Javier Valle Riestra
¿Quién salvará al Perú?
Mal manejo de las elecciones podría llevarnos a la anarquía

No soy profeta, pero vaticino que las “elecciones” próximas, llamémoslo de alguna manera, serán una catástrofe que llevará al Perú a la anarquía. Grandes partidos como el APRA, cuasi centenario e ideólogo continental, han quedado fuera de combate fraudulentamente. Lo que resulte del 11 de abril, si es que llegamos a eso, llevará por un túnel a la anarquía. No merecerá el respeto de la nación ni del continente. Esto se produce por la conducta titiritesca del Jurado Nacional de Elecciones, que ha proscrito truqueramente a varios candidatos a la Presidencia y a varias listas de candidatos a diputados.
¿Qué pasará? Habrá un movimiento popular que sacuda la trampa y a los tramposos. Caerá en desgracia quien oficie de jefe de Estado y sus ministros, así como los miembros del denominado Jurado Nacional de Elecciones. Desconocidos los resultados electorales se producirán en el Perú una serie de insurrecciones por habernos enfrentado a comicios tramposos. Todo esto, si llegamos a las elecciones, será sucedido por un Gobierno de facto necesariamente democrático. Terminarán en las ergástulas todo el aparato fraudulento de hoy día y necesariamente habrá que reconstruir el aparato del Estado y su Constitución de 1993.
Todo esto no puede quedar impune. Se necesita un nuevo Estado para los demócratas. Y allí viene a desempeñar su papel el Partido Aprista Peruano, cuasi centenario movimiento político. Todos los autodenominados “partidos” son etiquetas en botellas vacías y tendrán poco que hacer. Más nada que algo. Y así en el nuevo Estado tricameral y continentalista se forjará la estructura para un nuevo orden jurídico de trabajadores manuales e intelectuales. Es inconcebible lo que acontece hoy día, en que ha quedado proscrita una docena de partidos. La historia tiene que pasarle la factura a los responsables. El eslogan será “democracia más punición”.
El siglo XX no ha concluido, porque desde 1900 tuvimos inestabilidad presidencial: Romaña, Candamo, Billinghurst, Pardo y otros líderes fueron proscritos o reemplazados. He allí el ejemplo de los quince años de tiranía Leguiista, desde 1908 a 1912 y de 1919 a 1930. Al régimen que lo sucedió (Sánchez Cerro) se le denominó, por su primitivismo y autocracia, el régimen de la zoocracia y el canibalismo. Vamos a un nuevo Perú, pero prescindiendo de la escenografía de polichinelas.
Invoco el espíritu tutelar de Haya de la Torre para que nos inspire. Él padeció al Perú siniestro: Leguía lo exilió, Sánchez Cerro lo encarceló, Benavides lo tuvo en las catacumbas seis años, Prado lo proscribió un lustro, Bustamante lo declaró fuera de la ley, Odria lo llamó delincuente común y le negó el salvoconducto, luego de cinco años de asilo-prisión diplomática en la Embajada de Colombia; y hasta se atrevió a privarlo de la nacionalidad peruana. Todo eso nos debe llevar a respetar el veredicto indoamericano de “patria o muerte”. Pero no la patria militarista u oligárquica.
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