Mariana de los Ríos

Ray Liotta y los buenos muchachos

Recordando la película que lo consagró

Ray Liotta y los buenos muchachos
Mariana de los Ríos
08 de junio del 2022


La reciente muerte del actor norteamericano Ray Liotta (1954-2022) ha vuelto a poner de actualidad la película que protagonizó y que lo consagró mundialmente:
Buenos muchachos (Goodfellas, 1990). Muchos la consideran una de las mayores obras del gran director Martin Scorsese (Nueva York, 1942); y también una de las tres grandes películas sobre la mafia norteamericana, junto a El padrino (1972) y El padrino II (1974), ambas dirigidas por Francis Coppola.

Como se sabe, en esa película Liotta interpreta a Henry Hill, un mafioso y narcotraficante de regular importancia entre mediados de los años sesenta e inicios de los ochenta. Lo vemos desde niño, en un barrio pobre de Nueva York, soñando con ser como los delincuentes de poca monta que pasaban todo el día en las calles, conversando, jugando casinos y haciendo bromas. Henry comienza a hacer trabajos para ellos, al principio entregando paquetes, después cometiendo pequeños delitos, hasta que logra integrarse plenamente al grupo conformado también por Jimmy Conway, interpretado por Robert De Niro, y por Tommy DeVito, interpretado por Joe Pesci, quien obtuvo un premio Oscar por este trabajo.

A diferencia de Coppola, que en sus películas se enfoca en los aspectos más trágicos y trascendentales de la historia de varias generaciones de una familia “mafiosa”, Scorsese más bien nos ofrece un amplio retrato de la vida cotidiana de Hill, quien por su origen irlandés ni siquiera puede ascender mucho dentro de la “organización”. Y dentro de esa vida cotidiana se pone mucho énfasis en la dinámica del grupo de amigos: el gentil Jimmy (“the gent”), el irascible y lenguaraz Tommy, y el sobrio Paulie (interpretado por Paul Sorvino). Ellos son los “buenos muchachos”, los “goodfellas” (buenos compañeros) del título de la película. Las mejores escenas son aquellas en que los vemos interactuando, jugando a ser aquello que pretenden ser, y cometiendo todo tipo de errores y excesos. Al principio es Tommy el de los excesos (abalea, sin ningún motivo, a un par de personas); pero finalmente todos llegan a esos extremos, incluso Jimmy.

Es la evolución de esta relación grupal y exclusivamente masculina la que marca los diferentes momentos de la película. Al inicio los vemos ascender, pasar de delitos de poca monta a grandes golpes; y también pasar de la pobreza a la riqueza y el “respeto” de su comunidad. Al respecto, una escena  emblemática, casi un microtema, es el famoso plano secuencia del ingreso de Jimmy y su novia Karen a un lujoso restaurante: entran por la puerta falsa, pasan por los sitios más “bajos” (depósitos, cocina, etc.) y finalmente llegan al pie del escenario, donde les dan la mejor mesa y son saludados por los personalidades más importantes. Una evidente metáfora de su ascenso social.

El final nos muestra el deterioro y la muerte de ese compañerismo, en forma paralela a la caída del grupo. Con el aumento de los ingresos por los delitos comienzan las suspicacias y alejamientos entre ellos; hasta que todos temen no tanto a la policía como a ser traicionados o asesinados por sus socios. Finalmente todo se derrumba. Y el centro de todo ese proceso siempre está Henry, a quien vemos evolucionar convincentemente gracias a la notable actuación de Liotta: desde un sumiso y obediente aprendiz hasta un angustiado y paranoico narcotraficante. Liotta y Pesci nos brindan aquí las mejores actuaciones de toda su trayectoria artística. Buenos muchachos es una de las mejores películas de Scorsese y un referente cinematográfico ineludible.

Mariana de los Ríos
08 de junio del 2022

NOTICIAS RELACIONADAS >

Memoria y humor: la travesía de “Un dolor real”

Columnas

Memoria y humor: la travesía de “Un dolor real”

El conocido actor Jesse Eisenberg (Nueva York, 1983) hace su segundo t...

02 de abril
Adolescencia: un retrato implacable de la juventud moderna

Columnas

Adolescencia: un retrato implacable de la juventud moderna

Desde sus primeros minutos, Adolescence se presenta como una de las se...

26 de marzo
Estado eléctrico: una distopía sin alma ni rumbo

Columnas

Estado eléctrico: una distopía sin alma ni rumbo

  Netflix sigue apostando por la ciencia ficción de gran ...

19 de marzo

COMENTARIOS