Uno de los mayores problemas que enfrenta el sistema republicano, o la...
Las guerras entre Rafael López Aliaga, Keiko Fujimori y Carlos Álvarez con el afán de desubicar a una candidatura, simplemente, podrían crear el peor escenario para la centro derecha y los tres mencionados candidatos. Es más, una guerra entre derechas podría desubicar las posibilidades de un eventual crecimiento de una candidatura como la de José Williams, quien ha comenzado a desarrollar determinadas propuestas.
¿Qué es lo que pretendemos señalar? Que la guerra entre derechas mata a la derecha, porque todas estas candidaturas, de alguna manera, están disputando el mismo espacio y un choque fratricida desprestigia a este sector del país y amplía el margen de maniobra de las izquierdas y las propuestas antisistema.
Al respecto vale recordar que en este portal, a diferencia de los analistas ideologizados del progresismo, se ha sostenido que la preeminencia de las candidaturas de la centro derecha en todas las encuestas no es una arbitrariedad. Es el resultado directo del trauma nacional que causaron la elección de Pedro Castillo y el posterior intento de golpe de Estado. El país, la sociedad, de alguna manera, identifica el inicio del declive del país con la elección de Pedro Castillo, más allá de que la involución empezara desde el gobierno de Ollanta Humala.
Semejante trauma explica que, pese al desprestigio de la política y ante la ausencia de otras alternativas, los candidatos de la centro derecha encabecen las encuestas. Esta situación entonces no es una arbitrariedad ni una casualidad. Corresponde al mandato de la realidad y las percepciones de la gente. Ahora bien, el hecho de que la mitad de la ciudadanía no haya definido su voto crea la posibilidad de que surja un candidato desde abajo y cambie el escenario. De allí la necesidad de establecer que estamos ante un escenario abierto.
Sin embargo, lo más probable es que los líderes de la centro derecha sigan encabezando las preferencias por los desprestigios que ha causado Castillo en las izquierdas, por el efecto de la la tragedia del pueblo de Venezuela bajo la satrapía criminal del chavismo, y por los vientos a favor de la derecha que soplan en toda Hispanoamérica. Por otro lado, por el lado de la izquierda y el progresismo no hay un candidato que unifique el humor y las adhesiones a favor del antisistema.
Por todas estas consideraciones, resulta de enorme importancia evitar una guerra fratricida entre las centro-derechas. Ahora bien, ¿cómo entonces deberían disputar las candidaturas de la centro derecha por la primacía política? Creemos que el candidato que logre hacer pasar propuestas y mensajes sobre la transformación del país terminará convirtiéndose en mayoría. Sin embargo, la única manera de desarrollar alternativas para la transformación de la sociedad es en directa confrontación con las propuestas de los movimientos antisistema, las izquierdas ortodoxas y el progresismo en general, los principales responsables de la involución política, económica y social del Perú.
En otras palabras, el candidato que se presente como la alternativa más firme en contra de las izquierdas y los humores antisistema y, sobre esa base, plantee reformas trascendentales para el relanzamiento nacional es el postulante que tendrá las mayores posibilidades de convertirse en mayoría.
















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