Aldo Llanos
¿Principios cristianos o estado confesional?
Una confusión nada inocente

Los recientes comicios electorales en Brasil, han dado pie a un sinnúmero de columnas de opinión en torno a los dos principales candidatos presidenciales, siendo evidente la filiación política de estas. Y como era de esperarse, los columnistas de izquierdas, quienes siempre se quejan cuando los etiquetan de “comunistas” o cuando infamemente los “terruquean”, no han tenido ningún empacho (una vez más) en etiquetar y generalizar a sus contrarios.
Una de estas falaces etiquetas es la de “ultraderechista religioso”, usada para señalar a quiénes sostengan principios cristianos en su actividad política, equiparando esto con la pretensión de construir un Estado confesional, entendido como una teocracia. Pero, ¿en qué casos alguien sí sería un “ultraderechista religioso”?
Lo sería cuando este pretendiera confesionalizar el voto. Por ejemplo, al propalar enunciados tales como “este es el voto católico, evangélico, cristiano, etc.”. También si señalara que la política debe estar sometida al criterio de la jerarquía eclesiástica como única garantía de alcanzar el bien común, dejando de reconocer con esto la autonomía del hombre para las cuestiones temporales. Y también cuando sostuviera que el Reino de Dios se concreta en este mundo con el triunfo político de un partido confesional, con una doctrina política confesional.
Pero no lo sería, ni por asomo, si ese alguien, informado con principios cristianos, decidiera participar políticamente sin negar u ocultar estos principios a partir de su experiencia de fe. De ahí que, en el juego democrático, expondrá sus propuestas con su testimonio de vida, pudiendo ser elegido; ante lo cual dichos principios lo direccionarán a instaurar un orden social más justo y coherente con la dignidad de toda persona. No hacerlo luego de elegido u ocultarlo durante la campaña electoral, sí sería inmoral.
Negar la participación de alguien en política o descalificarlo por sostener estos principios solo por ser cristianos, es simplemente una arbitrariedad y un atropello a los derechos civiles más esenciales. En ese sentido, dicha etiqueta, como otras, tienen una intencionalidad inmoral y abyecta cuando son usadas públicamente.
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