Iván Arenas

¿Hay izquierda sin Verónika?

¿Hay izquierda sin Verónika?
Iván Arenas
26 de agosto del 2015

Sobre la oportunidad para el surgimiento de un nuevo liderazgo

Aunque la congresista Verónika Mendoza probablemente no lo sepa, ha abierto un momento clave para que otra figura de la izquierda surja como alternativa. Es decir que, frente la izquierda ortodoxa y monolítica que representa Mendoza, ascienda otro nombre para llenar el enorme vacío de carisma y liderazgo que deja la cuzqueña. Ni modo, así es la política. El poder no admite vacíos.

Mendoza nos ha dado una clase magistral en cómo NO construir mayorías electorales, a menos que sepa algo que nosotros no. Sin embargo, su desafortunada respuesta la deja al parecer fuera de juego, sobre todo en ciertos círculos zurdos que la vieron con ojos de renovación, decencia, reformadora del modelo económico, que aceptan todo menos una dictadura como la de Venezuela. Por eso algunos intelectuales ligados a la izquierda no dudaron en criticarla.

La opción de Verónika se cierra  tanto como su respuesta. Entonces, como decíamos, puede surgir una figura que rechace sin remilgos a la dictadura de Maduro y que también hable de reformar el modelo económico, de la minería o que proponga que la estatal Petroperú asuma las operaciones del Lote 192. Es decir, llenar el vacío de la centroizquierda que Verónika ha dejado por asumir el extremismo de la secta sin tener muy clara la intención. Algunos creen que la desatinada respuesta fue una patinada propia de la emoción, la juventud y el poco olfato político, yo también.

¿Qué figura podría ser esta? Podría ser el ex cura Marco Arana, pero su nombre representa el vaho sin sabor de las luchas antimineras en un momento difícil para la minería y el crecimiento económico del Perú. Y si la política es la lucha por el “sentido”, la mayoría de los peruanos, sobre todo los sectores populares, prefieren este modelo económico que la inflación de los 80. No hay mejor ideología que le gane al éxito. El sentido de un país con crecimiento es el sentido de las mayorías populares y eso es irrenunciable, sino pregúntenle a Keiko. Por eso, y añadiendo el poco carisma y encanto que Arana despierta, es difícil que sea el elegido, aunque se desmarque lo más lejos de Mendoza.

El otro podría ser César Villanueva, el ex gobernador de San Martín. Analizando su perfil sí tendría opción. Un hombre de centro izquierda puro pero sin aparato nacional que le mejore las condiciones de negociación en el Frente Amplio, el partido por el que iría según llamada natural. Poco carisma, aparente eficiencia, hombre conversable. ¿Sergio Tejada? Intermitente en el nacionalismo, además de hombre de pocas palabras, poca gracia, sin manejo político y astucia relativa.

Otro nombre no suena, aunque probablemente salga alguno por allí. Pero lo más importante es que hay una ventana de oportunidad que Verónika tontamente ha dejado abierta para otros. Ahora, si la izquierda quiere ser mayoría electoral tendría que dejar la cómoda posición de minoría tira piedra, radical, pura y ortodoxa para mancharse en el terreno. La política también se trata de conversar -o pactar-  con quien no quieres. Pero francamente no hay éxito electoral sino hay organización y, con todo el esfuerzo posible, la izquierda será siempre una junta de notables, nunca un partido político unificado.

Por Iván Arenas

Iván Arenas
26 de agosto del 2015

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