Editorial Cultura

José María Salcedo, referente del periodismo peruano

Se ha apagado la voz que acompañó al Perú durante medio siglo

José María Salcedo, referente del periodismo peruano
  • 06 de abril del 2026

El periodismo peruano amaneció este lunes con una noticia que marca el fin de una era. José María “Chema” Salcedo, una de sus figuras más representativas de nuestro periodismo, murió a los 79 años en el Hospital Nacional Arzobispo Loayza, donde se encontraba internado tras una reciente complicación de salud. Su partida cierra una carrera extensa y diversa, que acompañó por décadas a varias generaciones de oyentes, televidentes y lectores.

Nacido en Bilbao en 1946, Salcedo llegó al Perú siendo aún un niño, junto a su familia que buscaba rehacer su vida lejos de las guerras. Lima no solo fue su hogar adoptivo, sino el escenario donde desarrolló una labor profesional profundamente ligada al país. Desde sus primeros pasos en el periodismo dejó en claro su vocación de entender la realidad con profundidad y contarla con honestidad. Su ingreso al diario La Prensa en la década de 1970 marcó el inicio de una trayectoria que no tardaría en consolidarse. Allí se formó en el oficio y afinó su mirada crítica. Más adelante, su trabajo en diversos medios lo posicionó como un cronista atento a los cambios sociales y culturales del Perú, siempre dispuesto a explorar temas poco abordados.

Pero fue en la radio donde su voz se volvió inconfundible. Durante más de dos décadas en Radio Programas del Perú (RPP), Salcedo se convirtió en un referente informativo. Condujo espacios emblemáticos y asumió responsabilidades editoriales que lo colocaron en el centro del debate público. Su estilo combinaba análisis, claridad y una cercanía poco común con la audiencia. En momentos críticos, su presencia resultó especialmente significativa. Durante desastres naturales como el fenómeno de El Niño de 1997, supo trasladar a la radio no solo información, sino también empatía. Su capacidad para escuchar y dar espacio a quienes atravesaban situaciones difíciles lo convirtió en una figura respetada y querida.

A lo largo de su carrera, Salcedo no se limitó a un solo formato. Dirigió medios escritos, ocupó cargos institucionales, como la presidencia del Instituto de Radio y Televisión del Perú, y participó activamente en la televisión. Programas como Fulanos y menganos o Entre amigos mostraron otra faceta suya: la del entrevistador pausado, capaz de generar conversaciones profundas sin perder naturalidad. También tuvo un rol destacado en momentos clave de la vida política del país. Moderó debates electorales y entrevistas que ayudaron a moldear la discusión pública, siempre bajo una premisa clara: el periodismo debía servir a la ciudadanía, no al poder.

Su inquietud creativa lo llevó más allá del periodismo tradicional. Escribió libros que abordaban episodios complejos de la historia peruana y retratos de personajes emblemáticos. Asimismo, incursionó en el cine, primero como actor y después como guionista, y dirigió documentales que recibieron reconocimiento internacional. En cada uno de estos espacios mantuvo una constante: la búsqueda de historias que merecían ser contadas.

Uno de los episodios más recordados de su carrera ocurrió en la década de 1980, cuando decidió internarse de manera encubierta en un hospital psiquiátrico para documentar las condiciones en las que vivían los pacientes. Ese trabajo evidenció no solo su compromiso con la investigación, sino también su disposición a involucrarse directamente con las realidades que narraba.

En sus últimos años, la enfermedad marcó un nuevo capítulo en su vida. El diagnóstico de cáncer lo obligó a alejarse temporalmente de los medios, pero no detuvo su impulso creativo. Transformó esa experiencia en un proyecto escénico en el que compartía, con honestidad y humor, su relación con la fragilidad y el paso del tiempo. Incluso en esa etapa, continuó reflexionando sobre el oficio. Advertía sobre los riesgos de la velocidad informativa y defendía la importancia de la duda, la verificación y la ética como pilares del periodismo. Para él, el verdadero desafío no era solo informar, sino hacerlo con responsabilidad.

Hasta hace pocos años, seguía activo en la radio, conduciendo espacios de entrevistas y colaborando con distintos medios. Su presencia, aunque más esporádica, mantenía la misma lucidez que lo caracterizó desde sus inicios. La noticia de su fallecimiento generó numerosas reacciones en el ámbito periodístico y político. Colegas y figuras públicas destacaron su integridad, su agudeza intelectual y su calidez humana. Para muchos, fue no solo un referente profesional, sino también un maestro. José María “Chema” Salcedo deja un vacío difícil de llenar.

Su legado no se limita a los programas que condujo o a los textos que escribió, sino a una manera de ejercer el periodismo con profundidad, sensibilidad y compromiso con la verdad. En una época en la que la información circula con rapidez y muchas veces sin contexto, su figura cobra aún más relevancia. Recordarlo es, en cierto modo, volver a una idea del periodismo que prioriza la comprensión antes que la inmediatez.

Su voz se apaga, pero su influencia permanece.

  • 06 de abril del 2026

NOTICIAS RELACIONADAS >

Nuevo portal: El Césped es Verde

Editorial Cultura

Nuevo portal: El Césped es Verde

“El Césped es Verde” es un portal digital dedicado ...

12 de marzo
César Gutiérrez Peña: analista clave del sector energético

Editorial Cultura

César Gutiérrez Peña: analista clave del sector energético

La muerte de César Gutiérrez Peña –ocurrida...

10 de marzo
Juan Luis Cipriani: 25 años de cardenal al servicio del Perú

Editorial Cultura

Juan Luis Cipriani: 25 años de cardenal al servicio del Perú

Juan Luis Cipriani cumple 25 años como cardenal y lo hace reafi...

25 de febrero

COMENTARIOS