Javier Valle Riestra
Un verdadero fraude electoral
Antecedentes históricos de la actual crisis política

Un mes después de la segunda votación presidencial, del seis de junio, se continúa repitiendo frases de fraude electoral. Pero el verdadero fraude fue contra el APRA, mi partido, que desde 1931 y durante todo el siglo XX sufrió obstruccionismo e impedimentos para llegar a gobernar por la vía de las elecciones. Víctor Raúl Haya de la Torre, líder y fundador, era un joven de mucha popularidad, pero el militarismo vetó todas sus postulaciones, encarcelándolo y exiliándolo.
En las elecciones de 1962 participaron seis candidaturas presidenciales, pero tres eran las que despuntaron: las de Haya, Belaunde y Odría. Verificado los escrutinios, Haya encabeza la votación con 558,237 votos; Belaunde tenía 543,828; Odría, 481,404. Prácticamente, el país estaba dividido en tres tercios. Pero, Haya no obtiene el tercio del total de votos que la Constitución exigía para que fuera proclamado ganador por el Jurado Nacional de Elecciones (JNE). La elección presidencial, entonces, se trasladaría al Congreso.
De acuerdo con Chirinos Soto (Cfr. Historia de la República, 1977, p.522) las elecciones de 1962 estaban tachadas de antemano. A finales de mayo de ese año los ministros de la Fuerza Armada se dirigen al JNE para denunciar no el fraude, sino “una manifiesta voluntad de fraude”. Mientras se efectúan, con extrema lentitud, los escrutinios oficiales, y se ve que VRHT encabeza la votación, el Presidente de la República, Manuel Prado, llama a Palacio de Gobierno a Haya y le transmite el recado inconstitucional de los ministros de la Fuerza Armada en el sentido que ésta no va a aceptarlo como Jefe de Estado. Haya se encuentra en una encrucijada y el 4 de julio de 1962, en la Casa del Pueblo, pronuncia el dramático “discurso del veto”. Dijo entonces:
“Hace 48 horas, el señor Presidente de la República me invitó a conversar con él. Sus palabras transmitieron el mensaje sustancial que significaba el pedido de mi apartamiento de la contienda electoral. (se oyen gritos de ¡No! ¡No! ¡No! Contigo hasta la muerte) Yo –continúa– ruego a los compañeros que me concedan la gracia de escucharme reprimiendo en los que sea posible sus emociones... Y entonces, siendo yo el obstáculo, yo no tenía casi que preguntar por qué, no podía pensarlo dos veces; y mi respuesta fue la de cualquier peruano consciente de sus responsabilidades y de sus sagrados deberes. (…) Tal limitación de mis derechos ciudadanos, significa un veto, una sentencia.” Y Remata “Yo he dejado para después discutir y pensar si la demanda de este sacrificio entrañaba justicia o injusticia. Pues, solamente respondí afirmativamente a lo que se me pedía, y dije de primera intención: Por el Perú todo, por la libertad todo, por la defensa de mi pueblo y su justicia todo…”.
El APRA procuró un entendimiento con Belaunde, sin éxito. Intentó un acuerdo con Odría para que el Congreso eligiera al ex Presidente. Todo en Vano. El Comando Conjunto de la Fuerza Armada, el 17 de julio, cursa un ultimátum al JNE para que declare la nulidad de las elecciones, pero el Jurado se resiste. Al día siguiente, el 18 de julio, es derrocado el presidente Prado. Se instala una Junta Militar encabezado por Pérez Godoy y convocan a elecciones para 1963 en que saldría electo FBT, para ser derrocado el 3 de octubre de 1968, por el militarismo que se instaló por doce años más.
El tercer militarismo que Basadre nos relata se prolongó así hasta 1962 y luego de 1968 a 1980. Tuvo su origen en las elecciones de 1931 en donde se postularon cuatro candidatos presidenciales: 1) Sánchez Cerro por la Unión Revolucionaria; 2) Haya de la Torre por el Partido Aprista; 3) José María de la Jara y Ureta por distintas agrupaciones de tendencia centralista; y, 4) Arturo Osores que personificaba la vieja política. El resultado de 1931 fue 152,062 votos para Sánchez Cerro; 106,007 para VRHT. Haya es un líder estudiantil, tiene apenas 36 años, uno por encima del límite legal para postular a la presidencia, En una corta campaña de dos meses hace un esfuerzo extraordinario para proyectar su figura por todo el territorio y dar a conocer ideas, doctrina y programa; entorno a él se juntaron las clases medias, el proletariado: trabajadores industriales y agraristas.
La manifiesta voluntad fraude en los comicios de 1931 provocaría el alzamiento del 7 de julio de 1932, con el asalto popular al cuartel O´Donovan. Terminadas las elecciones, empieza la tragedia. Estamos sentados un barril de pólvora, ojalá que no se desate una guerra civil, como lo anuncian los militares y policías que en estos días han lanzado manifiestos reivindicativos.
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