Cultura

Renzo Babilonia: “La fotografía no es un hobby, es vida”

Entrevista al reconocido fotógrafo e investigador peruano

Renzo Babilonia: “La fotografía no es un hobby, es vida”
  • 05 de octubre del 2017

En la siguiente entrevista para elmontonero.pe Renzo Babilonia, investigador de la Guerra del Pacífico —pero también fotógrafo de teatro y de desnudos— interpreta y registra el eros y el thanatos de la sociedad peruana, ya sea de fines del siglo XIX o de los siglos XX y XXI. En esta ocasión habla sobre la educación fotográfica en el Perú y sus próximos trabajos.

¿Por qué eres fotógrafo?

La fotografía es la forma de expresar mi opinión del mundo ante los demás. Tengo la suerte de vivir de lo que tanto me gusta y de haber encontrado en el mundo gente que piensa como yo.

Recordemos que una fotografía no solo es el retrato de alguien, es el punto de vista de un autor sobre aquello que está retratando. La fotografía hace que la memoria perdure, ¡que los recuerdos perduren! Las imágenes son parte de nuestros discursos. Una fotografía puede ganar una guerra, puede hacer que caiga un Gobierno. Una fotografía puede ser parte de un negocio importante. Una fotografía es símbolo de un hecho determinado. Tiene sus motivos. Tiene razones.

En teatro, o cuando hago retratos, no me gusta hacer producciones. Para desnudos, yo no fotografío a modelos. A la modelo tengo que conocerla, puede ser una amiga o una pareja. Yo me baso en empatías. Y en esta época, la gente debería tener presente que no es un hobby, es vida. Genera opiniones. Tengamos claro eso.

Se habla mucho de la banalización de la imagen, que la fotografía ya no pertenece a especialistas o a profesionales…

Siempre se dijo eso: cuando hubo el paso del daguerrotipo al negativo, a la cámara automática Kodak, al digital, ahora al iphone. Siempre ha estado presente. No es algo novedoso.

Hay quienes consideran una "estética de la imperfección" en la llamada postfotografía. ¿Cómo enfrentan las instituciones que enseñan fotografía este desafío?

Obviamente debe ser incluido en el currículo, y cada persona tendrá que escoger el camino por el cual quiere ir. Hablamos de postfotografía desde un punto de vista artístico, de expresión cultural; pero también hay que entender que si vas a trabajar en el negocio fotográfico —ya sea con tus clientes, periódicos u otro formato— un caso no invalida a otro.

El próximo 9 de octubre la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC) inaugurará la segunda edición de su Mes de la Fotografía, con charlas gratuitas, invitados nacionales e internacionales. Se incluye la publicación de UPCámara, una revista anual dedicada a exponer la obra de nuevos talentos. ¿Cómo nacieron estos proyectos? ¿Y qué temas abordarán a lo largo de las semanas?

Empezó siendo solo una semana hace varios años, una idea del maestro Ricardo Choy-Kifox. Se convirtió en “Mes” el año pasado. UPCámara fue un proyecto personal que tuve la suerte que se aprobara. Es una publicación en la cual promocionamos los mejores trabajos de nuestros alumnos, y la página central para un profesor. Durante octubre tendremos 33 conferencias en nuestras cuatro sedes. Amamos, vivimos, respiramos fotografía; es decir, todas las corrientes: publicitaria, artística, periodística, desnudos, conciertos, iluminación. Todos pueden ir a observar. Van a llegar fotógrafos reconocidos en el medio como Cristóbal Bouroncle, en cobertura de conflictos; fotógrafos de agencias de noticias como Ernesto Arias de EFE y Martín Mejía de AP; hasta fotógrafos que retocan imágenes, como Carlos Mideros. En fin, vamos a contar con distintas miradas de este hermoso arte.

¿Cuáles son tus críticas a los jóvenes — ansiosos— fotógrafos peruanos?

Para cualquier persona, uno nunca deja de aprender. En algún momento dado hay quien cree que está llegando a un nivel, pero no. La vida te enseña que todo da vueltas. No debería dejarse de avanzar temas, siempre hay que estar preparado y tener suficiente humildad para enfrentar retos. ¿Dónde está lo genial de la vida? En subir cada montaña, y que cada montaña sea más alta que la otra.

Con tres libros bajo el brazo: Recuerdos de una guerra, La guerra de nuestra memoria, y Guerra y fotografía. ¿Has hablado lo suficiente sobre la historia de la fotografía en la Guerra del Pacífico? ¿O hay puntos que estás guardando?

En sí, jamás se termina de contar una historia. Estos libros me permitieron coger un pequeño espacio para contar lo visto y lo no visto. Van a aparecer imágenes o archivos determinados. De alguna forma, escogí una brecha, un vacío en la historia del Perú. Mi aporte está ahí. ¿Cuál es mi ventaja? Por un lado soy comunicador, y por otro soy hijo de militares. Entonces, sé muy bien entrar a ambos mundos, que desde hace buen tiempo en el Perú están enfrentados. Por eso, la frase de Charles Walker: “Nadie puede estudiar la historia de un país si se olvida la parte militar”. Queramos o no queramos, como dijo Carmen McEvoy: “Perú es un país de matriz militar”. Si se quiere entender la historia de este país, tiene que entenderse la historia de sus militares, con sus luces y sus sombras, con sus aportes y sus desgracias. Así que hay otras guerras que me gustaría investigar.

En el Perú, la fotografía se ha presentado como una discontinuidad a lo largo del siglo XX…

Es verdad, una discontinuidad absoluta. ¿Eso qué demuestra? Demuestra la fragmentación que ha vivido la sociedad peruana. Y a la vez enseña que no hay una sino varias sociedades que entre ellas, constantemente, se han enfrentado: lo civil con lo militar, lo andino con lo limeño, etcétera. Gastón Acurio hizo famosa a la comida peruana por su diversidad. Sin embargo, mucho antes que eso (el crítico de arte) Jorge Villacorta había dicho: “La riqueza de la fotografía peruana está en su diferencia”. Si entendemos eso, vamos a entendernos mejor. La diferencia no tiene que ser mala. Cuando la utilizas para crear conflicto, eres malvado. Si entiendes esa variedad, la fotografía puede servir de base para formar una idea de este país. Los peruanos somos, eminentemente, seres visuales.

Tu siguiente trabajo será un fotolibro sobre Edgard Guillén, reconocido actor de teatro. ¿Te preocupa lo que pueda decir el personaje cuando vea lo que has fotografiado sobre él?

Él ya lo ha visto. Mi libro es una historia de amistad con un actor de carácter fuerte, que no tolera mediocridades, injusticias; una persona a su vez muy lúcida. Yo creo que Edgard Guillén, en estos momentos, es el artista peruano vivo más importante. Es leyenda. Podría decirte que Guillén es un niño de 7 años, o una señora de 70. Cada vez que hace gestos es increíble: se convierte en otra persona, adquiere una nueva energía. No es joven, pero para su edad (78) está bien conservado. Un genio loco. Puede ser un Klaus Kinski, o caminar por su casa vestido como un personaje de época. Puede vivir con un gatito o un perrito y no ver a nadie por días o semanas. Un mundo que está en varios mundos. Y quiero recibir esa carga cuando lo fotografío. Desde que llevé fotografía en la universidad quise retratarlo. Me eligió tal vez por confianza, por empatía. Lo conozco desde esos años. Estoy honrado porque él me ha permitido seguirlo tanto en escenarios como en su vida cotidiana. Así se forma un libro de luces y sombras.


 

Entrevista: Luis Cáceres Álvarez

Fotografías: Archivo Renzo Babilonia

  • 05 de octubre del 2017

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