pensar, por ejemplo, si acaso las organizaciones criminales que se dedican a la extorsión comienzan a utilizar la candela antes que la bala del sicario. ¿No vale plantearse una hipótesis de este tipo? Si las cosas avanzan en ese sentido, sería incuestionable que en el Perú ha comenzado a surgir un orden en base al crimen, ante el fracaso del Estado en enfrentar el desborde criminal. ¿Qué empresario de Gamarra se negaría pagar una extorsión si el castigo es el fin del negocio? Para pensar, pues.

De otro lado pretender atribuir la informalidad a los errores de la Municipalidad de Lima o la venalidad de algunos funcionarios está bien para el comando de campaña que busca rescatar a Susana Villarán, pero no resiste el menor análisis. El único responsable de la informalidad es el fracaso del Estado en organizar el contrato social y la ley. Las explicaciones sobre la informalidad van desde las aproximaciones del derecho y la economía, otra que atribuye el fenómeno al nivel de productividad alcanzado, hasta la interpretación cultural hungtingtoniana, pero un grupo de medios nos plantea la interpretación municipalista. ¡Interesante!

Pero eso no es todo. También existe el académico, el sociólogo de izquierda que, en medio de la candela y de las víctimas de la tragedia, pretende ajustar cuentas ideológicas con los liberales, que desarrollan una explicación desde el punto de vista del derecho y del contrato social. El Perú, pues, es un país emponzoñado en el que la ética intelectual o periodística en el tratamiento de asuntos intelectuales o sensibles para las mayorías y excluidos parece haberse esfumado de un plumazo.

Así están las cosas de envenenadas en el Perú, mientras la ola de incendios sigue quemando negocios informales y formales.

 

Víctor Andrés Ponce