La Corte Suprema acaba de ordenar un nuevo juicio contra el general EP...
El Serfor (Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre), del Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (Midagri) ha reportado más de 50 incendios forestales distribuidos en 14 regiones, entre ellas Junín, Arequipa, Puno y Cusco. Los incendios desnudan de manera brutal y descarnada el fracaso de la descentralización en el Perú. Sin embargo, las izquierdas comunistas y las progresistas, reeditando la práctica de las últimas dos décadas, salieron a denunciar una supuesta responsabilidad del gobierno central y el modelo económico.
Vale aclarar el asunto de una vez por todas: la primera línea de la Defensa Civil, según La Constitución y las leyes nacionales, son los gobiernos regionales. En el artículo 192 de la Carta Política se reconoce que los gobiernos regionales son autónomos en asuntos de su competencia. En el artículo 61 de la Ley de Regionalización (Ley 27867) se prescribe que, en cuanto a materia de defensa civil, las regiones deben… “aprobar, ejecutar, evaluar, dirigir, controlar y administrar las políticas en materia de Defensa Civil…”. Asimismo, en el artículo 14 de la Ley del Sistema Nacional de Gestión de Riesgos y Desastres (Sinagerd), Ley N° 29664, se señala que “los gobiernos regionales y gobiernos locales, como integrantes del Sinagerd, formulan, aprueban normas y planes, evalúan, dirigen, organizan, supervisan, fiscalizan y ejecutan los procesos de la Gestión del Riesgo de Desastres, en el ámbito de su competencia…”.
Las cosas, pues, están muy claras. ¿Por qué entonces las izquierdas pretenden culpar al Ejecutivo y liberar de culpa a los responsables que deberían ser sentados en el banquillo de los acusados? Algo más. ¿Acaso se puede argumentar que las regiones carecen de recursos? Otra mentira gigantesca para la impunidad política de los responsables. El año pasado los gobiernos regionales no ejecutaron cerca de S/ 1300 millones en obras de inversión, y las regiones de Arequipa y Junín encabezan la lista de los menos capaces en ejecución; precisamente, dos circunscripciones donde se multiplican los incendios forestales.
Sin embargo, el Ejecutivo debe asumir la responsabilidad de enfrentar los incendios en medio de una narrativa comunista que pretende exculpar a los responsables y salvar el statu quo institucional que posibilita el saqueo de la riqueza que produce el sector privado en los gobiernos subnacionales. En ese sentido, la presidente Keiko Fujimori anunció la compra de 19 helibaldes (cubos para almacenar hasta 1200 litros de agua) que serán transportados por los helicópteros de las Fuerzas Armadas hasta los lugares donde se producen los siniestros.
Sin embargo, lo más lamentable de todo es que el Ejecutivo está atado de manos por el Estado burocrático. ¿Por qué? En el Perú, por ejemplo, para declarar un distrito de emergencia se deben desarrollar más de diez procedimientos a través de diversas oficinas.
En este contexto, la izquierda extremista y las bancadas autoproclamadas de centro se han opuesto a otorgar facultades delegadas al Ejecutivo para proceder a la simplificación administrativa del Estado y la instalación de ventanillas únicas y procesos abreviados. Cualquier responsabilidad en la eficacia en atender estos siniestros también debe ser endilgada al obstruccionismo parlamentario.
Las tragedias que desatan los incendios y la imprevisión y falta de capacidad para enfrentar estos siniestros denuncian –una vez más– el fracaso de la descentralización y del Estado burocrático que han sido promovidos por las izquierdas y el progresismo. Las regiones y los recursos fiscales que manejan revelan que el país es una sociedad rica, con una riqueza enorme que produce el sector privado, pero que es dilapidada en los gobiernos subnacionales.
Las regiones no solo no pueden ejecutar los presupuestos asignados a inversión por falta de capacidad técnica para elaborar expedientes (¿por qué no contratan gente capacitada, con tantos recursos?), sino que cuando gastan, ejecutan mal, con ineficiencias, irregularidades y corrupción. En el último lustro, por ejemplo, las regiones han gastado en agua potable varias veces más de lo necesario para cerrar todas las brechas del país, sin embargo, siguen existiendo 3.5 millones de peruanos sin este servicio.
Queda claro, pues, que transformar el país representa una verdadera épica en donde se debe derrotar a la izquierda extremista y su intento de preservar el statu quo.
















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