Carlos Rivera

Lo que Varguitas sí dijo

Sobre la vida y obra del sociólogo José Luis Vargas

Lo que Varguitas sí dijo
Carlos Rivera
13 de octubre del 2023


Conocí a José Luis Vargas Gutiérrez (1959-2021) en el año de 1996, en la Escuela de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Nacional de San Agustín. Recuerdo que un día ingresó a nuestro salón de clases e
ipso facto nos dijo que pusiéramos en el piso nuestras mochilas y cuadernos. Deseaba que las carpetas luzcan impecablemente limpias e impolutas como nuestros cerebros ansiosos de saberes. Porque él iba a relatarnos (así como contarnos cuentos) la realidad de nuestro país. Luego podríamos preguntar, cuestionar e intentar algunas reflexiones.

Éramos cachimbos, éramos inocentes, éramos un tanto ingenuos o idealistas, por eso recuerdo aquellas magistrales clases que nos dictaba: fascinantes, locuaces y poniéndonos los pies sobre la tierra. A él le debo conocer a Julio Cotler, Nelson Manrique, Carlos Iván Degregori, Gonzalo Portocarrero, entre otros. Y no porque me los presentará en un café, sino porque los citaba y había que saber y estudiarlos para ver el porqué de las referencias del buen Varguitas (disculpen por estas confianzas).

Es imprescindible asumir, ahora, esta difícil tarea que me encomienda José Luis: comentar su obra que, de una u otra manera, conozco y que explicaré desde mi humilde perspectiva. No voy a separar al hombre de la obra, no voy a proponer teorías interpretativas de los textos. Voy a intentar una mirada personal; es decir, estar en sintonía con lo que podría resumirse en una palabra de lo que para el suscrito significan sus libros: una miscelánea.

Miscelánea no en el sentido revisteril o mediático, sino en el sentido profundo de temáticas con esa mezcolanza Académica-Comunicacional y Sociológica. Esos variopintos intereses de José Luis lo obligan a no desmerecer los distintos discursos que brotan en la sociedad peruana; esas expresiones que aturden o confunden las relaciones de Estado, democracia y ciudadanía. Por eso, tal vez fue el único arequipeño que se atrevió en plena dictadura fujimorista a presentar su trabajo Adiós a la vergüenza, los talk show en el Perú, donde muestra el descaro y la suciedad de esa llamada televisión basura, con estadísticas y trabajo de campo que otorgue sustento a la investigación.

Pero Varguitas ya venía de haber fundado Arequipa al Día, además de ser director editorial y escribir artículos sobre distintos temas en dicho diario, que fue reflejo de una perspectiva moderna y ágil de hacer periodismo. Igualmente, podíamos verlo animando debates, mesas y como siempre y hasta hoy enseñado en la universidad. En eso hay que hacer un hincapié y agradecer la actitud servicial del mencionado para cualquier cónclave académico. Entonces, mientras unos se atrevían con el articulismo a criticar a la mafia televisiva, Varguitas lo hizo con un libro.

Luego pude leer Cuarto de hora: Ensayos de cultura, comunicación y política del Perú contemporáneo, libro ya pleno de una temática y géneros diversos: ensayo, artículo, reflexiones, comentarios de libros, conferencias y presentaciones. Mientras leía dicho libro, descubrí a mi gran amigo Orlando Mazeyra Guillén, quien aparecía en estas páginas como símil de la representatividad cultural y social arequipeña: reclamante y descontenta. Me interesaron esas perspectivas sobre el discurso popular, el comentario sobre los cómicos ambulantes y del trabajo que iniciara Víctor Vich. La presentación sobre el libro de Henry Pease: Los años de la langosta. La escena política del fujimorismo, en el Salón Consistorial de la Municipalidad Provincial de Arequipa. Eran aseveraciones atrevidas del modus social arequipeño y peruano. 

Con Mundo Ordinario, el autor recoge sus escritos del blog que le otorga cierta «famita mediática» (lo digo con cariño y sin envidia), donde escribe de todo y para todos. Nos muestra esa microsociología, esa vida cotidiana, ese mundo ordinario donde convivimos día a día. Entonces, hallamos el amor, la Navidad, las relaciones de poder, inclusión, pobreza, literatura y sociedad. Que el libro se circunscriba al comentario no le quita méritos de precisión o puntualidad ante el hecho noticioso o la coyuntura política y social.

Sabemos que tiene otros libros de especialidad sobre el Estado y sociedad y gestión pública. Como él dice, escritos por encargo pero con notables afanes didácticos, ilustrativos y de meritoria exposición en fuentes y teorías que vigorizan los temas abordados. En fin, no pretendo con esto decir que Varguitas es un diletante o un comunicador nato, lo suyo son las ciencias sociales, específicamente la sociología solo que entre los modos y maneras que tiene de aleccionarnos, lo hace con esas armas de la comunicación, la historia, la política haciendo más ameno el asunto.

Y recalco su profesión de sociólogo porque no le perturba estudiar cualquier fenómeno de la sociedad peruana. Lo hace sin complejos ni culpas: a través de una película, una canción, un libro o exorcizando alguna paparruchada de un político o autoridad. Ese enorme abanico de los peruanos, que es tan rico y sustancioso para estudiarlo con matices.

Esto nos dijo (con sus libros) José Luis Vargas Gutiérrez. Estamos seguros que tiene mucho más por escribir. Mi estimado amigo afirma, en tono sentimental, que no tiene discípulos. Aquí hay uno que lo grita con orgullo, dándole un adiós a la vergüenza en este mundo ordinario que ya reclama su cuarto de hora. 



*Texto leído el lunes 3 de junio en el Salón Consistorial de la Municipalidad Provincial de Arequipa. Festival del Libro 2013. Presentando la obra reunida de José Luis Vargas Gutiérrez.

Carlos Rivera
13 de octubre del 2023

NOTICIAS RELACIONADAS >

Memorias de la mezquindad

Columnas

Memorias de la mezquindad

  “Escribir no es un pasatiempo, un deporte.Es una servidu...

31 de marzo
El señor de las historias

Columnas

El señor de las historias

Ryoki Inoue es un cirujano brasileño de 62 años que oste...

10 de marzo
La rumba del cronista

Columnas

La rumba del cronista

La historia de mi segundo intento por concluir la carrera profesional ...

11 de febrero

COMENTARIOS