Carlos Rivera
Una voz en la montaña
Sobre el escritor cusqueño René Achahuanco y su obra
Cusco es una tierra de grandes escritores que han aportado al canon literario nacional. Esa robusta literatura se complementa a la riqueza cultural y portentosa creatividad de muchos de sus autores. Pero, desde hace un buen tiempo nuestras regiones están marginadas de estas visiones críticas capitalinas. Muchos de estos magnos trabajos en poesía y prosa no forman parte de lo que debiera ser –una verdadera– literatura peruana o nacional. Los escritores de la periferia no existen o son apabullados por el ruido y merchandising de las editoriales transnacionales muchas de ellas mostrando obras sin calidad, originalidad o pobreza de temáticas.
Sin embargo, hay un universo digno a tomar en cuenta. Por ello, las nuevas editoriales, muchas veces más allá de sus posibilidades, apuestan por el contenido de estas expresiones que se distancian del realismo citadino o las anodinas pretensiones de muchos escritores que aventuran una literatura facilista carente de discurso y carácter. En las periferias están las posibilidades del lenguaje, la geografía para todas las historias posibles y la mítica mirada milenaria de sus habitantes que arrastra a sus artistas por un camino de contingencias creadoras capaz de revelar abismos imposibles, la magia de sus cuerpos o la belleza de sus cantos.
René Achahuanco (Cusco,1963) ha sabido cultivar con decisión firme un lugar merecido como escritor. Su pasión literaria tiene el cimiento de un hombre que no se queda con el mero aporte de cuentista sino que además desglosa su lenguaje en obra históricas (Historia y costumbres de la provincia de Espinar), novela (Sangre rebelde), cuentos fantásticos (Cuentos para dormir con miedo) y microrrelatos (Hacker). Perfecciona esta carrera literaria con la docencia además de haber animado una revista de literatura entre otras facetas que se aplauden porque representan la mente de un hombre que se plantea retos como artista y hombre de desafíos culturales.
Sombras y pasiones. Relatos de amor y misterio (Ágora, 2026) es una obra que delinea el crecimiento de un escritor que ha encontrado una voz auténtica entre el relato sorprendente y la narración armoniosa de las más encantadoras tradiciones, mitos y la oralidad de un pueblo (Arequipa). Con el matiz de una escritura fresca, bien articulada a los propósitos de efectismo que René ha edificado con su delicado lápiz de creador de historias.
Se suman a estos juicios, de una buena literatura, su apuesta por generar lectores, su inclinación pedagógica para ofrecer cuentos que cautivan a los niños y puedan, los maestros de cualquier escuela del Perú, tomar dicho libro e invitarlos al delicioso banquete de una aventura incomparable.
















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