Renatto Bautista
La educación universitaria pública en crisis
La importancia de que Internet sea un derecho para los peruanos

La pandemia del coronavirus nos ha cambiado la vida. Indudablemente, también ha cambiado mucho en la educación universitaria pública. No tocaré en este texto la educación universitaria privada, porque son dos realidades totalmente diferentes.
Como catedrático en la Escuela Profesional de Ciencia Política de la Universidad Nacional Federico Villarreal (UNFV) he constatado –en primera persona– la grave crisis de la educación universitaria pública. Por ejemplo: En cada clase tengo que compartir –con los alumnos– diapositivas sobre los temas impartidos, pero –lamentablemente– hay alumnos que no las pueden ver en una computadora o tablet, sino en un celular que indudablemente es una tortura por el enorme esfuerzo que se tiene que hacer para ver las diapositivas.
En esta dificultad que afrontan alumnos de universidades públicas, el Gobierno de Vizcarra, como el de Sagasti, no ha hecho nada. ¿Qué debieron hacer? Indudablemente, mucho. Por ejemplo: Entregar tablets y laptops a los universitarios, además de un paquete mensual de datos de Internet, lo que les permitiría ver las clases más cómodamente y sin que se les caiga el Internet. Porque es cierto –sobre todo cuando las clases son en la noche– que el Internet se cae. Por consiguiente, algunos universitarios afrontan este problema diario, y el Gobierno hace mal en ignorarlos.
El gobierno del vacado Vizcarra permitió las clases virtuales por sentido común, pero de una manera desordenada e improvisada. Eso es terrible porque las clases presenciales siempre serán mejor que las virtuales; pero además se deben dar las herramientas necesarias para hacer interesantes las clases virtuales para los universitarios.
Reflexionando, al mediano plazo el retorno a las clases presenciales al 100% debe darse, en la medida de que todos los universitarios, catedráticos y personal administrativo sean vacunados. Pero esta justa aspiración no se dará en los próximos meses. Por consiguiente, deben continuar las clases presenciales porque no hacerlo podría convertir a las universidades públicas en un foco de contagio de la pandemia. Indudablemente, las clases virtuales seguirán para rato, por lo cual es necesario reflexionar sobre la enorme importancia de que el Internet sea un derecho accesible y universal para todos los peruanos.
La crisis en las universidades públicas continuará –a pesar de la pandemia– con la vigencia de ese obsoleto artículo que cesa a los catedráticos al cumplir 75 años. Se genera así la pérdida de cientos de catedráticos con una insuperable experiencia académica y profesional por culpa del legislador que hizo esta ley, que es superada por la realidad universitaria. Si el Parlamento decide enmendar esta situación, que es discriminatoria porque solo se aplica a las universidades públicas, debe eliminar el cese por edad, señalando que cada año los docentes mayores de 75 años pasen por evaluaciones de salud y psicológicas, para seguir en la cátedra universitaria. Y se debería señalar en esa modificatoria de la ley el retorno inmediato de los catedráticos cesados por la edad y que se encuentran bien de salud.
Me sorprende que siendo más de 250,000 estudiantes universitarios, en todo el Perú, sumados a los catedráticos y el personal administrativo, ningún candidato presidencial o congresal agite las banderas de las reivindicaciones de la universidad pública. ¿En qué planeta viven estos candidatos? ¿O es que consideran que la comunidad universitaria es una paria en la sociedad peruana? ¡Es una inmensa lástima que los candidatos no fijen alguna posición clara sobre la problemática de las universidades públicas!
No quiero acabar el artículo sin hacer dos breves reflexiones. Primero, miles de miles de jóvenes universitarios de universidades privadas ya no estudian porque han perdido su empleo, por la pandemia. Por consiguiente, el Estado debe hacer un programa de becas para que estos jóvenes retomen sus estudios de pregrado. ¡Es una maldad dejar a estos jóvenes sin la oportunidad de estudiar! Segundo, el Gobierno actual y el del vacado, y sus aliados los caviares, demuestran que son unos inútiles en la gestión pública, no solo por el escándalo de las vacunas VIP, sino porque ni el 1% de la población peruana está vacunada. Aquí, lamentablemente, existe un genocidio lento contra los peruanos.
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