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THE OA: ¿HAY VIDA DESPUÉS DE LA MUERTE?

Cultura

THE OA: ¿HAY VIDA DESPUÉS DE LA MUERTE?

13 de Enero del 2017

Ciencia ficción y misticismo en la nueva serie de Netflix

El actual auge de las series de televisión —que ha cobrado mayor impulso con las cadenas que transmiten en streaming, como Netflix y Amazon Video— ha llevado a algunos exitosos directores y guionistas de cine a probar con este formato narrativo. Y no solo a autores de grandes blockbusters, también jóvenes “independientes” como Zal Batmanglij (París, 1980) y Brit Marling (Chicago, 1982), los talentos detrás de la películas Sound of my voice y The East, ambas ganadoras del prestigioso Festival de Sundance. Batmanglij & Marling acaban de debutar en Netflix con su más reciente creación, la serie The OA (2016), un drama de ciencia ficción que intenta responder a una de las grandes preguntas de la humanidad: ¿hay vida después de la muerte?

Los ocho episodios de The OA cuentan la historia de Prairie Johnson (interpretada por la propia Marling), una adolescente ciega que después de siete años de estar desaparecida es encontrada tratando de suicidarse. Sus padres adoptivos se sorprenden tanto por el inesperado retorno como porque Praire ahora puede ver. ¿Dónde estuvo Praire esos siete años? Es lo que ella misma contará a un peculiar grupo de cinco amigos, todos marginales e inadaptados, en una serie de encuentros en una casa abandonada. Así, las historias personales de esos cinco amigos, se combinarán con las historias del pasado de Prairie, quien desde su infancia, pasada en Rusia, tuvo la inusual virtud de la resurrección. Y su desaparición está relacionado con esa virtud, pues permaneció secuestrada por un científico —el actor inglés Jason Isaacs, en una muy buena interpretación— que realiza violentos experimentos con “inmortales” como ella.

Resumida así la historia resulta inevitable vincularla con Stranger Things, sin duda la nueva serie más exitosa del 2016: ciencia ficción, un grupo de jóvenes amigos y una protagonista con poderes que la convierten en víctima de la ciencia. Pero la diferencia está en que mientras Stranger Things subordinaba todos esos elementos a la aventura y la nostalgia ochentera, The OA los subordina al discurso espiritual y místico. Cada vez que Prairie muere se encuentra con entidades sobrenaturales que le dan fragmentos de rituales (movimientos creados por el coreógrafo de Maddie Ziegler) que le permiten, por ejemplo, devolverle la salud a una anciana inmovilizada por la enfermedad. En todo caso, estos temas acercan también la historia a lo trágico, con lo que serie gana bastante en densidad y profundidad.

Acaso los mayores logros de The OA estén en el guión —escrito por Marling y Batmanglij, quien además es director de todos los capítulos—, en la lograda conjunción de las dos historias paralelas, y en el hecho de que ambos universos (el pueblito norteamericano en el que vive Praire y el sótano en el que estuvo cautiva) con sus respectivos personajes, van mostrándose cada vez más completos y complejos. Esto hace que el espectador se “enganche” con la serie, con sus peripecias y protagonistas, incluso aunque no crea en experiencias místicas o trascendentales. En suma, The OA es más adulta y compleja que Stranger Things, para bien o para mal; pero llega a generar el mismo interés en los televidentes. Y aunque el final de la serie no resulta del todo convincente, al menos deja abierta la posibilidad de continuar la historia en una segunda temporada.