Renatto Bautista

Reflexiones tras el 11 de abril

Un balance de lo logrado por cada uno de los candidatos

Reflexiones tras el 11 de abril
Renatto Bautista
19 de abril del 2021


En honor a la verdad, escribo este artículo después de conocer los resultados de la elección presidencial al 100% de actas procesadas. En primer lugar, saludo que la participación electoral haya sido del 70.2% a pesar de que vivimos la segunda ola del Covid-19. Creo que esta innegable realidad, que demuestra la responsabilidad electoral de la mayoría de los peruanos, demuestra que el voto debería ser voluntario porque si con una terrible pandemia la mayoría de los peruanos hemos votado, con el alto riesgo de contagiarnos, por qué no en una realidad normal. ¡Sí al voto voluntario! Pero este tema será para otro artículo. 

En este artículo me centraré en los candidatos con mayor votación hasta los del último lugar:

Pedro Castillo obtiene el 19.1% de los votos válidamente emitidos; pero calma que no es el 30.6% o el 31.7% de los votos que obtuvo el castrochavista Ollanta Humala en los procesos electorales de los años 2006 y 2011 respectivamente. Lo cierto es que Castillo le quitó muchos electores a la castrochavista Mendoza. ¿Por qué? Sencillamente, porque a los electores de izquierdas –que no son limeños– no los conquistas con la ideología de género ni el saludo bobo de “todos, todas y todes.” Tremendo horror gramatical que solo aceptan los caviares en Lima, no otros electores. Es decir, Huancavelica tiene enormes necesidades como la construcción de hospitales públicos de alta calidad y para nada les importa la ideología de género ni el saludo de “todos y todas”. Indudablemente, estos caviares conocen la realidad peruana como yo conozco la luna Europa de Júpiter. También cierto es que Castillo, a diferencia de Mendoza, no ha necesitado de redes sociales porque, como lo he dicho varias veces en mi cátedra de marketing político, en el Perú existe una brecha digital y muchos peruanos les importa nada lo que se diga en las redes sociales porque tienen que trabajar y punto final. Para mí, Castillo representa dos realidades terribles: la primera es la mediocridad del famoso sindicato de docentes de colegios estatales llamado SUTEP, estos señores se resisten a ser evaluados y al perfeccionamiento académico, pero “enseñan” a los niños y adolescentes peruanos el curso de historia. ¡Sinceramente, no dudo la tremenda deformación histórica que harán! Lo segundo, que él es el agente del castrochavismo peruano, porque el jefe de Perú Libre es el médico Vladimir Cerrón quien estudió medicina en Cuba por una “beca” (mecanismo de compra que hacen las dictaduras comunistas respecto a extranjeros) generosamente dada por la dictadura castrista que en 62 años ha generado hambre, miseria, muerte y totalitarismo. Como escribí en el artículo titulado “Reflexiones políticas” antes del 11 de abril (publicado el 05 de abril en El Montonero), Castillo es un candidato peligroso de la ultraizquierda porque tiene un cordón umbilical de la longeva dictadura cubana.

Aprovecho estas líneas para acabar con tres viles maniqueísmo. Primero, que “Lima es culpable del voto por Castillo”. Más falso que un dólar ruso porque Lima Metropolitana concentra un tercio de los electores peruanos y nuestro voto es igual que el de cualquier peruano de otro distrito electoral. 

Segundo, “votan por Castillo porque el Estado no hizo nada”. Otra vil falsedad porque desde el segundo gobierno de Alan García dos tercios del presupuesto nacional lo administran directamente los gobiernos regionales, que tienen mucho dinero gracias al canon minero. El problema es que tienen pésimos gobernadores regionales que administran mal el presupuesto. 

Tercero, “la derecha gobierna 200 años en la República”. Sinceramente, esta falacia me da una risa porque quienes hicieron la Independencia eran los criollos que eran la izquierda de aquella época, contra los realistas que era la derecha de 1821. Luego aquí ha habido gobiernos de izquierda: Por ejemplo, la primera administración de Manuel Prado (1939-1945) que era llamado el Stalin peruano por los mismos comunistas, la dictadura militar de Velasco (1968-1975) y Morales Bermúdez (1975-1980) eran tan de izquierda que estatizaron todo y lamentablemente ese caduco modelo no lo cambiaron Fernando Belaunde ni Alan García. En este siglo, Toledo, Humala, Kuczynski, Vizcarra y Sagasti han gobernado con comunistas y caviares. Es decir, la izquierda peruana ha tenido (y tiene) mucho poder en el Ejecutivo. Y si estos argumentos no los convencen, les recordaré lo siguiente: los socialistas Gregorio Santos, en Cajamarca, Gerardo Viñas, en Tumbes, Vladimir Cerrón, en Junín, César Álvarez, en Ancash, Elmer Cáceres, en Arequipa, y Jorge Acurio, en Cuzco, han sido gobernadores regionales y, salvo Cáceres, los demás terminaron presos por corruptos. Viñas y Álvarez ya tienen sentencia firme y están presos pagando sus delitos. ¡No me vengan a decir que la izquierda es honesta o que nunca ha gobernado el Perú! Casi me olvido de la socialista Susana Villarán, ex alcaldesa de Lima, que un programa televisivo admitió “con orgullo” recibir coima y que lo volvería hacer. ¿Estas personas que decían estos maniqueísmo, en que Universidades han estudiado? ¿En las privadas que no obtuvieron licenciamiento por su mediocridad académica? Una razón más para que todos los peruanos lleven filosofía en secundaria y pregrado. ¡Es necesario que aprendan a razonar! En este punto siempre insistiré. 

Keiko Fujimori, la candidata del segundo lugar (13,368%) y única mujer en pasar a tres segundas vueltas presidenciales, representa la añoranza de sus electores respecto al decenio autoritario de Alberto Fujimori. Lo cierto es que en esta lid electoral ha sido muy golpeada por sus procesos judiciales y por el ataque despiadado que Vizcarra más los poderes fácticos hicieron contra ella desde mediados del año 2018. Como paréntesis diré que considero que las prisiones preventivas son un exceso porque lo lógico sería que primero te investiguen y luego, con medios probatorios y una sentencia firme, te lleven a prisión a pagar el delito, no al revés. Ojo que esto lo digo para todos los peruanos, no me interesa cómo se apelliden. Volviendo con el tema, lo cierto es que Fujimori logró pasar a la segunda vuelta a pesar de que el espectro del centro derecha estaba fraccionado en tres porque a su derecha estaba la candidatura del conservador Rafael López Aliaga mientras a su izquierda del famoso intelectual Hernando De Soto. Indudablemente, el voto de Fujimori es duro y, probablemente, tiene un voto escondido en provincias. Así como Castillo representa a la ultraizquierda, Fujimori hija representa a una derecha emergente y popular. 

A estas alturas, los peruanos sabemos que Castillo y Fujimori se disputarán la segunda vuelta. Por lo menos deberían suscribir un acuerdo por la salud pública peruana, ya que estamos en el pico más alto de la segunda ola de la gripe china, que sea aplicado y respetado por el ganador en la segunda vuelta sumado a una hoja de ruta donde se comprometan a respetar la institucionalidad democrática y a la actual Carta Magna que ha posibilitado 25 años de riquezas para la clase media y una movilidad social innegable ya que cualquiera puede nacer pobre, pero no está condenado a morir en la pobreza. Indudablemente, se gana en el centro político, no con radicalismos de ninguna parte. 

Rafael López Aliaga es el candidato del tercer lugar y que obtuvo un meritorio 11,700% de los votos y digo meritorio porque fue el candidato presidencial que recibió una terrible contra campaña de los poderes fácticos que tenían miedo de perder la “mermelada mediática.” Lo cierto que López Aliaga representa la primera candidatura exitosa de una derecha conservadora y sin tapujos en el Perú, ya que antes ha habido partidos de derecha, pero siempre han tenido el miedo de llamarse conservadores o derechistas, al grado de tener un discurso más centrista para “no caer tan mal.” Además, López Aliaga ha demostrado que existe un electorado que le interesa la defensa de la familia y la vida versus la ideología de género. Es valedero mencionar que este candidato fue el más votado por los peruanos en el exterior con un 30% de los votos. Esta innegable realidad superó el maniqueísmo de los electores de la agente castrochavista Mendoza cuando decían: “Los peruanos en el exterior elegirán un voto contra el sistema”. Su socialismo se equivocó totalmente porque la mayoría de los peruanos en el exterior trabajan duramente para llevar un pan digno a sus familias. Además, entre las 3 candidaturas del centro derecha, representan el 58% de los votos de los peruanos en el extranjero. ¡Tremenda cachetada de la realidad para la castrochavista Mendoza! También me parece válido mencionar que López Aliaga obtuvo el segundo lugar en Lima Metropolitana con el 16,794% de los votos, solo superado por, menos de diez mil votos, por Hernando De Soto. Y un dato interesante es que en el distrito más poblado del Perú (San Juan de Lurigancho), López Aliaga fue el más votado con el 15% seguido por Fujimori y De Soto. Es decir, el 43% de electores de San Juan de Lurigancho han votado por el centro derecha, realidad impensable hace 30 años porque era un bastión de la extinta Izquierda Unida antes que yo naciera. Finalmente, considero que López Aliaga tiene todo para construir un verdadero partido político conservador peruano, jamás visto porque a diferencia de Colombia, en el Perú –desde la Independencia– nadie ha deseado llevar esa bandera política a pesar de que la mayoría de los peruanos creemos en Cristo como Dios.

El cuarto puesto fue para el famoso economista Hernando De Soto que obtuvo el 11,593% de los votos, mimado por la mayoría de los medios, pero ni así pudo llegar al segundo lugar. Considero que de los tres candidatos del centro derecha, él era el candidato ubicado más hacia el centro por no fijar una posición clara respecto a la ideología de género ni del aborto, aunque sé que él se considera simpatizante del Partido Demócrata de los Estados Unidos. Es decir, si es probable que este intelectual de derechas apoye el combo del marxismo cultural. Lo cierto, a la luz de los resultados electorales y no de las encuestas, el voto por De Soto fue el verdadero voto perdido del centro derecha porque le restó votos a López Aliaga para que pasara a la segunda vuelta, aunque eso es ucronía y hay lo dejo.

El quinto lugar fue para Lescano, candidato de Acción Popular, que obtuvo el 9,101% de los votos. En lo personal, jamás creía que él estuviese en el primer puesto en las encuestas, aunque su demagogia fue terrible. Lo cierto es que, comparando con los dos otros partidos más longevos el APRA y el PPC, Acción Popular –desde la candidatura de Barrenechea en el 2016– mantiene un espacio electoral expectante al grado que los sucesos respecto al breve gobierno de Manuel Merino no le han hecho mella alguna. Prometo que en otro artículo analizaré el por qué la lampa de Acción Popular le va mejor, por el momento, que al APRA y el PPC.

El sexto lugar fue para Mendoza que obtuvo un magro 7,860% que representa una cachetada para toda la izquierda caviar limeña. Además, ella es la gran perdedora de la lid electoral porque hace 5 años obtuvo 18% y quedó en tercer lugar, hoy no tiene ni la mitad de los votos de hace un lustro. Indudablemente, a los electores de izquierdas les aburre la monserga de la ideología de género y de esa bobada de “todos y todas.” ¡Aprendan caviares! ¡Pongan primero la realidad que su absurdo marxismo cultural!

El séptimo lugar fue para el empresario César Acuña que obtuvo 6,035%, tocándole los talones a la castrochavista Mendoza y superando, de lejos, a otros dos candidatos de la izquierda caviar como Forsyth y Guzmala, perdón Guzmán. Acuña, a través de su imperio universitario, le ha permitido ser un actor gravitante de la política peruana en los dos últimos lustros. ¡Redes clientelares! 

El octavo lugar es para el arquero mediocre de apellido Forsyth (5,628%) que las encuestadoras, por muchos meses, lo pusieron en el primer lugar. La verdad, por más cruel que suene, su sola candidatura representaba un insulto a todos los peruanos porque esté derrotado candidato no tenía mérito profesional para ser Presidente del Perú. Indudablemente, esta candidatura representa otra derrota de la izquierda caviar que ni, con todo su poder, pudo replantear la candidatura del arquero mediocre. ¡De la que nos salvamos con este señor!

El noveno lugar es para el general, en retiro, Urresti que obtuvo 5,613% de los votos. Indudablemente, su estilo patanesco no le trajo mucho rédito electoral. Lo interesante es que, similar a Acuña, Podemos Perú tiene algún espacio electoral a través de la Universidad privada de la familia Luna que le permite construir redes clientelares. Lo que sí es extraño que el arquero mediocre lo haya superado por menos de tres mil votos. 

El décimo lugar es para el señor de los incendios y de Maratón, apellidado Guzmán que obtuvo un magro 2,248%. ¡Ni a medio millón de electores llegó! Como Mendoza y el arquero mediocre, Guzmán representa una severa derrota para los caviares, pero –en el caso de él– le pasa factura política el pésimo manejo de Sagasti ante la crisis de la pandemia. 

Los otros grandes derrotados, de la ultraizquierda, son Humala (1%), recordar que este castrochavista llegó a la Presidencia hace 10 años, Vega (0,7%), Arana (0,4%) y Alcántara (0,3%). ¡Por fin, nos liberamos de estos impresentables castrochavistas que dejarán la política! 

No deseo acabar el presente artículo mencionando dos puntos vitales: 

Primero, que bárbaro que 165, 345 limeños hayan votado como congresista a un vacado por corrupción, golpista, que se vacunó en secreto, que contrató a un impresentable como Richard Cisneros en el Ministerio de Cultura, y que es el autor intelectual de la desgracia peruana por su pésimo manejo de la pandemia. Obviamente, me refiero a Vizcarra que será Congresista. Indudablemente, sus electores son tan cínicos y perversos que el vacado por corrupción. ¡Después se quejan de los congresistas que tenemos!¡Sinvergüenzas porque nuestros políticos son reflejo de nuestra sociedad! 

Segundo, sinceramente me parece extraño la remontada del “Partido” Morado del 4,7% a 5,30%. Es decir, pasan la valla electoral. Más extraño es que en Arequipa obtengan más votos congresales que Renovación Popular cuando ni un heladero sabía quién era Julio Guzmán. ¡Parece una maniobra para que la ultraizquierda y los caviares tengan mayoría en el Congreso con el vil objetivo del cambio de la Carta Magna!¡Mucho cuidado!¡ Renovación Popular debe exigir reconteo de votos! 

¡Veremos qué sucede en las próximas semanas hasta el domingo de la segunda vuelta!

Renatto Bautista
19 de abril del 2021

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