Felipe Tudela

El progresismo “woke”: ¿La religión del futuro?

Una religión que ya tiene su propia inquisición

El progresismo “woke”: ¿La religión del futuro?
Felipe Tudela
29 de octubre del 2021


El progresismo norteamericano, coloquialmente denominado cultura
“woke”, ha inundado la cultura popular de occidente y las mentes de toda una generación. "Woke" es un término originario de los Estados Unidos que significa estar alerta a los prejuicios y la discriminación. A partir de la década de 2010, llegó a abarcar una conciencia más amplia de las desigualdades sociales (como las de género), y también se ha utilizado como abreviatura de ideas de izquierda que involucran políticas de identidad y justicia social, como la noción de privilegio racial y reparaciones por la esclavitud.

¿Qué significa ser “woke” o “estar despierto”? En primer lugar, "woke" es un término con connotación religiosa, que significa haber escuchado la Buena Nueva y que se ha visto la Luz. Despertar significa tanto presenciar la verdad revelada, como experimentar la transformación espiritual. En términos simples y prácticos, la Iglesia de Woke está comprometida con la destrucción del racismo, el patriarcado y la heteronormatividad, las cuales, como en la caverna de Platón, no son discernibles por los sentidos, sino que pertenecen a una realidad falsa, la cual debe deconstruirse para alcanzar la verdad.

Asimismo, la Iglesia Woke ha comenzado su gran marcha para transformar la vida política. Al igual que el cristianismo, se ha integrado profundamente en las élites y en las instituciones del Estado. Ahora la Iglesia Woke debe derribar el Panteón de los ídolos paganos, de los fundadores y héroes, estableciendo un nuevo orden iluminado que va a expiar al mundo de sus pecados originales: el racismo, el patriarcado y la heteronormatividad.

Para ello, esta “Iglesia” ha necesitado de su propia “Inquisición Woke”. ¿Su metodología? La cultura de la cancelación; castigar a los pecadores herejes con la muerte social o el estado de “no persona”. La única forma en la que un hereje puede salvarse del fuego de la cancelación, es mediante el sometimiento a un proceso de autocrítica pública e internalizando sus transgresiones. Sin embargo, aceptar sus pecados no le garantiza la salvación, pues dependiendo de la gravedad de la trasgresión, el sujeto procesado por la muchedumbre woke puede aún así terminar siendo sacrificado, como un chivo expiatorio, por los pecados de la humanidad.

Una religión necesita un grupo de seguidores fieles al credo. En el caso de la Iglesia Woke, los fieles deben alcanzar la salvación a través de la transformación, purificación, evangelización y martirio; deben hostigar y amedrentar a los disidentes a través de las redes sociales o fuera de sus viviendas.

La revolución de la postmodernidad ha penetrado profundamente en nuestra civilización y cultura occidental; irónicamente, esta cultura es la única que le permite existir (por eso no vemos a grupos progresistas haciendo “happenings” en el medio oriente). Así como el mundo de la Antigüedad se transformó cuando el cristianismo desmanteló un milenio de civilización grecorromana, suprimiendo su literatura y pensamiento durante 500 años; y pasando esta a la oscuridad, una cultura clásica que no volvería a ser pública hasta el Renacimiento. La Iglesia Woke está desmantelando, censurando y tergiversando con intenso celo la historia, la literatura, el arte y la cultura del mundo occidental.

Felipe Tudela
29 de octubre del 2021

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