Renatto Bautista
Las tibiezas políticas
Las madres de los mayores horrores de la actualidad mundial

En el Perú lamentablemente, por los odios y las tibiezas de las elites y de un sector de la clase media, tenemos casi un año de desgobierno con el presidente Castillo y Perú Libre. No hay un día en que no salgan audios o demostraciones del fiasco de este desgobierno, pero ellos siguen en Palacio de Gobierno. ¿Por qué? Existe demasiada tibieza en muchos congresistas, en muchos empresarios y en buena parte de la clase media que lamentablemente ya relativiza los actos de corrupción como si fuera cosa menor. Hace rato la Nación peruana debió exigir la renuncia de Castillo y su vicepresidenta Boluarte, pero hay tibios que siguen con sus enfermizos odios contra el Apra, Fuerza Popular o todo lo que no represente al socialcomunismo, desde su variante más light, que es la izquierda caviar, hasta su faceta más radical, que es la castrochavista de Perú Libre.
Lo mismo acontece en Venezuela donde el dictador socialista Nicolás Maduro sigue durmiendo en el Palacio de Miraflores porque la tibieza lamentablemente es una constante en la oposición. Al presidente legítimo, Juan Guaidó, le faltó la determinación para pedir al entonces presidente estadounidense Donald Trump una excepcional intervención militar en Caracas para liberar a este bello país de un sarta de mafiosos que los gobiernan desde aquel lúgubre 2 de febrero de 1999, cuando el cantinflesco teniente coronel Hugo Chávez asumió la Presidencia de Venezuela.
Otro ejemplo lo vemos dramáticamente en la insana guerra provocada por la Rusia de Putin contra Ucrania, donde la tibieza de los gobernantes en Berlín y París no es menor que la enorme resistencia de la nación ucraniana ante el invasor ruso. Es lastimoso que el presidente francés Macron pida una salida del conflicto en la que no se humille a Putin. ¿Qué le pasó al Presidente francés? Con esa tremenda tibieza no puede ni debe inaugurar su segundo período presidencial, porque la defensa de las fronteras y el concepto Estado Nación no es tarea exclusiva de los ucranianos, sino de toda la civilización occidental.
A modo de conclusión, digo que las tibiezas políticas son la madres de mayores horrores que, tarde o temprano, todos los afrontaremos.
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