Nancy Arellano
El gobierno de PPK no debe sino hacer dieta

Evitando las “grasas” de las opiniones y diagnósticos políticos
Como a todo el mundo le gusta andar diciendo qué debe hacer el gobierno de PPK, como el Perú en estos días está sobre-opinado, sobre-diagnosticado y sobre-ideado; yo sugiero que el gobierno entrante no debe sino hacer dieta. El gobierno de PPK debe articular todo y someterse a un régimen hipo-diagnóstico e hipo-opinológico, y versar sobre resultados contando con los elementos que ya existen e intentando "crear"/ "ingerir" lo menos posible perspectivas que pueden terminar en un Frankenstein de gestión pública. Hay que cortar las grasas opináticas y aumentar la musculatura, de cara a los retos de la coyuntura regional y mundial, para resolver los problemas nacionales y locales.
Nadie duda de las capacidades técnicas del equipo que rodea a PPK; en su mayoría son especialistas que conocen las falencias de diversos sectores estatales y subnacionales. Muchos entendidos en la materia, además, afirman que el Perú está sobre-legislado y sobre-regulado, lo que complica y burocratiza innecesariamente las políticas públicas que son, finalmente, el objeto del quehacer político. Muchos capitanes y pocos marineros.
En este sentido retomo la idea de la "dieta" hipo-diagnóstico e hipo-opinológica que debe enfocarse en un Plan País con objetivos claros, delimitados y correctamente comunicados de forma multinivel. Esto implica salir de la doxa (opinión) y entrar en la episteme (conocimiento). Y para que ello ocurra, se debe salir de la dieta de diagnósticos y opinión implica; no erradicar, sino consumir lo esencial. Así como el cuerpo humano requiere de calorías —ya sean de carbohidratos o de grasas— para vivir, así la política, la opinión y el diagnóstico son claves. Pero deben consumirse con moderación para no caer en la farándula política que se pierde en el chisme y la nota minúscula de personalismos y personalidades. Y que desvía la atención del objeto: las políticas públicas.
En artículos anteriores he mencionado los tres niveles de la política que, en Politing® trabajamos: la política como estructura, la política como proceso y la política como resultado. En este caso, el proceso está obeso por vertientes mediáticas, grupillos de poder y afrentas inútiles que obstaculizan los resultados; y siguen haciendo mella de la clase política. Hace falta, en mi humilde y quizás "grasienta" opinión, un programa de reestructuración que haga coherente el proceso y el resultado, con miras a las metas establecidas en la Política Nacional de Modernización de la Gestión Pública, que ha avanzado con rezago por la poca visibilización y el subsecuente compromiso cívico-político. Para que esto ocurra, la dieta de perspectivas es crucial, así como la configuración de una Política Nacional de Comunicación Política; entendiendo las politics (política como proceso - la acción política en la dinámica de poderes ) en la polity (política como estructura - donde ocurre la política) en función de política como resultado, la generación de políticas públicas: policies.
Todas las directrices de la política como proceso están ya señaladas y deben simplificarse; los problemas e insuficiencias están apuntadas y deben atacarse. Hace falta entonces la voluntad política, las capacitaciones que empoderen el sistema y el seguimiento articulado en la ejecución de presupuesto (como cara financiera del plan). Entender el seguimiento, que finalmente significa apuntalar procesos, implica que la función pública sea asumida por capitanes y marineros, sin complejos y articulados en los objetivos que deben cumplirse en materia de gestión por resultados. El tema clave aquí es definir los procesos de planificación de presupuesto y de planificación de resultados en conjunto, no de forma aislada.
Los primeros cien días en la articulación serán determinantes de la ruta a seguir. La expectativa ciudadana está abierta y las decisiones que se tomen, cómo se comuniquen a la población y cómo se promuevan en matrices mediáticas serán el espíritu que impulse esta fase de profundización democrática y de empoderamiento real de la gestión por resultados en el país.
Hablamos de procesos complejos, nadie lo niega. Lo importante es establecer un liderazgo abierto pero centrado, descentralizado pero no desestructurado, y técnico pero no apolítico. No es fácil hacer dieta, pero es saludable.
Nancy Arellano
@nancyarellano
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