Felipe Tudela
Frontex: el creciente “ejército” de la Unión Europea
Para el control de las fronteras de los países de la UE

La propuesta de un ejército propio de la Unión Europea (UE) podría volverse una realidad en el futuro. Muchos se oponen firmemente a la idea, argumentando que es un paso irreversible a unos posibles ‘’Estados Unidos de Europa’’. Otros ven a una fuerza militar europea como indispensable para proteger el continente. Este es el caso de Frontex, la Agencia Europea de la Guardia de Fronteras y Costas, que se creó en el 2004 para ayudar a los Estados miembros de la UE y a los países asociados a Schengen, a proteger las fronteras exteriores del espacio de libre circulación de la UE.
Frontex tiene tres objetivos: 1) Planificar y mantener las capacidades de la guardia de fronteras y guardacostas, 2) Garantizar la seguridad y el buen funcionamiento de las fronteras de la UE, y 3) Reducir la vulnerabilidad de las fronteras exteriores de la UE. Sin embargo, Frontex ha sobrepasado estos objetivos iniciales. Recientemente ha extendido su alcance a las llamadas ‘’zonas prefronterizas’’ donde se originan los flujos migratorios, en países como Albania, Montenegro, Turquía y Serbia; ninguno de los cuales pertenece a la UE.
En la actualidad Frontex ha incrementado su tamaño y su presupuesto. En el 2014, el presupuesto de Frontex era de 100 millones de euros aproximadamente. En el 2017, ese número subió a 280 millones de euros, y en la actualidad el presupuesto es de alrededor de 400 millones de euros. Sin embargo, bajo el próximo marco financiero plurianual de la UE, se estima que el presupuesto para Frontex será de 800 millones de euros anuales, del 2021 al 2027. Para contextualizar, podemos comparar el presupuesto de Frontex con el presupuesto anual del 2020 de la Europol, que fue de 150 millones de euros.
Frontex es ahora capaz de reclutar directamente a sus guardias y comprar sus propios equipos, cosa que antes solo era posible con ‘’préstamos’’ realizados a través de los Estados pertenecientes a la UE. En lugar de agrupar recursos y personal de fuerzas nacionales, Frontex está cortando al intermediario, potencialmente provocando que menos personas postulen a sus propias fuerzas armadas nacionales.
Asimismo, Frontex ha comenzado a negociar contratos de compra de armamento con Airbus e Israel Aerospace Industries, para la adquisición de drones para supervisión aérea y marítima. Estos drones serían desplegados en Grecia, Italia y Malta, para vigilar e identificar botes de refugiados en el mar Mediterráneo. Es una estrategia para monitorear el Mediterráneo sin tener que establecer misiones de rescate, y sin violar el derecho internacional respecto al salvamento marítimo.
En definitiva, el éxodo de refugiados, que tiene como destino final a Europa, ha llevado a la UE a tomar medidas extremas para el control de sus fronteras y la preservación de la soberanía de los países miembros.
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