Úrsula Letona

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Reconstrucción sin cambios, ¡imposible!

Reconstrucción sin cambios, ¡imposible!
Úrsula Letona
06 de noviembre del 2017

Se requiere la articulación de los distintos sectores

 

La semana pasada se designó un nuevo director ejecutivo de la Autoridad para la Reconstrucción con Cambios (ARCC). Pero han sido varias las voces que señalaron que esta medida resultará insuficiente para acometer la reconstrucción de las zonas devastadas por el fenómeno de El Niño costero. Las graves consecuencias de este fenómeno las sufren aún miles de peruanos que no han visto atendidos sus problemas, pese a que la creación de la ARCC data de hace más de seis meses, a través de la Ley N° 30556.

El problema recurrente en la ejecución de los proyectos de la ARCC tiene relación con la incapacidad para articular las tareas de los distintos ministerios involucrados con los gobiernos regionales y locales, de forma especial por no contar con capacidades técnicas. En efecto, como excusa ante el poco avance de la reconstrucción el ex director ejecutivo de la ARCC ha señalado la absoluta falta de capacidades técnicas y de ejecución de los gobiernos subnacionales, coincidiendo con un informe reciente de la Contraloría General de la República al respecto.

La ausencia de capacidades de los gobiernos subnacionales es harto conocida, pero ¿que se hizo al respecto para emprender la reconstrucción por el Poder Ejecutivo? Es importante precisar que desde la implementación del proceso de descentralización, se transfirió casi todo —presupuesto, personal, infraestructura, bienes, etc.—, pero nunca existió un esfuerzo por transferir capacidades de gestión que permitieran ejercer adecuadamente dichas competencias y funciones.

En la última campaña presidencial, esta situación no pasó desapercibida, y fueron varios los candidatos que abordaron esta problemática proponiendo diversas soluciones. Desde el Partido de Gobierno (PPK) se señaló que la descentralización se hizo sin capacidades por parte de las regiones y las grandes municipalidades provinciales, lo que derivó en la ineficiencia que hoy conocemos y en un sistemático problema de corrupción y profundas frustraciones para los ciudadanos. Ante esta situación, el partido de Gobierno propuso un modelo de descentralización eficiente, una administración honesta y la eliminación de la corrupción con una serie de medidas que hasta la fecha no han obtenido resultados concretos ni, mucho menos, han sido probadas en su ejecución; pese a la gran oportunidad que significó la ARCC.

 

En su afán de exponer las debilidades de las capacidades de los gobiernos regionales y locales, en enero de 2016 el entonces candidato PPK acusó la existencia de proyectos municipales y regionales inconclusos: el malecón de Zorritos en Tumbes, con sus autoridades involucradas en actos de corrupción, y el caso de Iquitos, con un inmenso proyecto de alcantarillado no culminado. También otros como los casos de Chiclayo y Juliaca, por problemas igualmente de saneamiento. De este diagnóstico de enero de 2016 a la fecha, la situación poco o nada ha podido ser revertida por este Gobierno.

Estamos ya a casi un tercio de la gestión del actual Gobierno y los problemas siguen siendo los mismos. En algunos casos incluso, y debido al fenómeno de El Niño costero, estos problemas se han agudizado. Lamentablemente el Poder Ejecutivo poco o nada ha hecho para implementar sus propuestas de campaña. Requerimos dinamizar la gestión, dejar el escenario de las excusas y pretextos, y pasar a la acción: liderar una verdadera reforma de los sistemas administrativos de gestión en todas las estructuras del Estado.

La mejora y agilización de los procesos de inversión pública deben seguir ejemplos exitosos como los de Reino Unido, Estados Unidos, Malasia y Chile, a través de la implementación de Unidades de Gestión de Servicios y Procesos (UGSP) que tienen por misión, según su diseño, identificar las prioridades. En este caso, las prioridades del proceso de reconstrucción —relacionadas con los servicios agua y saneamiento, salud, educación, vivienda e infraestructura local—, así como con una adecuada operación de los procesos de inversión pública que “encadene” a todos los agentes del Estado.

Keiko Fujimori, a través del Plan Perú, el Plan de Gobierno de Fuerza Popular, propuso las Unidades de Gestión de Servicios con la finalidad de identificar, conjuntamente con los ministerios sectoriales y gobiernos regionales, las reformas necesarias para mejorar la calidad de la educación y salud, acordando planes y acciones para la mejorar la gestión y la prestación de dichos servicios. Y también acordar las metas esperadas y los indicadores para dar seguimiento al avance de los planes.

Asimismo, se comprometió a impulsar las Unidades de Gestión de Procesos, que deben prestar asistencia técnica a todas las entidades del Estado para que puedan simplificar sus procesos y trámites, eliminar trabas y obstáculos burocráticos. También para facilitar el intercambio de información entre entidades públicas para una debida articulación de la política pública objeto de implementación y ejecución —como la que implica la ARCC—; y proponer las medidas de mejora, y acordar planes para su implementación y seguimiento. Además, ayudarán a coordinar las intervenciones de las diferentes entidades públicas para completar de forma eficiente, eficaz y transparente los procesos administrativos claves, como el de inversión pública.

No se trata pues de inventar la pólvora. Se trata de analizar qué ha funcionado y sus respectivos procesos de mejora, que están documentados (como los publicados por CEPAL) para que, previa adecuación a nuestra realidad, podamos emprender mejoras sustantivas. Tampoco se trata de dar más leyes. La implementación de estas unidades, conocidas como delivery unites en la gestión pública internacional, solo depende de la voluntad política de quienes hoy están a cargo de la gestión pública del Estado; es decir, del Poder Ejecutivo. Basta de promesas incumplidas. La reconstrucción demanda mejoras en su gestión y ejecución; además requiere la articulación de los distintos sectores, y dotar de apoyo y capacidades técnicas. Sin estos cambios básicos y evidentes no habrá reconstrucción posible.

Úrsula Letona

Úrsula Letona
06 de noviembre del 2017

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