El candidato de la izquierda radical y antisistema acaba de proponer u...
En la segunda encuesta de IPSOS a nivel nacional para la segunda vuelta electoral del 2026, Keiko Fujimori de Fuerza Popular alcanza el 39% de la intención de voto, en tanto que Roberto Sánchez, el candidato de la izquierda chavista, suma el 35% de las adhesiones. En la primera encuesta, antes de que el JNE proclamara a los dos postulantes del balotaje, la encuesta de IPSOS registró un empate técnico entre los dos postulantes. Vale anotar que alrededor del 26% de los encuestados señala que votaría en blanco, nulo o viciado o todavía no ha definido su voto.
Por otro lado, Keiko avanza en Lima de 50% a 54% de adhesiones, mientras que el interior se mantiene con un 35% de preferencias con respecto a la encuesta anterior. Por su lado, Sánchez cae en Lima de 25% a 23% y en las ciudades del interior de 40% a 36%. En el desagregado vale señalar que Keiko Fujimori suma 39% de la intención de voto en el norte, 34% en el centro y 40% en el oriente. Por su lado, Sánchez alcanza el 59% en el sur y 44% en el centro.
Para los peruanos de buena voluntad, para quienes queremos construir un Perú para las nuevas generaciones, la noticia acerca de que Keiko empieza a tener una ventaja significativa sobre Sánchez resulta alentadora. Muy importante. Sin embargo, considerando que la llamada “república caviar” sigue controlando parte del sistema electoral y la influencia de la inteligencia cubana es evidente en el Perú, la ventaja de Keiko es insuficiente no solo para ganarle al chavismo regional, sino a la acumulación de las ineficiencias e irregularidades de la ONPE en el Perú. Una suma de yerros que puso en peligro la primera vuelta y la legitimidad de las elecciones.
La influencia cubana en los sistemas electorales de Venezuela y de Bolivia, por ejemplo, nos dejan incuestionables lecciones que aprender. Los demócratas peruanos debemos estar organizados para enfrentar esas contingencias y representar a la absoluta mayoría nacional que rechaza el plan chavista de nacionalizaciones y expropiaciones
En ese sentido, la ventaja de 4% que alcanza Keiko Fujimori no permite todavía asegurar una victoria de la abrumadora mayoría de dos tercios del electorado nacional que rechaza el programa de la izquierda bolivariana, de la mayoría que se opone abiertamente al camino revolucionario de expropiaciones y nacionalizaciones. Una sólida mayoría que se ha expresado en todas las encuestas y estudios de opinión en el país.
En otras palabras, Keiko necesita representar a esa mayoría y ampliar la ventaja electoral entre el 10% y el 15% para garantizar la victoria. Una estrategia de este tipo es absolutamente posible si la candidata de Fuerza Popular sigue manteniendo esa serenidad y esa sindéresis que le otorga el haber sido una de las políticas anticomunistas más perseguidas en la región por un aparato aterrador que había organizado el progresismo, el caviar, para liquidar cualquier resistencia política y social a la izquierda anticapitalista.
A diferencia del avance de Javier Milei en Argentina y José Antonio Kast, la izquierda progresista en el Perú desarrolló una de las persecuciones más brutales contra políticos anticomunistas (Alan García, Keiko Fujimori, Luis Castañeda Lossio). Sin embargo, la resistencia y la voluntad de Keiko hoy le permite enfrentar abiertamente a ese lado totalitario que pretendió imponerse en el país.
El avance de Keiko y de la democracia peruana, parafraseando un estribillo leninista, debería sostener que, en esta segunda vuelta, “salvo los personeros, todo es ilusión”. En ese contexto, la campaña “Defensores de la democracia” que acaba de lanzar Fuerza Popular para organizar y movilizar más de 100,000 personeros es una de las claves de la victoria.
Igualmente, para enfrentar las ineficiencias e irregularidades de la ONPE se debe montar un sistema de cómputo de votos paralelo en tiempo real, con un sistema abierto y transparente que pueda ser observado por todo el Perú y el mundo. Asimismo, se debe organizar un sistema de denuncias mundial en tiempo real que fiscalice los plazos y procedimientos e instalaciones de mesas de acuerdo al cronograma en el Perú y en el exterior.
Si a pesar de estas previsiones, las ineficiencias e irregularidades electorales continúan y ponen en peligro la expresión de la voluntad popular, entonces los ciudadanos estarán autorizados por la Constitución para ejercer otras acciones en defensa del sufragio popular, la única fuente de la soberanía popular.
















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