Javier Agreda

Los tambores de Fernando Ampuero

Los tambores de Fernando Ampuero
Javier Agreda
09 de enero del 2015

Acerca de la última obra del conocido periodista y escritor limeño

Reconocido periodista y narrador, Fernando Ampuero del Bosque (Lima, 1949) atraviesa por una etapa sumamente productiva, pues ha publicado nada menos que 13 libros en los últimos cinco años. El más reciente de ellos es Tambores invisibles (Peisa, 2014), una recopilación de artículos y ensayos acerca de los escritores y artistas que Ampuero más admira; una serie de textos en la que se dan la mano sus dos grandes intereses: el periodismo y la literatura.

Publicados previamente en diversos diarios y revistas, los cuarenta textos de este libro abarcan desde semblanzas y crónicas hasta reflexiones de carácter literario. Lo primero que sorprende es la cantidad de narradores norteamericanos abordados: Herman Melville, Truman Capote, Francis Scott Fitzgerald, Ernest Hemingway, J. D. Salinger y Ray Bradbury. Sobre todos ellos Ampuero escribe con bastante conocimiento de sus obras (que parece haber leído como parte de su formación como narrador), y también apelando a datos biográficos y anécdotas que los pintan de cuerpo entero. Con este material elabora logrados y amenos retratos.

“Todos los escritores somos primero lectores”, ha dicho Ampuero en una reciente entrevista sobre este libro, enfocado en sus propias lecturas personales. “La más civilizada aspiración (de un escritor) es llegar a ser un buen lector, capaz de aprehender la esencia de los buenos libros… Con ellos se forja lo que llamamos gusto literario, ese primer botín que nos ayuda a ser más selectivos”, complementó. Por supuesto, para una buena formación como escritor resultan imprescindibles autores como Tolstoi, Rimbaud, Kafka, Rulfo, Borges, García Márquez, Cortázar y Mario Vargas Llosa, a quienes también Ampuero dedica textos en este libro.

Pero sin lugar a dudas los autores con los que Ampuero demuestra más afinidad personal y literaria son dos peruanos con los que ha mantenido amistad: Julio Ramón Ribeyro y Alfredo Bryce Echenique. Sobre el primero llega a decir: “Austero, distante, escéptico, individualista, enemigo de lo pretencioso y cultor de las entrelíneas, Ribeyro, el hombre tímido, vivió leyendo y oyendo música… viendo silenciosamente pasar a la gente, viendo pasar al mundo. Su vida se afianzó en la observación”. Sobre Bryce afirma, cosas similares: “Hay (en Bryce) una voluntad de mirar, de repensar y repensarse exhaustivamente, de descubrir y de desnudar. Pero esta voluntad de mirar ajusta sus piezas con un componente fundamental: la ironía, el sentido del humor”.

Complementan el libro algunas notas sobre cineastas (Hitchcock, Fellini), artistas (Picasso, Sérvulo Gutiérrez) y “celebridades” (Harry Houdini, Marilyn Monroe). Ampuero afirma que no ha habido un plan preconcebido al escoger estos temas, y que Tambores invisibles es un libro “que se escribió solo, casi a espaldas de su autor y, por lo tanto, el lector puede empezar a leerlo por cualquier parte, como un simple trabajo en marcha o un libro abierto”.

 

Por Javier Ágreda
(09 - Ene - 2014)

Javier Agreda
09 de enero del 2015

NOTICIAS RELACIONADAS >

El arte de narrar el vacío: la microficción de Ricardo Sumalavia

Columnas

El arte de narrar el vacío: la microficción de Ricardo Sumalavia

La narrativa breve de Ricardo Sumalavia (Lima, 1968) se distingue por ...

31 de marzo
El buen mal: la delgada línea entre amor y el horror

Columnas

El buen mal: la delgada línea entre amor y el horror

La escritora argentina Samanta Schweblin (Buenos Aires, 1978) es una d...

24 de marzo
Un festivo ardor: arte, deseo y transgresión

Columnas

Un festivo ardor: arte, deseo y transgresión

En Un festivo ardor (Animal de Invierno, 2024), Juan Carlos Cort&aacut...

18 de marzo

COMENTARIOS