Felipe Tudela
La muerte de la institucionalidad en el Perú
Mientras la izquierda controla los organismos clave del Estado

En las últimas semanas han sido cada vez más los “errores” y los silencios cómplices de diversas instituciones públicas con respecto a las diferentes irregularidades de la segunda vuelta electoral y las controversias en las que han estado envueltos diferentes funcionarios del gobierno y miembros de Perú Libre. Asimismo, hemos visto la actividad en redes de instituciones como el Ministerio Público y las entidades electorales tratando de monopolizar la verdad con evasivos y pobres “#FactCheckings”. Y a esas mismas instituciones dirigirse directamente a ciudadanos con opiniones disidentes, como fue el caso de la Reniec y el Dr. Fernán Altuve, quien fue amonestado por la institución –al mayor estilo del Gran Hermano– a través de su página oficial de Twitter por ejercer su derecho constitucional de criticar la actuación de diferentes funcionarios públicos en el canal de televisión Willax.
Estamos entrando a una etapa de la historia nacional bañada en tintes totalitarios y orwellianos. Tenemos instituciones que, como si fueran el Ministerio de la Verdad, “desmienten” los reclamos ciudadanos citando erróneamente la ley para que se acomode a su conveniencia. Tenemos un Ministerio Público parcializado que actúa con una celeridad impresionante para investigar declaraciones de agresiones meramente anecdóticas, y que guarda un silencio sepulcral frente a agresiones constatadas en medios audiovisuales y en redes. Hasta tenemos audios de Vladimiro Montesinos, que de forma sospechosamente oportuna son soltados para implicar al montesinismo de los noventa en un supuesto coup d'État.
En la novela 1984 el personaje Goldstein era utilizado por el partido con fines propagandísticos para controlar la opinión pública, presentándolo no solo como un oponente ideológico del régimen, sino también como un traidor que ayuda e incita al enemigo nacional. De la misma manera, la izquierda utiliza a Montesinos como el Goldstein peruano, como la oposición política de la democracia, para distraer, unir y concentrar la ira de la gente. Montesinos les sirve como chivo expiatorio y justifica la vigilancia ciudadana y la eliminación de las libertades civiles de los opositores del “Gran Hermano”.
Asimismo, vemos a Fuerza Popular envuelto en un proceso legal kafkiano, en el que audios, videos, documentos y estudios estadísticos son completamente descartados como pruebas de las irregularidades. Y en el que cualquier mentira del oficialismo es presentada como un “error de buena fe”, los cuales han devenido en sistemáticos.
La muerte de la institucionalidad que estamos presenciando actualmente es consecuencia directa del cierre del Congreso por parte del ex presidente Martin Vizcarra y de sus reformas, las cuales tenían como única finalidad perpetuar a la izquierda en los organismos claves del Estado para poder controlarlo.
Es muy inquietante lo que estamos presenciando en este momento como nación. Y nos sirve como una cata de lo que vendrá en un eventual gobierno de Pedro Castillo.
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