Pedro Corzo

La Niña del Escambray

La muerte de la heroína cubana

La Niña del Escambray
Pedro Corzo
07 de febrero del 2021


Hacía años que no se tenían noticias de Zoila Águila Almeida, guerrillera y ex prisionera política cubana que tuvo el coraje de enfrentar al régimen de Fulgencio Batista y combatir mientras, le fue posible, la dictadura totalitaria de los Castro. Muchas de las personas que la conocieron en la lucha por la libertad y en la cárcel la daban por muerta. Había numerosos rumores, pero ninguno se confirmaba hasta que hace aproximadamente dos años el doctor Santiago Cárdenas llamó entusiasmado para comentar que a su consulta había ido una señora para decirle que cuidaba a la Niña desde hacía varios años, y que era necesario resolver su situación migratoria en el país. La señora pidió discreción absoluta, solicitud que fue respetada por todos los involucrados. 

De inmediato se habló con el doctor Willy Allen quien, con la disposición que le caracteriza, se brindó a resolver la situación, cosa que hizo exitosamente. Otra de las personas al tanto de esta situación fue el ex prisionero político Enrique Ruano quien trató de contactar, sin éxito, a la señora que generosamente cuidaba a la ex prisionera. 

La vida de Zoila Águila Almeida fue particularmente dolorosa, una triste consecuencia de una dictadura de más de seis décadas, como bien describe el periodista Enrique Encinosa. De Placetas, lugar en el que nació, se fue, apenas dejada la adolescencia, para el Escambray, a combatir al régimen de Batista, fue entonces cuando le apodaron “la Niña de Placetas”. 

El Gobierno revolucionario la desencantó. Apreció que los abusos contras los ciudadanos se hicieron más graves y frecuentes. No soportó las injusticias y de nuevo retornó a las montañas con las armas en las manos, tal y como hicieron muchos antiguos compañeros suyos. El castrismo dispuso una intensa campaña propagandística en contra de esta heroína. La acusaron de crímenes contra natura y de todas las maldades que se les ocurrieron. El objetivo: evitar que más mujeres se incorporaran a la lucha armada. 

Zoila Águila Almeida se alzó junto a su esposo Manolo Manso de la Guardia. Combatieron juntos hasta que las ofensivas gubernamentales compuestas por decenas de miles de hombres pertrechados con la parafernalia militar más avanzada de la época los apresó. Acción militar que se apoyó en la traición de Alberto Delgado y Delgado, un delator que servía a la tiranía. 

La Niña del Escambray luchó bajo el comando de jefes guerrilleros de la talla de Osvaldo Ramírez, Tomas San Gil y Julio Emilio Carretero. Los dos primeros fueron muertos en combate; Carretero fusilado en la Cabaña (el 14 de julio de 1964), junto a otros trece hombres entre los que estaba Manolo Manso. 

Afirman que la Niña fue encerrada en la Seguridad del Estado en una celda contigua a la de su marido, con quien se comunicaba a gritos hasta que un sicario ordenó que Manso fuera trasladado a una celda más lejana. Días después, un esbirro se acercó a la presa y le dijo de la forma más vulgar e irrespetuosa posible: “Anoche nos echamos a tu marido”. Dicen los que la conocieron que a partir de ese momento nuestra heroína inició un proceso irreversible que la condujo a perder la razón, una situación que es corroborada por la ex prisionera política Aracely San Román, amiga y compañera de la guerrillera, quien afirma que la muerte del hermano y de su esposo fue devastadora para la insurgente. 

Estuvo en la cárcel por muchos años. Una prisión dura y cruda, como era la cárcel de mujeres en Cuba, mucho peor que la de los hombres. Salió al destierro, otra etapa difícil, donde por un periodo de tiempo se conoció sobre su vida; después desapareció, se perdió el contacto con la Niña, por lo que empezaron a darla por muerta. Hasta que su benefactora hizo contacto con el doctor Santiago Cárdenas y se supo de su condición. 

Este domingo de nuevo el doctor Cárdenas nos hizo saber de la Niña del Escambray, pero con la dolorosa noticia de su deceso. Partió una heroína, un ejemplo de compromiso con su país y la democracia. A ella le ajusta el decir de José Martí, “La mujer, de instinto, divisa la verdad, y la precede”.

Pedro Corzo
07 de febrero del 2021

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