Hassan Arabi
La cuestión migratoria: gestión de la frustración
Sobre la crisis migratoria de Ceuta y las reacciones que ha producido
La cuestión migratoria, más allá del pragmatismo político, es un asunto complejo en todas sus dimensiones. De allí, la necesidad de tratarlo como un fenómeno dinámico, cambiante y necesario para poner equilibrio en un planeta desajustado, no solo a nivel económico y social, pero también en la dimensión demográfica que nos exige unos movimientos continuos, de un lado a otro, para llenar el puzle y hacer que la tierra siga siendo habitable y productiva.
Esta pequeña introducción, me sirve para diagnosticar una crisis migratoria que sucedió a finales de julio, en la ciudad norteafricana de Ceuta y que sigue dando mucho ruido mediático y político hasta hoy en día. Miles de almas, procedentes de Marruecos, han tenido una cita para cruzar, ilegalmente, la frontera; más de 70.000 personas nos han pillado de vacaciones y se convirtieron en protagonistas en los medios informativos de todo el mundo. ¿Qué ha pasado para que un tal éxodo suceda, sin que nadie se diera cuenta, o sí se dieron cuenta algunos? Llevo más de un mes leyendo lo que se ha escrito en los medios serios y en las redes sociales donde todo cabe, intenté analizar lo sucedido, poniendo todo mi bagaje intelectual y toda mi experiencia adquirida en el estudio de los movimientos migratorios, buscaba algo que encaje para apostar por una idea, por una opinión que sirva como una aportación decente que nos ayude a comprender lo que, realmente, sucedió en este panorama tan lamentable como confuso.
Las opiniones, desde luego, varían y van tomando perspectivas de variopinto. El colapso en las fronteras de Ceuta y Melilla lo aprovechó la derecha, centrándose en criticar duramente la gestión del Gobierno de Pedro Sánchez, calificando la situación de "invasión" o "crisis de Estado" y cuestionar la debilidad diplomática frente a Marruecos. Desde el punto de vista político, sobre todo de la extrema derecha que no falla nunca ni deja pasar ningún incidente, por grande o pequeño que sea, para achacarle al presidente del Gobierno y desgastar lo que le queda de popularidad y rematarlo en las próximas elecciones legislativas, el lamentable acontecimiento presenta en bandeja, algo que no se lo esperaban para hacerse su verano y cerrar el año con ventaja y ofrecerse al populacho, al hombre masa en términos orteguianos, como los salvadores de la nación. Titulares y editoriales de la prensa de la derecha apuntan al "fracaso de un Gobierno fallido" en materia de seguridad nacional y control de fronteras; hablan de una Ciudad tomada para alterar el subconsciente de una nación que no logra desprenderse de las secuelas de la conquista y la reconquista. La posición de VOX ha llegado a proponer mociones parlamentarias para cuestionar o retirar la colaboración y el prestigio internacional a socios exteriores que consideran poco fiables, han ido lejos aún, proponiendo la exclusión de Marruecos en la organización conjunta del Mundial de Fútbol. Cualquier suceso les vale para apuntar a Marruecos y, a través suyo a Moncloa. El fin es hacerse con las riendas del poder en un país que sigue viviendo de las heridas del pasado, con un cúmulo multisecular de odio a Marruecos y a los rojos encarnados en el Partido Socialista Obrero Español (PSOE). La tendencia de todos sus mensajes, era que Marruecos ha organizado esta maniobra contra España para hacer presión sobre Ceuta y Melilla, considerados por Marruecos como territorios ocupados. La narrativa de esta clase política y periodística, no está fundamentada ni sobre información de los servicios secretos ni de ninguna fuente oficial que pueda corroborar su tesis. El caso es mostrar sus colmillos cada vez que se le ofrezca una oportunidad. Algunos instan a la fuerza militar como el caso del ex ministro R. Rato quien, en un artículo, piensa que contra Marruecos habría que usar todos los medios y no ve por qué entre estos medios “no se encuentren los militares”. Los políticos jubilados, a veces, pierden la noción del tiempo y del espacio donde viven, pasan de largo el cambio geopolítico, el nuevo puzle internacional, las alianzas y contra-alianzas que se están tejiendo en los últimos tiempos, etc. Que Marruecos haya orquestado este desfile por mar y tierra hacia el enclave ceutí, es algo que no cabe en el análisis de los hechos, siendo el 30 de julio, día de celebración del vigésimo séptimo año de la entronización del rey Mohamed VI, y siendo el discurso del rey emitido desde la ciudad de Tetuán, con un tono prometedor, presentando a Marruecos como un país estable en el que confían sus socios (Incluyendo a España por supuesto). ¿Marruecos puede tejer esta idiotez para mostrar al mundo imágenes lamentables de jóvenes, de niños y ancianos tirándose al agua para llegar al “paraíso” ceutí? Lo dudo, y lo dudo por la simple razón de que a nadie se le ocurre tramar algo, de tal calibre, y su presidente (en este caso Aziz Akhannouch) se encuentra de vacaciones en Palma de Mallorca. Para información de la derecha, Marruecos ha salido perdiendo en todo este tinglado: más de 80 muertes, la mayoría ahogados y una imagen deteriorada a nivel internacional por las imágenes y la sensación que se deduce de esta marea humana, que parece escaparse de una guerra civil o una hambruna intensa. Una situación surrealista que se vivió, viendo jóvenes de familias acomodadas, bien alimentados y con teléfonos de última generación, sacando fotos en Ceuta como si fuesen turistas chinos por la Gran Vía madrileña.
Las reacciones de la derecha, sobrepasan las fronteras: Formaciones como el Reagrupamiento Nacional en Francia o sectores conservadores en Italia, han utilizado la crisis ceutí para cuestionar la política de fronteras abiertas de España y presionar a la Unión Europea para endurecer los controles en el espacio Schengen. Si estos políticos tienen una idea de geografía física, deben saber que la ciudad de Ceuta se encuentra en el continente africano y, por lo tanto, las personas que llegan a la ciudad no pueden llegar nunca a estos países si España y Marruecos no lo desean. Ceuta de por sí es una cárcel, metafóricamente hablando. El gobierno italiano de Giorgia Meloni impuso controles y amenazó con romper la libre circulación del espacio Schengen, España no tardó en responder, estableciendo controles temporales en aeropuertos y puertos para viajeros procedentes de Italia, mientras que las redes sociales se han llenado de desinformación e imágenes falsas creadas con inteligencia artificial sobre la frontera. La derecha italiana parece tener corta memoria; en septiembre de 2023, La crisis migratoria en Lampedusa alcanzó su punto más crítico, más de 12.000 personas llegaron a la isla italiana en cuestión de días, superando con creces a su población local, la isla se ha convertido en el principal símbolo de frontera más tensionada del Mediterráneo central. Entonces, el Gobierno español de Pedro Sánchez defendió el reparto de la presión migratoria, acogió a parte de los migrantes llegados a la isla italiana y abrió sus puertos de forma recurrente a los rescatados en el Mediterráneo central. Malnacido el que no es agradecido, reza el refrán español. La derecha no cree en la colaboración, cree en el interés y ahora su interés es acabar con el gobierno socialista y abrir una etapa donde se impone la ley del capital en toda Europa, en detrimento de las políticas sociales adquiridas durante décadas de lucha y sufrimiento. España fuera del espacio Schengen saca más beneficios, y este tema podemos hablarlo largo y tendido en otra ocasión.
Otra teoría que se difunde y tiene una cierta aceptación entre la gente, es la que apunta a la conspiración y el castigo. EEUU y Israel, dos países hostiles a la política de Sánchez, quieren castigar su gobierno por sus reticencias y debates sobre los objetivos y plazos del incremento del gasto militar exigido por la Alianza Atlántica y socios como Estados Unidos y, sobre todo, por el reconocimiento del Estado palestino y la denuncia, abierta y manifiesta, del gobierno de España, a la barbarie de Israel y sus crímenes contra la población palestina en Gaza. Algunos argumentan su tesis, aprovechando el pronunciamiento del embajador israelí en la ONU, Danny Danon, quien criticó a España por la crisis migratoria en Ceuta, considerando a la ciudad de "enclave colonial" y cuestionó que el Gobierno español diera lecciones a Israel sobre gestión de fronteras. Israel y Estados Unidos, son países aliados de Marruecos, también lo son para España, pese a los malentendidos que puedan ocurrir en la política internacional. España y Marruecos son claves para la seguridad y la paz en el mediterráneo occidental y, muy precisamente, en el Estrecho de Gibraltar, por donde navegan más de 100.000 embarcaciones con un total de alrededor del 20% del comercio mundial. Creer en esta teoría conspiratoria donde Marruecos está presente, es más que una utopía política; Marruecos necesita sus tres socios y es consciente de que cualquier movimiento en falso, puede dañar su prestigio internacional y sus intereses nacionales.
Otra teoría que está ganando fuerza, con el paso del tiempo y la aparición de resultados de la investigación, es la de la involucración de grupos pertenecientes a ciudadanos de Marruecos, Argelia y Túnez. La llegada masiva de personas a la frontera, según muchos analistas, se debieron a la crisis social y económica en el norte de África, sumada a la difusión de convocatorias y bulos logísticos en redes sociales y plataformas de mensajería (como grupos de WhatsApp, dinamizados desde distintos puntos de la región. La organización de la masa parece viable a través de las redes sociales. Ya en 2025, la GenZ 212, un movimiento social y de protesta, formado por jóvenes de la generación Z (nacidos entre 1997 y 2012) que se organizó a través de redes sociales como TikTok, Discord y Facebook, utilizando el prefijo telefónico del país (+212), logró una protesta masiva en todo Marruecos reivindicando la mejora de los servicios públicos, especialmente la sanidad y educación.
Ante el abundante material de lo escrito y lo debatido en los medios audiovisuales , existe una realidad que no podemos obviar y debemos analizar, más allá de las acusaciones y reacciones a veces fundadas y otras sin fundamento. La “invasión” de Ceuta no habría ocurrido sin la existencia de una sustancia apta para prender fuego en cualquier momento, estamos hablando de una crisis social que se vive en Marruecos. Los jóvenes están aptos para cualquier cosa con tal de demostrar su descontento. Las redes sociales les ofrecen un espacio para organizarse y explotar, de vez en cuando, contra el sistema y contra la injusticia social. “No se puede tapar el sol con un tamiz” reza un refrán marroquí. Nadie puede ocultar la desesperación de los jóvenes que no ven claro su futuro, en un país donde los ricos son cada vez más ricos y los pobres son cada vez más pobres, en un país donde se sabe de antemano quién será el presidente del gobierno, en un país donde la mayoría de su población ve en la migración la solución idónea para su futuro. El cierre de fronteras de Ceuta y Melilla a las mercancías y al contrabando, dejó sin ingresos a centenares de familias en todo el norte de Marruecos, sin alternativas a las muchas bocas que resolvían sus vidas vía este movimiento transfronterizo. Ante una situación así, solo cabe preguntarse si estas personas que han arriesgado sus vidas y su dignidad, lo habrían hecho si gozan de unas condiciones de vida adecuadas en su propio hogar. Dicho de otra forma, ¿es posible que se formen grupos desde Ceuta para cruzar a nado hacia Fnideq (Marruecos)? La respuesta es, contundentemente, negativa. Ninguna persona deja un bienestar y una acomodación y aventura para buscar espejismos en otros lares, donde todo es diferente, que hasta el olor a tierra no es el mismo.
En muchos países la gestión migratoria es un asunto de estado, es una prioridad de cualquier gobierno que llega al poder, porque saben su dimensión para el presente y el futuro del país en términos económicos, sociales y demográficos. En el caso de Marruecos la gestión de la migración, no sobrepasa la gestión de la desesperación de muchas personas que buscan, por todas las maneras posibles, salir del país y llegar a “El Dorado”, al sueño europeo; aunque esto ocurra a costa del dolor de la ausencia, de la larga esperanza de un nuevo comienzo, del miedo a la incertidumbre, de la exposición al racismo y la xenofobia, a la dualidad esquizofrénica de vivir entre dos mundos. Dicho esto, acerca de lo que pasó en Ceuta, sinceramente, supera mis dotes intelectuales y me rindo a la evidencia de seguir leyendo a muchas majaderías e ingenios que se publican a diestra y siniestra.
















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