Berit Knudsen

Una nación que lucha por su identidad

En el Perú existe una sola identidad nacional: ser peruano

Una nación que lucha por su identidad
Berit Knudsen
21 de abril del 2022


La identidad nacional es el resultado de una historia que ha forjado en el tiempo nuestro sentido de pertenencia. Expresa esa forma de actuar y pensar que se nutre de nuestros antepasados, tradiciones, cultura y religión, representando nuestra conciencia nacional. Es un sentimiento vivo que toma forma en el tiempo y determina nuestro presente, convirtiéndose en el legado de generaciones futuras.

La identidad nacional se nutre permanentemente de errores y aciertos, la herencia del proceso histórico de una colectividad. Su construcción se inicia en las bases de la sociedad y va de abajo hacia arriba, desde la población hacia el Estado, que debe resguardar su esencia. Los ciudadanos tenemos la responsabilidad de cuidar y transmitir esos valores en los hogares, colegios, universidades, emprendimientos, empresas y en todas nuestras acciones. Defender y preservar nuestra identidad es responsabilidad no solo de historiadores y antropólogos, sino también de intelectuales, escritores, artistas, políticos, militares y civiles llamados a difundir nuestro legado. Nuestra identidad nacional está formada por cada uno de nuestros mitos, tradiciones, símbolos, memorias, creencias y valores que aceptamos como un acuerdo tácito nacional.

La historia del Perú comienza hace 14,000 años con las primeras migraciones de grupos nómades que crean una agricultura incipiente, domesticando especies como producto de una interacción y selección prolongada y deliberada. Según Nikolai Vavilov, botánico y genetista, de los ocho centros de domesticación que producen las 700 principales variedades comestibles del mundo, la zona occidental de América del Sur aportó 150 especies botánicas gracias a la tecnología, canales de regadío, reservorios, andenes, instrumentos de labranza, sistemas de abono, manejo genético, calendarios agrícolas y el intercambio entre regiones.

Más tarde se desarrollan focos culturales hasta forjar Caral, la civilización más antigua de América, hace 5,000 años; cinco siglos después que las primeras civilizaciones del mundo: Egipto y Mesopotamia. Centros de desarrollo van surgiendo a lo largo de nuestro territorio, dando lugar a nuevas culturas: Chavín, Paracas, Vicus, Nazca, Mochica, Sicán, Huari, Chachapoyas, para nombrar algunas.

El imperio incaico mítico (siglo XIII) da lugar a leyendas como la de Los Hermanos Ayar, que marcan el inicio de nuestras raíces territoriales; pero es Pachacútec (1418-1472) quien consolida el imperio al derrocar a los chancas, surgiendo el Tawantinsuyo, que sobrevivió menos de 100 años, hasta la llegada y conquista de los españoles en 1532. Así, tanto el imperio incaico, que unifica y domina las culturas peruanas, y los 300 años de Virreinato son periodos relativamente efímeros en nuestra larga historia.

Los movimientos independentistas en América, liderados por los próceres San Martín y Bolívar, buscaron la emancipación de nuestras naciones, mientras en Europa intentaban librarse del dominio napoleónico. Estas corrientes marcan el hito para la construcción de nuestra identidad como Estado nación independiente, con elementos simbólicos únicos: nuestra bandera bicolor, el escudo y el himno nacional, convertidos en emblemas de nuestra identidad, propician la reconstrucción de nuestros propios destinos.

La república, 200 años de luchas y conflictos que demarcaron nuestras fronteras, nos permite labrar un territorio caracterizado por la multiplicidad cultural, tradiciones y valores que avanzan hacia la integración. Es así como en la década de 1930 se consolidan los movimientos indigenistas que logran representatividad y reconocimiento del Estado. En busca de esta integración aparecen los partidos de derecha e izquierda, y el reconocimiento de los gremios obreros, pero también el populismo. La ampliación de la red vial trae como consecuencia movimientos migratorios del campo a la ciudad. Los inmigrantes andinos trasladan sus elementos culturales, y en este éxodo la población urbana pasa del 17% al 23% del total de la población . 

La historia reciente nos recuerda al Gobierno Revolucionario de Juan Velasco, 12 años de dictadura comunista, que surge con el golpe de Estado de 1968. El lema fue: “Campesino, el patrón ya no comerá más de tu pobreza”, ambigüedad de síntesis paternalista. Es cierto que Fernando Belaunde evaluaba la implantación de una Reforma Agraria que al no concretarse dio pie a un golpe militar vertical, autoritario y burocrático. El fracaso de esa Reforma Agraria –que hizo que la propiedad de las tierras quedara en manos del Estado–, el abandono del agro y la expropiación de las principales industrias de hidrocarburos, entre otras causas, resultaron en una de las peores crisis económicas de nuestra historia y la migración del campesinado a la ciudad, alcanzando la población urbana el 65 % del total de la nación.

Hoy presenciamos la agenda del actual Gobierno con una fórmula más inoperante aún, mas no improvisada. Una agenda ensayada que busca la destrucción de nuestras instituciones, trastocando nuestras tradiciones, con fórmulas importadas de Cuba, Venezuela y Bolivia, y que solo producen pobreza. Tratan de dividir a los peruanos y destruir nuestra economía, colmando de ignorancia y corrupción a todas nuestras instituciones. Mientras tanto los conflictos sociales se multiplican: 208 en el mes de marzo, 160 activos. También los hechos de violencia: 363 manifestaciones de protesta en rechazo al Gobierno en solo un mes, con el lamentable saldo de ocho muertos y más de 300 heridos. Pero para este Gobierno, “aquí no pasa nada”.

En el Perú existe una sola identidad nacional dominante y esta es “ser peruano”. Somos el producto de un pasado milenario, de generaciones que han forjado valores y tradiciones, y nosotros tenemos la obligación de preservarlos para las próximas generaciones. Esa es la historia que nos convierte en la nación de “todas las sangres” y que todos debemos amar y defender.

Berit Knudsen
21 de abril del 2022

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