Renatto Bautista
Las mieles del capitalismo y la incoherencia
El voto contra el sistema que los sacó de la pobreza
Indudablemente, el capitalismo genera movilidad social; es decir, existe una evolución socioeconómica mediante la cual millones de seres humanos dejan la pobreza para convertirse en clase media o, en algunos casos, llegar a ser clase media alta. Lo cual nos parece bien, porque las libertades económicas siempre producen bienestar. Además, dichos ciudadanos estudiaron carreras profesionales en universidades públicas; es decir, su mentalidad política debió cambiar al recibir conocimientos que antes no habían recibido.
Pero en nuestro país hay, por lo menos, dos generaciones inoculadas en el odio y el resentimiento social dejado por el dictador Velasco sobre sucesos que ya pasaron hace 60 años, no 5 ni 10 años, sino 60 años. Por lo cual, deben ser vistos no con deseos de vengarse, sino con ojos que comprendan que la sociedad es dialécticamente cambiante; es decir, que las estructuras socioeconómicas siempre fluyen y, nos atrevemos a afirmar, para bien.
Por eso es valedero recordar unos fragmentos de la canción titulada Lo pasado, pasado: “Ya todo he olvidado / Y a todo el pasado / Ya le dije adiós”. Lo mismo deberían aplicar algunos peruanos sobre sucesos que pueden generar dolor y rabia, pero que nadie puede cambiar porque ya son historia.
Por eso sostenemos que ese germen del resentimiento genera que algunos peruanos que son ejemplo de movilidad social, respecto a la vida de sus abuelos u otras generaciones anteriores, tengan la capacidad de disfrutar las mieles del capitalismo. Por ejemplo, son asiduos visitantes de Europa, Argentina, Brasil o Estados Unidos de América. Pero, cada cinco años —me refiero al momento de elegir Presidente—, puede más su resentimiento. Por eso, siempre terminan votando por Castillos o Sánchez; es decir, votan por candidatos que van en contra del sistema económico que los sacó de la absoluta pobreza.
Votan por candidatos que van contra las mieles del capitalismo; votan por candidatos que desean la absoluta destrucción de todo tipo de libertades. Pero estos incoherentes, con sus familias, siempre viajan a países que son democracias representativas con un fuerte capitalismo, nunca a países de tendencia socialista, porque son paupérrimos.
Indudablemente, en sus viajes disfrutan las mieles del capitalismo, pero estos incoherentes nunca veranean en su amado socialismo, reino terrenal del resentimiento social.
¡Ay, incoherentes con las mieles del capitalismo!
















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