Carlos Rivera
¿Qué somos los peruanos?
Sobre el libro “Historia, poder y resentimiento” de Juan Carlos Valdivia

La historiadora Cecilia Bákula nos dice de esta obra (Historia, poder y resentimiento) lo siguiente: “Valdivia pone al lector en una constante disyuntiva frente al análisis de los hechos históricos que estudia y propone, con firmeza, un análisis ético de ellos desde distintas perspectivas. Así, busca adentrarse en la mente tanto de los personajes que definieron nuestra inicial historia, como de quienes estudiaron los hechos que aquellos llevaron a cabo. Como consecuencia de la lectura de esta obra, el autor nos enfrenta, como él mismo dirá, a la necesidad de hacer un “esfuerzo sobrehumano” para que nuestro propio punto de vista, no opaque la fuerza de la persona y el personaje del porquerizo de Trujillo para quien, la historia, pareciera tener aún un juicio pendiente.” Y el destacado político y abogado Lucas Ghersi afirma que “este libro aborda de manera directa una de las cuestiones más importantes y de mayor actualidad en nuestro país: la complejidad de ser peruano”.
Premunidos de tan elogiosos comentarios le planteamos a Juan Carlos Valdivia Cano el siguiente contrapunto para que nos revele los entresijos de nuestra identidad que se desprenden de la lectura de tan sugerente obra.
¿Cuál es la principal motivación de Historia, poder y resentimiento?
No se si hubo una motivación principal, quizá se pueda decir que hubo una conjunción de motivaciones, como mi propio resentimiento anti paterno, mis propios complejos y angustias morales o psicológicas, que tal vez me llevaron a interesarme en el psicoanálisis a través de Mariátegui (su deslumbrante interpretación del cine de Chaplin, en particular). La otra motivación fue la lectura de la conquista desde la perspectiva del fuerte, del poderoso, del conquistador, del “malo”, en base a las lecturas de Nietzsche, también a través y gracias a Mariátegui.
¿Qué implica invocar el resentimiento en el proceso histórico peruano?
Implica entender que el resentimiento anti hispánico no se ha construido como consecuencia de los hechos de la Conquista, sino de la imagen cristiana (de Bartolomé de las Casas y otros frailes humanitaristas en primer lugar) sobre esos hechos. Y la perspectiva cristiana implica la identificación con el conquistado , con el vencido, con el débil, con el atropellado, el pobre, el indígena y el explotado. Y el odio generalizado contra el conquistador y todo lo que tiene que ver con él, España entera. La Leyenda Negra ha sido siempre un problema psicoanalítico para mí y, la historia, psicoanálisis colectivo.
¿Somos un país moderno?
No somos un país moderno, ni económica ni política ni ideológicamente, porque la educación familiar y escolar y la sociedad civil mayoritaria no cambió con la Independencia, y se mantuvieron los valores, tradiciones, creencias , esquemas y prejuicios pre republicanos , es decir, católico cristianos. Solo cambió el sistema político jurídico, que apenas funciona. Aunque funciona.
¿Cómo superar la Leyenda Negra?
La Leyenda Negra se supera aceptando que es, efectivamente, una leyenda (verdad y ficción) y que es negra, es decir, que está hecha de la exageración y el exclusivismo de los defectos y maldades de los Conquistadores y el ocultamiento sistemático, la negación de sus virtudes, carismas, especialmente de su nobleza, que no es bondad o bonhomía, o solo sangre y apellido, sino dureza o exigencia con uno mismo. Pizarro, Carbajal, Lope de Aguirre son arquetipos de nobleza. Y venimos de ellos, son nuestros abuelos.
¿Por qué no podemos conciliar nuestra tradición andina con nuestra herencia española sin que afloren los odios y revanchismos?
Porque a través del odio a lo hispano, y a España misma, a través del odio a los Conquistadores, nos negamos a nosotros mismos, nos odiamos a nosotros mismos sin aceptar plenamente, además, el componente indígena y manteniendo los sentimientos de inferioridad y auto racismo, a pesar del discurso indigenista o andinista, que apenas oculta el resentimiento (fabricado) anti occidental, anti blanco, anti europeo, anti hispano.
¿Qué es ser peruano?
Ser peruano es aceptar con el cuerpo y el alma que somos mestizos predominantemente occidentales o hispanos, por la lengua, la religión, la estructura mental (platónico aristotélica) el sistema jurídico, y que el color de piel, la etnia o la sangre no tienen importancia para determinar la identidad cultural, el espíritu. Y que negar el propio espíritu, la propia alma, es ser un desalmado
Juan Carlos Valdivia Cano
Magíster por la UCSM y Doctorado en Derecho por la UNSA. Siguió estudios en la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de París. Auditor de Gilles Deleuze (1980-1987) en la Universidad de París VIII y de Michel Foucault en el Colegio de Francia (1980-1984).
Ha publicado: El caso de Adán. Ética moderna y moral tradicional en el derecho peruano (2018), Mariátegui: Perspectiva de la aventura (2018), Luminosos senderos (2016), La voluntad de crear. Método e intuición en Mariátegui (2015), Ensayos paganos. Ética, Derecho y Educación (2012), Sobre el protocolo del aborto terapéutico en la Región Arequipa (2009), Fundamentos de los Derechos Humanos (1997), La caja de herramientas [Introducción a la investigación jurídica] (1996), El estado no soy yo (1991), Cultura y Derecho (1990). Docente en la Universidad Católica de Santa María y en la Universidad Nacional de San Agustín. Columnista del portal El Montonero y director de la revista LP. Derecho.
COMENTARIOS