Cesar Gutierrez

Intento del premierato de crear un superpoder regulador

Argumentos gubernamentales de ahorro administrativo no convencen

Intento del premierato de crear un superpoder regulador
Cesar Gutierrez
30 de mayo del 2024


El primer ministro, Gustavo Adrianzén, por voluntad propia se ha puesto en el ojo de la tormenta, al plantear que en el otorgamiento de facultades legislativas se considere la unificación de los cuatro organismos reguladores existentes: Osinergmin, Osiptel, Ositran y Sunass. Se ha quedado casi en solitario con sus ministros, que han decidido apoyar la iniciativa. Hasta los propios presidentes de estas entidades, que están en el ámbito de la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM), se han opuesto, con comunicado público incluido. Rebelión reguladora podría llamarse. 

En el apoyo del gabinete ministerial extraña la decisión de ser comparsa del primer ministro por parte de los titulares de los ministros de Transportes y Comunicaciones (MTC), Raúl Pérez Reyes y de Energía y Minas (Minem), Rómulo Mucho. El primero, aparte de tener interacción directa con Osiptel, por el lado de las telecomunicaciones también la tiene en infraestructura de transporte de uso público, con Ositran. El segundo, por el lado de energía y minas, tiene relacionamiento directo con Osinergmin. 

El caso del ministro Pérez Reyes es el que más me sorprende, porque tiene un tránsito de más de 30 años en la administración pública y en particular en temas regulatorios. Es consciente de la necesidad de autonomía y del manejo por entidades separadas. Hoy ha decidido alinearse con la propuesta de la PCM, que es antitécnica.

La intentona no es autoría de Adrianzén; tiene vieja data, desde finales de los noventa, cuando se comenzó a hablar del tema de la unificación. El poder adquirido por Osinergmin y Osiptel generó celos en la clase política gubernamental y congresal, además de malestar en las empresas reguladas. Es célebre el contencioso administrativo que llevó a la Comisión de Tarifas Eléctricas (hoy GART Osinergmin) al Poder Judicial las recién privatizadas Edelnor y Luz del Sur, donde fracasaron.

Otro caso emblemático se dio en el Osiptel con la regulación del cargo por terminación de llamada, que tenía gran influencia en la definición del precio al consumidor, que era de libre mercado. Este era el caso de fijación de un costo intermedio, que luego devino en que de una penetración de la telefonía móvil que era del orden del 25%, se incrementase exponencialmente al 100% 

La mejor manera de limitar en su autonomía a los poderosos Osinergmin y Osiptel fue atacándolos en la línea de flotación: su manejo presupuestal, que pasó a los predios del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF). De allí hacia adelante hubo debacle; pero, a pesar de todo, aún no han perdido todo su peso específico. 

Ya bastante se ha escrito sobre los argumentos técnicos que respaldan la negativa de unificación, así que no vale la pena redundar en ello. Más bien haré énfasis en las relaciones de poder que se tendrían con un solo organismo, que fácilmente podría llamarse Ositodo. 

Tres de los organismos tienen injerencia en decisiones que alcanzan a intereses de empresas privadas y públicas, ya sea por aspectos regulatorios, procesos de competencia o supervisión: Osinergmin, Osiptel y Ositran. Es importante observar la cuantía del mercado sobre el que intervienen, estamos hablando de cifras del orden de los US$ 30,000 millones anuales. Tamaño poder para un presidente y su directorio. No solo se trata de la regulación de tarifas de distribución de energía eléctrica y gas natural, sino de la fijación de reglas de interacción entre empresas, entre éstas y el consumidor y el Estado.

Lo interesante sería saber qué mecanismo proponen para la designación del presidente y los directores de este todopoderoso organismo. Más aún cuando sería este gobierno el que se encargaría de nombrarlos por cinco años. Dirán inmediatamente que será en un proceso de competencia transparente. Esta gestión gubernamental no tiene credibilidad alguna para que cargue con la responsabilidad. 

En este proceso lo peor que podría ocurrir, pero con posibilidades que ocurra, es que le otorguen facultades al Ejecutivo para legislar en el tema. De ser así, la enmienda será un proceso tortuoso, si es que se da. En el análisis no solo se debe ver el voluntarismo del Premierato, sino los intereses particulares que pueden resultar la mano que mece la cuna.

Cesar Gutierrez
30 de mayo del 2024

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