Felipe Tudela
¿Por qué salió a marchar la Generación del Bicentenario?
Jóvenes universitarios a quienes no se les ha enseñado a respetar la Constitución

Tras la demostración de la inobjetable incapacidad moral del expresidente Martín Vizcarra, que conlleva el Vacunagate, muchos han quedado anonadados, indignados y otros preguntándose: ¿si no salí a marchar por Vizcarra en las marchas contra Merino, entonces por qué marché?
Para los que no se acuerdan, las marchas de "Merino no es mi presidente" fueron protestas contra la destitución de Martín Vizcarra como presidente. Se produjeron inmediatamente después de que el Congreso destituyó por "incapacidad moral permanente" a Vizcarra, en medio de acusaciones de corrupción en su contra, reemplazándolo por el hasta entonces presidente del Parlamento, Manuel Merino. La moción de vacancia se aprobó con 105 votos a favor, superando los 87 votos que se requerían, con una amplia mayoría de congresistas a favor de la vacancia por incapacidad moral permanente de Vizcarra.
Unos dicen que salieron a marchar por la "democracia"; otros, que salieron a marchar por la supuesta inconstitucionalidad de la moción de vacancia. Sin embargo, ambas posiciones son insostenibles. Respecto al argumento de que se salió a marchar por la "democracia". El Congreso de la República representa la opinión pluralista de la nación y es elegido por el voto democrático de la ciudadanía. La Constitución establece que el Congreso tiene la facultad de vacar a un presidente por incapacidad moral permanente, la cual es determinada por la mayoría parlamentaria. En este caso se cumplieron con todos los procedimientos y el requisito de mayoría calificada, establecidos en la Constitución y el Reglamento del Congreso. Por lo tanto, es insostenible referirse a dicha moción como un "golpe de Estado".
Sobre la supuesta "inconstitucionalidad" de la moción de vacancia, el argumento de que la vacancia por incapacidad moral permanente se refiere a "incapacidad mental", como algunos líderes de opinión sostuvieron en el momento, también es insostenible. Todos los regímenes presidencialistas contienen dentro de su marco constitucional la figura de vacancia por incapacidad moral cuando el presidente incurre en delitos o en situaciones manifiestamente anti éticas que le impiden continuar en el cargo.
Si la figura de incapacidad moral se refiriera a la "incapacidad mental", en el Perú podría haber presidentes ladrones, asesinos o violadores, sin que el Congreso pudiera vacarlos, al estar estos protegidos por su inmunidad presidencial. Asimismo, la vacancia por incapacidad moral permanente del ex presidente Alberto Fujimori no habría sido válida porque a él se le vacó por incapacidad moral, sin que haya habido comprobación alguna de que era un incapaz mental.
No habiendo razón jurídica ni constitucional para marchar contra Merino, ¿a qué se debe entonces este fenómeno político del que fuimos testigos todos los peruanos? Una explicación posible es la dada por Yuri Bezmenov, que fue un periodista soviético para RIA Novosti e informante del Primer Directorio de la KGB en tiempos de la Unión Soviética, quien desertó a Canadá y explicó las cuatro etapas de la subversión ideológica que seguía la URSS, a través de la KGB, durante la Guerra Fría: desmoralización, desestabilización, crisis y normalización.
La primera etapa es la desmoralización, tarda aproximadamente entre 15 a 20 años en completarse, porque ‘’éste es el número mínimo de años que se necesita para educar a una generación de estudiantes’’. Bezmenov explica que la desmoralización es importante porque priva a la población de su capacidad de procesar información verdadera. Aun cuando los sujetos de la desmoralización son ‘’colmados de pruebas auténticas’’ de posiciones contrarias, simplemente ‘’se niegan a creerlas’’.
La segunda etapa es la desestabilización, tarda entre dos a cinco años, según la doctrina de la KGB. En esta etapa, los fundamentos de la economía, el sistema político y la cultura de la población objetivo son atacados sin que la población desmoralizada pueda hacer mucho para defenderse. La gente desmoralizada pierde la fe en su nación, historia e ideales.
La tercera etapa es la crisis. Una vez que la sociedad se ha desestabilizado es el momento oportuno para crear una crisis. Esta crisis tiene como objetivo hacer que la gente desmoralizada y desestabilizada abandone sus protecciones legales e ideales constitucionales.
La cuarta y última etapa es la normalización, ‘’después de una crisis, con un cambio violento de la estructura de poder y la economía, se tiene un llamado período de normalización que puede durar indefinidamente’’, dice Bezmenov.
Según Bezmenov, las personas más reclutables para la KGB no eran los izquierdistas, sino los dueños de grandes medios de comunicación, líderes de opinión, intelectuales, círculos académicos, ‘’básicamente personas cínicas y egocéntricas que puedan mirarte a los ojos y decirte una mentira‘’.
Asimismo, Yuri Bezmenov hace especial énfasis en la figura de los "tontos útiles", que son las víctimas del proceso de la subversión ideológica. ‘’Ellos son fundamentales en el proceso de subversión únicamente para desestabilizar una nación’’. Y haciendo referencia a los académicos y activistas, ‘’cuando su trabajo se completa, ya no son necesarios’’.
El proceso de la subversión ideológica explicado por Yuri Bezmenov no es la única forma de interpretar el fenómeno político de las protestas contra Merino, ya que a ello se debe sumar la fuerte degradación de la clase política nacional y la corrupción institucionalizada. Sin embargo, es interesante el paralelismo que existe entre el proceso de subversión ideológica de la KGB y lo acontecido con la “Generación del Bicentenario”. Esta generación está integrada por jóvenes universitarios o recién salidos de las universidades, a quienes durante años se les ha enseñado a despreciar la Constitución y el sistema económico; a ver al terrorismo como una "guerra interna" y a la policía como una institución opresiva y asesina. Sin importar qué argumentos se les den, seguirán pensando igual y haciendo lo que los medios y líderes de opinión les pidan, sin mayor reflexión.
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