Giovanna Priale

Giovanna Priale

El dedo en la llaga

Sexo, mentiras y CNM-audios

El dedo en la llaga
Giovanna Priale
10 de agosto del 2018

 

Hace pocas semanas empezó el destape de la corrupción que existe en el Poder Judicial, como consecuencia de la difusión de una serie de audios en los que se escuchaba a diversos personajes —que ocupan cargos públicos— negociar favores, ejercer tráfico de influencias e innumerables actos deleznables. No obstante, si bien, los audios eran parte de una investigación específica, hay algunos en los que se hacen públicos los nombres de algunas mujeres que aparentemente habrían recibido ascensos en el trabajo a cambio de favores sexuales.

Estos audios se han difundido sin ningún tipo de control, y con el nombre y rostro de las agraviadas; pero nadie ha dicho nada. Estamos denunciando hace mucho tiempo la violencia de género y la discriminación laboral que sufren las mujeres. No obstante, aquí la prensa nos cuenta varias en las que no solo se habla de los investigados, sino que —sin ningún tipo de escrúpulo— se daña la honra de varias mujeres, como si fueran historias de telenovelas.

Vivir en una sociedad aún machista en muchos sectores es complicado, y evidencia que aún la mujer no puede avanzar solo por sus capacidades. Pero me parece un error poner nombres, contar historias, generalizar, tomar tan a la ligera este terrible tema, que como sociedad no nos deja avanzar.

Hay todavía millones de peruanas que se quedan en casa para cuidar a los hijos o que tienen que levantarse muy temprano para cumplir con las tareas del hogar, porque sus parejas creen que son las mujeres las que deben cargar con las labores domésticas. Si a eso le sumamos los cientos de miles de casos en los cuales la mujer tiene que asumir el rol de jefe de hogar —porque es madre soltera o porque su pareja la maltrata o la abandona— las posibilidades de conseguir un empleo adecuado se complican.

La mujer peruana es la que más trabaja en toda Latinoamérica: de cada diez mujeres, siete lo hacen. Sin embargo, reciben una remuneración que en promedio es 40% inferior a la que un hombre con sus mismas competencias y habilidades. Haríamos bien en respetar la intimidad de estas mujeres vinculadas a supuestos favores laborales. Y si hay motivos para investigar, que se haga con la confidencialidad que corresponde, a fin de salvaguardar los hogares y las familias.

 

Giovanna Priale
10 de agosto del 2018

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